Adolf habia nacido el 27 de octubre de 1973. Era facil calcular que fue concebido en algun momento en torno a la erupcion de enero. Pero ?como se le habia ocurrido a Alda decir que era su madre? Al terminar la reunion con Svala y Adolf, ?ora llamo inmediatamente a Litla-Hraun con la esperanza de que Markus pudiera explicarle algo sobre el origen de Adolf. Cuando le conto la historia, ?ora no logro entender el sentido de su respuesta. Markus nego que existiera la mas minima posibilidad de tal cosa, aunque reconocio que Alda estuvo desaparecida aproximadamente el tiempo que habria correspondido a la gestacion, algo mas, porque no se la vio durante un ano aproximadamente. Se mostro escandalizado por «esos chismorreos» y pregunto a quien se le habia ocurrido que Alda se lo habria mantenido en secreto a el. ?ora no estaba igual de convencida, y sabia que por lo menos habia una persona que tenia que conocer la verdad del asunto: la madre de Alda. De modo que se apresuro a terminar la llamada con Markus, aunque no sin asegurarle que se verian antes del comienzo de la vista en el tribunal para decidir sobre la prorroga de la prision provisional. ?ora anadio que pensaba que todo parecia indicar que la decision seria a favor suyo. Markus estaba claramente nervioso y con ganas de seguir hablando, pero finalmente ?ora consiguio tranquilizarle y terminar la conversacion.

Antes de intentar localizar a la madre de Alda, tenia que aclarar algo. ?Era posible que Alda hubiera tenido un hijo si el informe de la autopsia decia que no habia dado a luz? ?ora llamo a Hannes. Mientras marcaba el numero, sonrio. Era la segunda llamada telefonica seguida desde el divorcio en la que no iban a hablar de los ninos, y eso era todo un record.

– Hola, Hannes -le dijo cuando, por fin, respondio-. Se que estas trabajando, asi que sere muy breve. ?Puede haber tenido una mujer un nino si en el informe de la autopsia dice que no ha dado a luz?

Tras una prolongada introduccion, Hannes explico lo que interesaba a ?ora. La autopsia ponia de manifiesto si un nino habia venido al mundo por la via natural, es decir, se analizaban la vagina y otros organos reproductores de la mujer, sobre todo si la muerte no se habia producido por causas naturales. La mujer podia haber tenido un hijo sin que hubieran quedado senales de ello en la vagina, porque el nacimiento podia haberse producido por cesarea. Las huellas de esta se encontrarian en el vientre y el utero.

– No habia nada sobre cicatrices de una cesarea -dijo ?ora-. Tambien es verdad que se habia sometido a una reduccion de abdomen. ?Es posible que esa operacion borre las cicatrices?

Hannes dijo que no era especialista en medicina forense ni en cirugia plastica, pero que creia que las cicatrices de una cesarea si que podrian haber desaparecido con la intervencion. Dijo, por otro lado, que no entendia como no habian visto nada en el utero.

– ?Es posible que, sencillamente, el medico no se hubiera fijado en eso? -pregunto ?ora-. El objetivo de la autopsia no era averiguar si habia tenido hijos. Ademas, habia tres cadaveres y una cabeza esperando, de modo que tenia mucho que hacer.

Hannes se nego a pronunciarse sobre este particular, por mucho que le insistio ?ora. Asi que se despidio. Pero estaba claro que no se podia excluir del todo que Alda hubiera tenido un hijo, de modo que decidio hacer lo posible por hablar con la madre de Alda. Si Adolf era hijo suyo, se explicaria por que se tomo tanto interes personal por la violacion en la que estaba involucrado, y por que guardaba una foto suya en la mesa.

Su unica esperanza de conseguir hablar de nuevo con la madre de Alda era a traves de la hermana de la difunta, Johanna. Con toda seguridad, la anciana no estaria dispuesta a hablar con la abogada del sospechoso de matar a su hija, como ya habia demostrado. Pero tenia que darse prisa para enterarse de aquella ramificacion del caso antes de que empezara la vista sobre la prision provisional de Markus, a las dos de la tarde.

La mujer que respondio al telefono en el banco dijo que desgraciadamente Johanna no se encontraba alli. La voz era juvenil y en consecuencia se comia alguna letra de cada palabra. ?ora le explico que llamaba por una cuestion muy urgente y pregunto a la joven si sabia donde podria localizar a Johanna. El tono de voz de la empleada del banco sono mas apenado cuando explico que Johanna habia ido a Reikiavik al funeral de corpore insepulto por su hermana. Pensaba que seguramente tendria el movil apagado en tan luctuosa situacion. De todos modos, ?ora le pidio el numero, se despidio y llamo. Una voz mecanica informo a ?ora de que el telefono movil al que llamaba estaba apagado o fuera de cobertura. Eran las diez y media. ?ora solo habia asistido a dos funerales, y en ambos casos se celebraron en la capilla de Fosvogur. Probo a llamar alli, pero le dijeron que ni ese dia ni los siguientes habria ningun funeral por ninguna Alda ?orgeirsdottir. El hombre que contesto dijo que por desgracia no tenia forma de saber donde se iba a realizar la ceremonia, porque existian muchos lugares posibles. Tambien senalo que, casi sin excepcion, los funerales de cuerpo presente no se solian anunciar, ya que ese momento sagrado estaba destinado solamente a los mas intimos. Por eso no serviria de nada buscar en los periodicos, que era lo que le habia preguntado ?ora.

Intento imaginarse quien podia estar invitado a asistir al funeral de Alda, pero la unica persona que se le ocurrio era Dis, la doctora con la que trabajaba Alda. En realidad, no sabia si los companeros de trabajo se contaban entre los allegados mas intimos, pero de todos modos probo a llamar a la clinica, a ver que pasaba. El contestador la informo de que ese dia solamente se atendia el telefono por la tarde, por causa de enfermedad. ?ora no podia esperar, si queria llegar a tiempo al tribunal. La unica persona que se le paso por la cabeza al final, cuando todas las posibilidades parecian haberse esfumado, fue Leifur, de Heimaey. Pasaron solamente siete minutos desde que hablo con Leifur hasta que este la volvio a llamar diciendo que el funeral se celebraria en la Frikirkja a las dos. El lugar no podia ser mas conveniente…, a menos que el funeral hubiera tenido lugar en el tribunal mismo, que estaba a la vuelta de la esquina. ?ora dio las gracias a Leifur sin decirle para que necesitaba la informacion. Leifur tampoco se lo pregunto, aunque sin duda debio de sentir curiosidad por la extrana consulta de ?ora, quien tuvo la sensacion de que Leifur no tenia muchas ganas de hablar con ella por miedo a que hiciera mas insinuaciones sobre la participacion de su padre en los asesinatos de aquellos lejanos dias. En eso no andaba descaminado, y ?ora se alegro de no tener que discutir el asunto con el.

?ora salio a toda prisa del bufete de Svala bajo el diluvio universal. Las gruesas gotas recordaban mas a un chaparron tropical que a la lluvia islandesa, y corrio como pudo hasta el utilitario que compro cuando se deshizo del enorme todoterreno que no tenia dinero suficiente para mantener, A lo mejor la madre de Alda ya habia llegado a la Frikirkja para preparar la ceremonia…; de no ser asi, el cura sabria seguramente donde encontrarla. Podia estar en la casa de Alda, pero tambien en cualquier hotel de Reikiavik. ?ora no podia hacerse una idea clara de si unos padres querrian alojarse en medio de los recuerdos de su hija muerta o si preferirian descansar en las sabanas de una impersonal habitacion de hotel.

Aparcar en pleno centro no resulto mas facil de lo habitual. ?ora tuvo la buena idea de callejear por las proximidades de la iglesia hasta que finalmente encontro un lugar que se estaba quedando libre. Estuvo observando a una mujer de bastante edad que sacaba poquito a poco su Yaris de la plaza que ocupaba. Por un momento parecio que ?ora tendria que buscar otro sitio, pero finalmente consiguio, con increible pericia, meter el coche en el reducido espacio. Se concedio unos segundos mas en medio del diluvio para admirar su habilidad como conductora. En realidad, el coche estaba demasiado lejos del bordillo pero seguramente volveria enseguida, asi que lo dejo como estaba. De todos modos, no estaba nada claro que pudiera hacerlo mejor al segundo intento.

A oidos de ?ora llegaron unas graves notas de organo a traves de las grandes puertas de madera, pues se encontraba justo delante de la Frikirkja. Esperaba que aquello no fuera una senal de que la ceremonia ya habia comenzado. No le apetecia lo mas minimo irrumpir en plena solemnidad familiar, entre personas desconocidas. Claro que tambien era una total y absoluta falta de tacto importunar a una madre de luto a la que no conocia, pero al menos tenia unos intereses importantes que defender. Abrio la puerta con mucho cuidado y oyo que el organista se detenia a mitad de la melodia y empezaba a hacer ejercicios de digitacion. ?ora se sacudio del chaqueton toda el agua que pudo en el vestibulo antes de pegar la oreja a la puerta interior, que daba a la nave de la iglesia. Las notas del organo ahogaban practicamente todos los demas sonidos, pero pudo darse cuenta de que tambien se oia a algunas personas hablando en voz baja en el interior. Abrio una rendija la puerta y miro. En la parte delantera de la iglesia habia dos mujeres sentadas, mirando un ataud blanco delante del altar. Una de ellas se levanto y se acerco a la caja, y ?ora penso que aquella figura de espaldas podia ser la de Johanna, la hermana de Alda. El cabello corto y gris indicaba que la mujer sentada a su lado en el primer banco podia ser su madre. ?ora entro sin hacer ruido. Tenia la esperanza de poder acercarse a la madre y su hija antes de que ellas se percataran de su presencia, e intento que la vieja puerta crujiera lo menos posible.

– Yo habria preferido que el ataud estuviera abierto -se oyo decir a Johanna mientras acariciaba suavemente la reluciente tapa del ataud-. Pienso que Alda tambien lo habria querido asi.

?ora se aproximo y oyo refunfunar a la mujer.

– No lo dirias si supieras lo desfigurado que tenia el rostro, por sus propios aranazos. Nunca habria querido

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