pagaste por decir que reconocio tu voz al telefono?

– No -respondio Markus-. Realmente escucho mi voz.

– Pero el telefono, o la tarjeta, se pudo localizar, y se encontraba en las proximidades de Helia, si no recuerdo mal. Markus, si ahora nos estas diciendo la verdad, tu no podias estar alli. De modo que esta claro que el agente inmobiliario no pudo hablar contigo. ?Por que mintio ese hombre, para favorecerte? ?Porque tu o tu hermano sois buenos clientes suyos? ?Y quien respondio al telefono entonces?

– Yo estoy diciendo la verdad, y el agente inmobiliario tampoco miente. En realidad, yo no llevaba mi telefono encima-dijo Markus. Habian empezado a desaparecer los efectos del alcohol y no hacia mas que humedecerse los labios con la lengua-. Mi hijo fue con mi coche hacia nuestra casa de campo y era el quien llevaba mi telefono. Yo esperaba que alguien recordara haber visto el coche por alli a aquellas horas; eso haria mi coartada mas creible. En realidad no aparecio ningun testigo en todo el recorrido, pero eso carecio practicamente de importancia. A cambio, yo habia tomado prestado el coche de mi hijo.

– No comprendo lo de la llamada telefonica -dijo Gu?ni-. ?La voz de tu hijo se parece a la tuya?

– No, en absoluto -respondio Markus-. Lo tenia todo muy bien preparado. Compre dos telefonos moviles y les puse unas tarjetas libres sin identificacion que compre en otra tienda. Asi que le di a mi hijo Hjalti los dos telefonos, el mio y uno de los que habia comprado con tarjeta libre, mientras que el otro lo llevaba yo. Asi que esa noche llame a mi movil desde el telefono fijo de Alda; para que no sospechara, le conte que habia olvidado el mio en el trabajo. Hjalti respondio e intercambiamos algunas palabras. Luego nos despedimos sin mas, y yo me puse manos a la obra -Markus hizo una pausa en su relato para respirar, y ?ora penso que a lo mejor su conciencia le estaba acuciando o quiza sencillamente queria conceder un momento de descanso a sus cuerdas vocales.

Markus prosiguio:

– Habia hecho una oferta bastante baja por un apartamento que elegi casi al azar, y encargue del asunto a un agente inmobiliario que era conocido mio. Tenia que asegurarme de que fuera capaz de confirmar que la persona con quien hablaba era yo. De poco servia hablar con alguien que no fuera capaz de asegurar que yo estaba al otro lado del telefono. Hice que la oferta expirara a las ocho y que el agente me prometiera llamarme al movil inmediatamente despues para informarme del resultado. Justo un poco antes de las ocho, Hjalti llamo desde el numero no registrado que le habia dejado al de tarjeta libre que llevaba yo, y mantuvimos la linea abierta hasta que llamo el agente. Entonces Hjalti descolgo mi movil desde el campo y junto los telefonos para que el altavoz de uno coincidiera con el microfono del otro. Asi pude hablar con el de la inmobiliaria sin que nadie pudiera rastrear la llamada. Hubo pequenas interferencias, pero le dije que era porque estaba conduciendo, que iba al campo. No le extrano. Yo habia probado el metodo y funcionaba perfectamente.

?ora miro asombrada a Markus. Naturalmente, sentia deseos de hacerle cientos de preguntas, pero de momento era Gu?ni el encargado de eso. La situacion de Markus era ya suficientemente dificil sin necesidad de que ?ora ayudase a la policia en el interrogatorio. Su funcion consistia en ayudar y asesorar a Markus, aunque no veia muy claro que clase de consejos podia darle en aquellos momentos. Lo unico que se le ocurrio fue intentar demostrar que Markus no era imputable, pero el parecia decidido a contar lo que fuera para proteger a Hjalti.

– ?Sabia tu hijo de que iba todo aquello? -pregunto Gu?ni.

– No. Lo unico que sabia era que si me hacia ese favor yo conseguiria comprarle un apartamento en Heimaey. Lleva mucho tiempo con ese sueno. Pero me temo que no va a poder disfrutarlo mucho. Esta tremendamente alterado el pobre desde que se dio cuenta de en lo que andaba yo metido.

– Pero ?por que lo hiciste, Markus? Todos pensabamos que estabas loco por Alda, y que tu eras la ultima persona que podria hacerle dano -la pregunta de Gu?ni parecia surgida del fondo de su corazon.

– Ya te lo he dicho -respondio Markus, ofendido-. Intente evitarlo y le di mil oportunidades para solucionarlo de otra forma. Pero no fue posible, eso es todo.

– ?Solucionar que? -pregunto Gu?ni.

– Hombre, lo de la cabeza -dijo Markus, como si eso lo explicara todo. Miro alternativamente a Gu?ni y a ?ora, pero ninguno de los dos parecia capaz de entenderlo-. Fui yo quien le corto la cabeza a ese hombre -dijo-, no Alda. Lo hice por ella, pero ni me dio las gracias; igual que siempre.

– Dices que le cortaste la cabeza… -dijo Gu?ni con tranquilidad-. ?No estabas durmiendo borracho en casa cuando se cometieron los crimenes?

– No estaba tan borracho, no -respondio Markus-. Borracho, pero no demasiado. Me dormi, pero desperte cuando sono el telefono a media noche. Era Geiri, el padre de Alda, que le pedia a mi padre que fuera a su casa a discutir una oferta que les habia hecho Da?i para no desvelar el asunto y ayudarles. Mi madre se desperto tambien y se levanto. Cuando vio el estado en que se habia quedado mi padre desde que habia vuelto del puerto, que se habia sentado en la cocina y permanecia inmovil, se acerco a el y al final consiguio que le contara lo que habia pasado. No sabian que yo estaba despierto y me estaba enterando de todo lo sucedido. Supe que mi padre y Geiri habian matado a aquellos hombres, y lo que uno de ellos le habia hecho a Alda. Tambien oi a mi padre decir donde estaban los cuerpos, en un yate que se encontraba amarrado en el puerto. Sali sin que nadie se diera cuenta en cuanto mi padre se fue a casa de Geiri y mi madre se encerro llorando en su habitacion, y baje al puerto. Encontre el yate con los hombres dentro, le corte la cabeza y los organos sexuales al que pense que seria el que violo a Alda, y me la lleve para ensenarsela. Creia que eso la ayudaria a superar el trauma.

?ora se inclino hacia Markus, aunque sentia repugnancia de estar cerca de el, y le murmuro al oido:

– Deberias tener mas cuidado al mencionar a tus parientes mas cercanos en tu historia. Sobre todo a los que aun estan entre nosotros. Naturalmente, tu decides lo que quieres decir, pero a lo mejor manana te arrepientes.

– ?Pusiste tu la cabeza en la caja? ?Para llevartela a casa? -pregunto Gu?ni.

– No, la caja vino despues -respondio Markus-. La puse en una bolsa y tuve el tiempo justo de esconderme detras de un monton de redes cuando aparecieron en el puerto mi padre y Da?i. Hablaron y parece que enseguida llegaron a algun acuerdo. Mi padre subio a bordo y salio con una jaula, solto al pajaro y se marcho enseguida, y yo espere a ver lo que hacia Da?i. Entro en el yate y volvio con la cara desencajada. Probablemente se llevo un buen susto al ver que a uno de los cuerpos le faltaba la cabeza y algo mas. Fue a por su camioneta y metio en ella los tres cuerpos que seguian enteros. Les echo una tela por encima y alejo el coche. Luego metio una barca de goma en el yate y zarpo con el cuarto cuerpo a bordo. Despues hundio el yate y regreso a tierra en la barca de goma. Yo me marche a casa a toda prisa y escondi la cabeza en una caja, en el sotano. Tambien escondi alli las herramientas que habia usado para cortarla, en otra caja que habia en el trastero con loda clase de cosas.

– ?Para que usaste una maza de salmones? -se le escapo a ?ora-. Puedo comprender que usaras el cuchillo, pero no una maza.

– Me lleve las dos cosas porque imaginaba que no seria facil separar la cabeza de la columna -Markus se quedo con la mirada perdida en la pared que tenia delante, a la espalda de Gu?ni.

– ?Crees que Da?i llevo los cadaveres a vuestro sotano? -pregunto Gu?ni, intentando disimular el estado de anonadamiento en que le estaba dejando aquella historia.

– No, no los metieron alli hasta la erupcion -respondio Markus-. Estoy completamente seguro. Fui testigo de la conversacion entre Geiri y mi padre a bordo de su barco, el Strokkur, pues iba a ayudarles despues de salir del colegio. No sabian que les estaba oyendo. Segun Geiri, Da?i le habia llamado para informarle de que aun tenia los cuerpos, como medida de seguridad…, por si mi padre y Geiri no mantenian la palabra dada. Creo que Da?i se asusto muchisimo al ver que faltaba la cabeza, y acuso a Geiri de cortarsela para echarle las culpas a el. Da?i temia, en definitiva, que mi padre y Geiri pensaban llevar la cabeza a su casa para hacer creer que era el quien habia matado a aquellos hombres. Naturalmente, Geiri no entendia nada, porque desconocia que hubiera desaparecido la cabeza, y a mi padre le ocurria igual. Creian que era una invencion de Da?i. No sabian donde tenia guardados los cuerpos, y yo tampoco, pero con toda seguridad no estaban en el sotano de nuestra casa.

?ora necesito un momento para digerir todo aquello. Da?i sospechaba que Magnus y Geiri querian enganarle, e intento cubrirse las espaldas escondiendo los cuerpos. Resoplo. El Da?i ese no parecia ser la persona mas inteligente de la isla. ?Como creia que podria convencer a nadie de que el no habia matado a aquellos hombres? A lo mejor pensaba meterlos en el barco de Magnus y Geiri, por si ellos pretendian dejar la cabeza en su casa. Casi solto un grito. Aquello no tenia ni pies ni cabeza. Aquella gente habia llegado a una situacion de total y absoluta desesperacion. Pensaba que probablemente Da?i debio de esconder los cadaveres en algun sitio cerca de las casas donde vivian los otros, pero no dentro de ninguna de ellas. Cuando se produjo la erupcion, pensaria que lo

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