noche de Alda cuando fue a su casa…, ya sabes… Tengo entendido que no queria que su clinica se viera envuelta en el caso, aunque ella pensaba que Alda se habia…, ya sabes.

– ?Se pudo comprobar el origen del botox, y quiza encontrar huellas dactilares en la caja? -pregunto ?ora, teniendo cuidado con que palabras usaba para no tener que anadir… ya sabes.

– Solo encontraron huellas de Alda. Eso no tiene por que significar nada, pues el que… ya sabes… habria podido usar guantes. Encontraron restos de polvos de talco para guantes de goma, creo -dijo Johanna, arqueando las cejas-. Pero si que pudieron averiguar su procedencia. El otro medico, creo recordar que se llama Agust, era quien lo habia comprado -dijo-. No se si dicen la verdad. Alda ya no esta aqui para corregirles y es facil inventarse cualquier cosa. Dice que Alda y el habian hecho una especie de acuerdo, ella tenia botox en cantidades limitadas para hacer con el lo que quisiera. A cambio ella utilizaba su posicion para enviarle pacientes del servicio de urgencias.

– ?Como? -pregunto ?ora-. No estoy segura de haberte entendido bien.

– No es facil de entender -dijo Johanna-. Como te he dicho, Agust es la unica fuente. Dice que Alda filtraba los pacientes con cortes en la cara o que habian sufrido danos que necesitaban tratamiento de cirugia plastica. Se supone que ella les recomendaba que se arreglaran las cicatrices o la nariz o cualquier otra cosa, y les daba la tarjeta de Agust. Los pacientes solian estar borrachos o confusos y pensaban que les estaba mandando a otro medico, que se trataba de un tratamiento que era continuacion de las curas del servicio de urgencia. Asi que acudian a la clinica a montones.

– ?Y no se pudo confirmar si era cierto o no? -pregunto ?ora. La policia no se contentaba con historias raras.

– Bueno, si que encontraron unos cuantos mensajes de correo electronico entre Alda y Agust. Dis se los entrego a la policia junto con el botox. Los mensajes lo confirman, desde luego. Y corrian ciertos rumores sobre el asunto en el servicio de urgencias; aunque, como todo el mundo sabe, no es nada dificil falsificar mensajes de correo, y las habladurias de un lugar de trabajo no son nunca una fuente de fiar.

?ora asintio, aunque ella dificilmente seria capaz de falsificar el correo electronico. Tampoco Dis parecia muy capaz de hacerlo. Los rumores del servicio de urgencia a los que se referia Johanna tenian que ser los mismos que insinuo Hannes, pero sobre los que no se quiso extender.

– ?Por que necesitaba Alda el botox? -pregunto ?ora -. ?No se lo podia inyectar gratuitamente?

– Segun parece, se llevaba a casa a amigos y conocidos y les inyectaba por dinero, aunque a un precio mas bajo que en la clinica, aparte de que era menos complicado para todos -dijo Johanna, sacudiendo la cabeza-. Parece que, con eso, Alda se hacia con unos ingresos extra.

– ?Es eso cierto? -pregunto ?ora-. ?Sabes para que lo hacia?

– No, no tengo ni la menor idea -dijo Johanna-. Una cosa es invitar a tu hermana a que se ponga botox y otra que todas las tias de la ciudad se dediquen a ir a verla a su casa.

No habia necesidad de gastar mas palabras en el tema. Johanna habia pensado que ella era la unica que recibia aquel servicio, y seguramente lo mismo pensarian las demas mujeres.

– ?Se ha encontrado alguna explicacion de como se…, ya sabes…, a uno de los hombres del sotano? -?ora miro de reojo a Soley, que estaba abriendo el envoltorio de la chocolatina. Se paso el dedo indice por la garganta.

Johanna sacudio la cabeza.

– Las pruebas de ADN demostraron que Adolf no es hijo del dueno de la cabeza -dijo Johanna. ?ora hizo una mueca. ?Alda le habia cortado la cabeza y el organo sexual a un inocente? No se atrevio a expresar sus pensamientos por miedo a que Johanna decidiera no seguir hablando. Nunca aceptaria que Alda hubiera tenido nada que ver con aquello-. Adolf ha reclamado la vivienda de Alda y a mi madre y a mi nos han dicho que es bastante probable que la consiga. De modo que no nos toca a nosotras -dijo Johanna, que parecia completamente resignada-. Lo peor de todo es que se niega a hablar con nosotras, incluso a vernos. Ni siquiera asistio al entierro de su madre.

– Ya ira mejorando con el tiempo -dijo ?ora sin mucho convencimiento. Era bastante improbable que Adolf cambiara-. La historia de Alda es realmente terrible -dijo ?ora con un suspiro.

– Si, pero explica varias cosas -dijo Johanna-. Ahora entiendo por que se separo de su marido. El era de lo mas simpatico, pero creo que ella no fue capaz de volver a tener relaciones sexuales despues de la violacion. Buscaba toda clase de novedades para enriquecer su vida sexual pero, que yo sepa, nada tuvo exito. Al menos, Alda no estuvo nunca con ningun hombre -Orri dejo caer la cabeza sobre el pecho, y con ella la torta, que no habia probado. Se habia quedado dormido en brazos de ?ora-. ?Es tuyo? -pregunto Johanna.

– No exactamente -dijo ?ora-. Es hijo de mi hijo: mi nieto -acomodo al nino en su regazo.

– ?Sabias que Alda era abuela? -pregunto Johanna con un hilo de voz. ?ora sacudio la cabeza-. En realidad, ella no tenia ni idea, pero Adolf tiene una hija. Esta muy enferma, por desgracia. Mi madre fue a visitarla al hospital. Incluso estuvo con ella esta manana.

– ?Que tal lo lleva tu madre? -pregunto ?ora-. ?Va recuperandose?

Johanna sonrio con desgana.

– Todavia no lo ha superado. No puede conformarse con los resultados de la investigacion -Johanna miro su reloj-. Me prometio pasarse por aqui, pero no se si podra. Esta imposible desde que volvio esta tarde de su visita al hospital. Tenia un recibo de VISA y parecia que le fuera la vida en averiguar a quien pertenecia. No se podia leer bien la firma, asi que entre en Internet en el banco y consegui averiguarlo: Hjalti Magnusson. Despues se quedo mucho mas tranquila. Dios sabra por que. Estoy preocupada por ella, creo que tiene a la familia de Leifur y Markus metida en la cabeza -Johanna miro a su alrededor, en la tienda vacia-. Mi madre y yo parecemos invisibles estos dias. Lo esta pasando muy mal, aunque no dice nada. Leifur y Markus parecen haber salido de todo esto como unos heroes, igual que su padre, y es como si nadie supiera como comportarse con nosotras. No lo comprendo.

?ora creia estar mas cerca de entenderlo. La gente no sabia como era la relacion entre las dos familias despues de lo sucedido. Markus habia tenido que estar en prision provisional cuando la madre de Johanna habria podido explicar a las autoridades que el no tuvo nada que ver con aquel antiguo caso. Por eso era mas seguro ponerse de parte del rey de las pesquerias en vez del de una viuda y su hija, simple cajera de banco.

– Bueno -dijo ?ora-, creo que me voy a ir volviendo para casa -se puso de pie e intento ignorar el gesto de tristeza de Johanna. No lo consiguio-. ?Estaras manana aqui? -pregunto-. Pasearemos por ahi y nos encantaria volver a verte -la sonrisa de Johanna dijo todo lo que tenia que decir.

Los invitados de la tienda de Leifur y Markus parecian haberse marchado, y si ?ora hubiera llegado unos minutos mas tarde, se habria encontrado la tienda vacia.

– Nos largamos a oir las canciones-dijo Markus, con la voz aun mas pastosa que cuando ?ora abandono la reunion-. Nos han reservado un buen sitio y seguramente habra espacio para vosotros tambien.

?ora le dio las gracias, pero dijo que no podia ir:

– No, tengo que volver a casa. Vengo solo a por el carrito.

– Dale el carrito, Hjalti -dijo Leifur, aun con mas dificultades que Markus para hablar.

El muchacho se levanto sin mirar a ?ora. Se habia quitado la barba postiza pero seguia llevando el gorro rojo. Parecia muy nervioso, y ?ora ya estaba un tanto extranada. A lo mejor era uno de esos a los que les sentaba mal la bebida… o quiza le avergonzaba que su padre estuviera siempre con la copa en la mano. Levanto el carro y se lo paso con torpeza desde el otro lado de la tienda. ?ora no consiguio agarrarlo porque llevaba al nino en brazos, pero Maria, la mujer de Leifur, cogio el carro y, con bastante esfuerzo, consiguio abrirlo y colocarlo delante de ?ora, que no se atrevio a sentar a Orri por miedo a que se plegara. La mujer se mantenia con dificultad sobre las piernas, y casi perdio el equilibrio cuando se abrio la puerta de la tienda.

Por el gesto que puso Leifur, ?ora se dio cuenta de que la visita que estaba en el umbral no era precisamente bienvenida. Las comisuras de la boca de Markus bajaron un poco, aunque por lo demas su rostro no mostraba emocion alguna. ?ora estaba de espaldas a la entrada, pero miro para comprobar quien era. Era la madre de Alda. Parecia tan destrozada como cuando ?ora la vio despues del funeral. Aunque en su porte habia algo mas de firmeza.

– Es posible que mi Geiri y vuestro padre fueran amigos -dijo la anciana, al principio con timidez, pero su determinacion fue creciendo con cada palabra-. En cambio, yo nunca he podido aguantar a Magnus. Y es que el destino fue mas amable con el que con los demas, al menos hasta hace poco. Decidio continuar con la empresa y pesco mas que nunca. Cargo con las culpas de Da?i, pero la erupcion hizo que el contrabando se olvidara. Y

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