que la viesen otras personas con ese aspecto mientras vivia.
– Le podian haber cubierto las cicatrices con maquillaje -dijo Johanna enfadada. Se volvio de nuevo hacia el ataud y puso ambas manos sobre la tapa-. Habrian podido hacerlo.
– Si quieres verla por ultima vez, no creo que haya inconveniente en pedirle al sacristan que quite la tapa del ataud -respondio la anciana sin emocion alguna-. Yo estuve aqui con ella antes y pude verla -dejo caer la cabeza-. No te lo recomiendo. Esa ya no es Alda. Esta helada, seguramente la han traido directamente del refrigerador. Ojala no la hubiera visto asi.
?ora estaba un banco detras de ellas cuando carraspeo para llamar la atencion de las dos mujeres. No queria darles un susto. Tampoco queria dar la impresion de que estaba escuchando a escondidas. El sonido del organo le habia permitido acercarse a ellas sin que se oyeran los leves crujidos del suelo de tablas. Seguramente, incluso habria podido poner una mano sobre el hombro de la anciana antes de que ninguna de las dos se diera cuenta de su presencia.
Las mujeres la miraron y se quedaron boquiabiertas, con los ojos fijos en ?ora.
– ?Que haces tu aqui? -pregunto Johanna, atonita.
– ?Como se te ha ocurrido aparecer por aqui? -pregunto la madre, que parecia tener un nudo en la garganta y estar a punto de llorar-. ?Es que no sabes que vamos a realizar el funeral de corpore insepulto por mi hija? Este no es lugar para la defensora de su asesino.
La ira dominaba ahora a la pena en su voz.
– Markus no la mato -dijo ?ora con tranquilidad, intentando librarse del malestar que le causaba estar importunando a aquellas mujeres en esos momentos-. Tiene una coartada que hace imposible que se encontrara cerca cuando la mataron.
Hasta entonces, Johanna estaba como ausente, pero ahora parecio casi alegrarse. Tenia el rostro aun mas demacrado de como ?ora lo recordaba; llevaba el pelo sucio y la ropa mostraba las huellas del descuido. En cambio, su madre se habia tomado el tiempo necesario para arreglarse, y tenia un aspecto noble y elegante. Pero la diferencia entre el aspecto de una y otra no tenia por que significar que la madre tuviese mas facil asumir la perdida. A lo mejor habia hallado consuelo entreteniendose en algo, aunque solo fuera para estar presentable ante el ataud de su hija. Sus labios pintados de color rosa se inclinaron hacia abajo y formaron una herradura casi perfecta que resaltaba aun mas la diferencia entre madre e hija.
– Claro que tiene coartada -dijo la anciana, que anadio con ironia-: su hermano Leifur no habra tenido ningun problema para fabricarla.
– No -dijo ?ora, tan calmada como antes-. No es asi -penso si debia explicar la coartada, pero decidio no hacerlo. O aceptaban sus palabras, o daba igual lo que les dijera. Poco importaba como se lo explicara-. Markus comparece ante el juez hoy mismo, porque la policia ha solicitado la prorroga de su prision preventiva. No es dificil demostrar que no asesino a Alda, pero es mas dificil exculparle de lo que sucedio en las Vestmann -miro a los ojos a la anciana, llenos de furia-. Casi todos los que saben lo que sucedio estan demasiado enfermos para ayudarle o simplemente ya no se encuentran entre nosotros.
– ?Por que me miras a mi? -pregunto la madre de Alda, poniendose una mano en el pecho en un gesto dramatico-. Yo no he asesinado a nadie, si es eso lo que estas insinuando.
– No es esa mi intencion -respondio ?ora-. Pero creo que tu sabes quienes eran, o que al menos tienes una idea formada. Estoy segura de que se trata de Magnus, el padre de Markus, y de Da?i, que en paz descanse. Es posible que hubiera que anadir a tu marido.
La mujer miro fijamente a ?ora sin decir una sola palabra. Johanna miraba desconcertada a una y otra.
– ?Es eso cierto, mama? ?Markus esta en prision por un asesinato cometido por papa?
– ?Vaya estupidez! – exclamo su madre sin mirar a la hija. Aun irritada, se volvio hacia ?ora-. Tengo que rogarte que te marches. Desgraciadamente, no puedo ayudarte. Si Magnus y Da?i hicieron algo, es una pena, pero yo no tengo que responder por ello.
– ?Tuvo Alda un hijo? -pregunto ?ora de pronto. Johanna parecio sentirse aliviada con aquella pregunta, pues debio de pensar que eso confirmaba que Alda no iba contra ellas. En cambio su madre parecio quedarse muy alterada.
– ?Pero con que tonterias sales? -dijo la mujer, apartando sus ojos de ?ora.
– Esta manana he tenido una reunion con un joven que me conto que Alda se habia puesto en contacto con el repetidas veces y que le habia asegurado que era su madre -continuo ?ora. Mas valia golpear el hierro cuando estaba aun caliente-. ?Me estaba mintiendo?
– ?De que esta hablando, mama? -pregunto Johanna, casi gritando-. ?Es ese el secreto que iba a contarme Alda? -pregunto, ahora perpleja, mirando a ?ora.
– No lo se -dijo ?ora con toda sinceridad-. Lo unico que se es que Alda desaparecio durante un tiempo. Decian que habia estado estudiando en el instituto de Isafjor?ur precisamente el mismo tiempo que corresponderia al embarazo. Pero alli nadie la conoce. Por eso he pensado que a lo mejor ese joven dice la verdad.
– ?A que se dedica ese hombre? -pregunto la anciana, que se apresuro a anadir, a toda prisa-: Quiero decir que si es un tipo raro.
?ora se encogio de hombros.
– Eso es un rasgo extra que no nos interesa ahora. No dire nada si no es hijo de Alda, como pareces afirmar. En ese caso, no es asunto vuestro.
La anciana se miro las manos. ?ora se preparo para un nuevo ataque de furia, pero en vez de eso, los hombros de la anciana empezaron a temblar, al principio solo un poco, luego con mas violencia. Johanna se acerco a su madre y se sento a su lado. La cogio por los hombros, y poco a poco los delgados hombros parecieron cesar su movimiento.
– Oh, Dios mio -dijo, pero los sollozos le impidieron seguir. Tras una breve pausa, continuo-: ?He cometido tantos errores en la vida! ?Tantos errores! Era yo la que deberia estar en ese ataud, no Alda -la mujer seguia con la cabeza agachada.
– Todo el mundo da un mal paso alguna vez en su vida -dijo ?ora, recurriendo al topico-. Lo que importa es lo que se hace despues.
La anciana sacudio la cabeza. Un instante despues miro con un gesto de rendicion el blanco ataud que reposaba sobre una tarima de poca altura en el suelo.
– Aqui se trata de lo que hicieron todos. ?Todos! -callo y ?ora considero que lo mas oportuno era dejarle que se tomara el tiempo que necesitara. Tenia miedo de que la madre volviera a encerrarse en su caparazon si la atosigaba demasiado-. Todo era absolutamente distinto en aquellos anos. Todo lo que a los jovenes de hoy os parece normal entonces no lo era. Habia que tener mucho cuidado con todo.
– ?Tuvo Alda un hijo? -pregunto ?ora casi enfadada-. ?A que viene todo eso? -?ora clavo sus ojos en ella para hacerle ver que no debia dar mas rodeos-. ?Con quien?
Gruesas lagrimas bajaban por las mejillas de la anciana y caian en el chal azul marino que llevaba en torno al cuello. Formaron una mancha negra que iba creciendo con cada nueva lagrima.
– Fue violada. Por un extranjero -la mujer dirigia sus palabras a Johanna. Era como si hubiera olvidado a ?ora por completo-. A duras penas consiguio llegar en pesimo estado hasta el hospital, donde la atendieron. Nos llamaron desde alli. No he visto cosa igual en mi vida.
?ora no tenia muchas ganas de escuchar la descripcion de Alda tras la violacion.
– ?Se quedo embarazada por la violacion? -pregunto con el mayor tacto posible.
La mujer miro extranada a ?ora, pero luego asintio con la cabeza.
– Si. El destino puede ser tan cruel, y casi siempre con las almas mas hermosas. Ella era aun una nina, como mucho habria besado a un chico, quiza ni eso. Era buena y obediente, no como tantos chicos y chicas de su edad. Una sola vez que se sale de la rutina, y el mundo se le viene encima. ?Una sola vez!
Johanna se habia quedado muda al lado de su madre, y ?ora vio que la conversacion ya estaba encarrilada. Respiro hondo.
– Esa noche bebio, supongo. Como todos.
La anciana asintio.
– Ella no era la que estaba peor. Si hubiera estado mas borracha nos habrian llamado para que fueramos a recogerla. En cambio se marcho a casa caminando -la anciana bajo los ojos hacia el regazo-. Sabia que nos enterariamos e intento apanarselas sola. Bajo al puerto pensando que el aire del mar le refrescaria la mente. Alli se encontro con ese hombre repugnante. Estaba borracho e hizo con ella lo que quiso. Ella no consiguio evitarlo,
