directivos -anadio al instante-. Espero tomar una decision definitiva despues de la reunion, aunque en realidad ya tengo una idea bastante clara de lo que quiero hacer.
– ?Y? -pregunto ?ora-. ?Que piensas hacer?
– Yo…, si…, asi que… -la conversacion se habia interrumpido. ?ora penso en desplazarse corriendo a la popa del barco para recuperar la conexion y enterarse por fin de si Matthew se habia decidido, pero desistio. No habia conseguido marcar ni siquiera los primeros numeros cuando el barco perdio toda cobertura de telefonia movil. Suspiro y devolvio su telefono al bolsillo.
– ?Podrias confundir estas dos casas? -pregunto ?ora. Estaba con las manos en las caderas en la zona de excavacion de la Pompeya del Norte, mirando la casa natal de Markus y la casa en la que vivian Valger?ur y Da?i.
– No -dijo Bella con un bostezo-. Son completamente diferentes. Esta de aqui en realidad no es mas que una ruina -senalo la casa de los vecinos. No exageraba, el tejado de la casa habia cedido ante el peso de la ceniza y una de las paredes exteriores recordaba mas que nada a la torre inclinada de Pisa.
– Intenta imaginar que estas en plena erupcion volcanica y que la casa no esta en ruinas -dijo ?ora-. ?Podrias confundirlas?
Bella la miro con desden.
– ?Es que no ves que una tiene dos pisos y la otra solo uno? -refunfuno-. No es posible confundir estas dos casas -senalo la que estaba al otro lado de la casa de Markus-. Tampoco se puede confundir esa casa con la de los cadaveres -miro a su alrededor, a todas las casas que estaban siendo excavadas-. La casa de los cadaveres es la unica de dos pisos en toda la calle.
?ora observo la calle en su conjunto. La secretaria tenia razon, la unica que destacaba sobre las demas era la de Markus. De ahi que quedara bien claro que los cadaveres no habian sido colocados alli por error.
– Entonces ya lo sabemos -dijo ?ora, con los ojos clavados en la casa que tenia delante-. Tengo unas ganas tremendas de entrar ahi -dijo senalando la casa en la que vivia aquella pareja tan desagradable, Da?i «Malacara» y Valger?ur «Malosmorros». Al ver el gesto dibujado en el rostro de Bella, se sintio obligada a explicarlo mejor-. Esa gente tiene relacion con el caso, aunque aun no se cual.
– Hum -bufo Bella-. Yo ahi no entro. Esa casa esta a punto de venirse abajo -se acerco a ella y paso por encima de la cinta que delimitaba el espacio al que no podian acceder las personas no autorizadas-. ?No han sacado ya todo lo que habia dentro?
– Claro que si -respondio ?ora-. Pero, de todos modos, quiero ver el interior. Nunca se sabe -miro en torno suyo, aunque sabia perfectamente que estaban las dos solas. De modo que siguio el ejemplo de Bella, paso por encima de la cinta y se acerco a la casa. Miro por un hueco que habia en la juntura de las tablas cruzadas que habian asegurado con clavos para tapar las ventanas. En la oscuridad, no pudo ver absolutamente nada. Se dirigio a la puerta, que estaba sujeta al marco con unas grapas. Bella la siguio.
– ?Estas de broma? -dijo la secretaria al ver que ?ora se esforzaba en empujar la puerta para abrirla-. ?Pretendes entrar? Debe de estar prohibido -paseo la mirada por la enorme zanja de la excavacion, como si esperase ver a un grupo de policias acercandose a todo correr por los negros margenes, cubiertos con redes para evitar que el polvo de ceniza llegase hasta los edificios actuales.
– Esta casa no esta marcada como la de Markus -dijo ?ora con un suspiro de cansancio-. En esa no puedo entrar de ninguna manera, pero en esta, en cambio, no hay ningun cartel de la policia advirtiendo que esta prohibida la entrada.
– ?Y que hay de ese cartel que dice que no se permite el acceso al personal no autorizado? -pregunto Bella, molesta con su jefa-. Yo pensaba que los abogados no podian quebrantar la ley.
– Eso no es una ley, sino una advertencia -dijo ?ora, abriendo un poco mas la puerta-. Algo distinto son las leyes, cuyo incumplimiento, por naturaleza, es ilegal. No solo para los abogados, sino para todo el mundo. Por eso se llaman leyes.
Bella refunfuno y renuncio a seguir recriminando, ?ora. En vez de eso, se decidio finalmente a ayudarla y con el esfuerzo de las dos consiguieron abrir un espacio lo suficientemente grande para que ?ora pudiera entrar con dificultad dentro de la casa.
– Avisa si se te cae algo encima -dijo Bella por el hueco cuando ?ora estuvo ya dentro-. Ire a buscar ayuda.
Dentro de la casa, ?ora se sintio invadida de la misma sensacion que experimento la decisiva manana en que Markus encontro los cadaveres. El olor de la ceniza era asfixiante e iba aumentando su intensidad segun se adentraba en la casa. Habia algo de claridad, porque los tablones que cubrian las ventanas no las cerraban por completo. Llegaba tambien luz desde arriba, pues en algunos lugares se veia a traves de las grietas de la casa y el tejado derruido, que dejaba pasar la luz del dia. ?ora paso desde la puerta principal a un pequeno vestibulo que daba acceso a las otras estancias de la casa, y decidio dirigirse hacia donde supuso que estaria el salon. Alli la oscuridad era mayor, pues el tejado estaba en mejor estado, pero basto para comprobar que se encontraba vacio, con excepcion de una lata de Coca-Cola y dos envoltorios de sandwich, que supuso que serian recientes. En las paredes habia restos de papel pintado que en su mayor parte estaba hecho jirones y dejaba ver la base manchada de ceniza. Dos lamparas de pie seguian aun en su sitio, aunque volcadas. Las demas estancias tenian las mismas senales de fuego. Se habian llevado todo el mobiliario. Al parecer, Da?i habia rescatado la mayor parte de las cosas y treinta anos mas tarde llego Hjortur, el arqueologo, y arramblo con lo que quedaba. La casa era pequena y la breve visita convencio a ?ora de que Da?i y Valger?ur no tenian mucho dinero. El cuarto de bano, que estaba cubierto de pedazos de baldosin, era diminuto. En aquella casa solo vivian el marido y la mujer, y no necesitaban mas espacio. Al lado del dormitorio de matrimonio, ?ora se quedo boquiabierta. Sin lugar a dudas, aquello era una habitacion de ninos, porque el chamuscado papel de la pared estaba cubierto de imagenes de ositos, a diferencia del resto de la casa. La lampara del techo, rota, tenia forma de globo. El matrimonio no tenia hijos, por eso a ?ora le resulto extrano. En un rincon habia un monton de basura recogida recientemente, y en el destacaba el brazo de plastico de una muneca. Cuando ?ora golpeo el monton con el pie, el brazo cayo rodando. Removio el monton con el pie en busca de cualquier cosa de interes, pero sin exito. El brazo de muneca estaba desparejado y por eso no debia de haber interesado a los arqueologos.
?ora respiro mas aliviada cuando estuvo otra vez fuera de la casa.
– Tengo un trabajo para ti, Bella -dijo mientras se recuperaban del esfuerzo de colocar de nuevo la puerta en su sitio-. Tienes que averiguar si las personas que vivian aqui tuvieron algun hijo que murio, o si a lo mejor le compraron la casa a alguna persona que si tuvo hijos.
– ?Y como se averigua eso? -pregunto Bella, cansada del esfuerzo.
– Ya encontraras la manera. A lo mejor pueden ayudarte los del archivo municipal.
– Seguramente estara cerrado -dijo Bella; su voz dejo traslucir cierta alegria-. Es sabado, acuerdate -anadio con tono triunfante.
– Seguramente la biblioteca estara abierta, y es el mismo edificio -dijo ?ora, que no estaba dispuesta a dejar que Bella se saliera con la suya tan facilmente-. Estoy segura de que conseguiras que te abran, sobre todo si dices que lo estas investigando por encargo de Leifur. Intenta ser insistente sin llegar a ser descortes -en el gesto de asombro de la secretaria se podia leer que no veia problema alguno para ser insistente y descortes a la vez, pero que no tenia muy claro como ser solamente una de las dos cosas-. Tu veras como lo haces -anadio ?ora con una voz rebosante de optimismo, aunque sabia que no serviria de nada.
No parecia que Matthew fuera a hacer otro intento de hablar con ella, y ?ora se canso de esperar. Dos veces se habia puesto a mirar la pantalla para comprobar si habia llamado y si tenia cobertura. A lo mejor lo habia intentado sin exito durante el resto de la travesia, por la manana temprano, y habia decidido esperar antes de hacer mas intentos. La unica forma de averiguarlo era, obviamente, llamarle ella, pero ?ora temia que si movia ficha pareceria demasiado ansiosa de saber cuales eran los planes de Matthew, lo que podria malinterpretarse como que estaba loca por conseguir que viniese a Islandia. Le molestaba dudar tanto, porque por regla general solia ponerse manos a la obra sin demasiados preambulos. Pero el problema radicaba en que no tenia totalmente claros sus sentimientos. Queria a Matthew a su lado, pero tambien queria seguir libre. Una amiga suya se habia liado con un extranjero y poco despues habia roto todos los lazos con el grupo de amigas, porque a la gente no le apetecia mucho tener que hablar en ingles en las reuniones. Claro que eso fue hacia muchos anos, y ?ora no tuvo que pensar mucho para darse cuenta de que su relacion con las viejas amigas era ultimamente muy escasa. Casi
