mas prudente era llevarlos al sotano de Magnus, donde desaparecerian para siempre. En el improbable caso de que aparecieran, las sospechas recaerian sobre Magnus, no sobre Da?i. A lo mejor habia dejado los cuerpos en algun sitio donde podian descubrirlos, pues los miembros de los equipos de salvamento entraban y salian en todas las casas y todos los edificios y habia posibilidad de que alguien acabara topandose con ellos por casualidad. Seguramente esperaria hasta un momento seguro, cuando estuvo convencido de que Magnus no volveria a bajar al sotano.

Markus continuo su historia:

– Me entere de que Alda ya no estaba en cama, y le pedi que viniera a verme. Yo creia que se sentiria feliz de ver lo que habia hecho por ella, pero fue todo lo contrario. Me tiro la caja al ver lo que contenia. Dijo que no habia sido ese hombre. Que no era ese el que la habia violado.

?ora y Gu?ni asintieron al mismo tiempo. ?Vaya!

– Si, a veces es facil confundirse de persona -dijo Gu?ni, y ?ora tuvo que morderse los labios para no gritar. Gu?ni estaba tan desconcertado que seguramente ya no sabia que mas preguntar-. ?Y que paso con la excavacion? -dijo entonces-. ?Como es que Alda intento impedirla?

Markus se encogio de hombros.

– En realidad le daba igual. Menti -dijo Markus, y cerro los ojos. Obviamente, empezaba a cansarse del esfuerzo-. Resulta que durante el traslado a tierra firme, la noche de la erupcion, estuve hablando con Alda. Aun estaba muy confusa, por la violacion y por los crimenes, y ademas se habia asustado muchisimo al ver la cabeza. Me pregunto que habia hecho con ella y se lo explique. Habia vuelto a mi casa con la cabeza en la caja y la escondi en el sotano con intencion de arrojarla por el acantilado al dia siguiente. Sus padres le contaron toda la historia durante el fin de semana, y ella tenia miedo, logicamente, de que su padre acabara en la carcel.

?ora pudo imaginarselo facilmente: los padres de Alda explicandole lo sucedido aquella noche para que se diese cuenta de la importancia que tenia que ella se sacrificase para que su padre no fuera a prision.

Markus seguia hablando:

– Nadie menciono la cabeza en ningun momento, y Geiri no supo nada hasta el lunes, cuando Da?i hablo con el; tampoco Alda habia dicho nada. Nunca se lo conto a sus padres. Supongo que quiso borrar esos recuerdos y que pensaba que me habia puesto a mi en una situacion mas que complicada. Se culpaba a si misma de todo lo que habia pasado. Cuando nos reencontramos en el instituto de Reikiavik, no volvimos nunca a hablar de ello, y solo cuando era inminente la excavacion de la casa volvio a salir el tema en nuestras charlas. Intente desde el primer dia, como es logico, detener la excavacion, pero Alda parecia no tener el menor interes en ese tema hasta hace unos meses. Entonces dijo que pensaba lavar todos los trapos sucios. Me dijo que no me complicase la vida intentando evitar la excavacion, que la verdad saldria a la luz. Intente disuadirla pero no hubo forma. Le pedi un plazo hasta que hubiera bajado al sotano, y me lo concedio como un gran favor. Hice no se cuantos intentos para que cambiara de opinion la noche antes de pasar a la accion. Fui a su casa y le suplique que no dijera nada, que bajaria al sotano, cogeria la cabeza y nadie tendria por que saber nada de aquello. Pero no consegui convencerla.

Alda habia tomado la determinacion de contarlo todo despues de haber hablado con su hijo. Queria lavar todos los trapos sucios porque, a fin de cuentas, ella no tenia nada que perder. Se habia visto arrastrada por una sucesion de acontecimientos en la que siempre fue la victima. ?ora se dio cuenta de hasta que punto ella misma habia confiado en Markus y habia creido todo lo que el puso en boca de Alda. En ningun momento habia albergado la menor duda.

– ?Que pensabas que iba a pasar si la matabas? -pregunto Gu?ni.

– Mi idea era ir a por la cabeza y deshacerme de ella. Todo el mundo creeria que Alda se habia suicidado y nadie lo relacionaria con las Vestmann. A esa edad se suicidan muchas mujeres, y ella estaba sola. Ademas tenia una coartada, por si habia una investigacion por asesinato -Markus se irguio-. Lo que lo trastoco todo fue lo de los cadaveres. Yo no esperaba encontrarmelos alli. No estaban alli la noche de la erupcion. Nunca habria podido ocultarselos a los arqueologos.

– ?De manera que pones la historia patas arriba y le echas todas las culpas a Alda? -pregunto Gu?ni.

– Si, se puede decir que si-respondio Markus-. No tuve mucho tiempo para pensar, estaba en el sotano y tenia que buscar una solucion. En realidad creo que el plan era bastante bueno, teniendo en cuenta las circunstancias -su gesto no podia esconder lo satisfecho que estaba de su astucia. ?ora se convencio en ese momento de que su mente tenia que estar trastornada-. Decidi contar que Alda me habia dado la caja y que cuando iban a excavar la casa me habia pedido que la sacara del sotano. Ella no podia contar su version, de modo que la mia era bastante firme. Sabia que la investigacion de aquellos hechos sucedidos tanto tiempo atras acabaria por sacar a la luz la violacion. Tenia que asegurarme lo mas posible para no verme implicado y que todas las sospechas recayeran sobre Alda.

– Pero ?por que no hablaste de la conversacion telefonica con el agente inmobiliario cuando te metieron en prision preventiva? -pregunto Gu?ni-. Tenias preparada una coartada y no la utilizaste.

Markus sonrio algo burlon.

– En un primer momento, no sabia que el agente inmobiliario tuviera un numero privado. Cuando se descubrio, no quise despertar sospechas recordando en un abrir y cerrar de ojos quien me habia llamado. Tenia que esperar, pense que aquello haria mi historia mas verosimil. Creo que lo consegui. Sobre todo, no queria mencionar a nadie en relacion con esa noche de otros tiempos, porque se suponia que yo estaba dormido en mi cama, completamente borracho.

– ?Y las muestras biologicas? -pregunto Gu?ni-. ?Que hay del pelo que encontraron en el sexo de Alda? ?Se te paso eso por alto?

– Yo amaba a Alda -dijo Markus, y la sinceridad de sus palabras era evidente. ?ora carraspeo suavemente-. Siempre la he querido. Pero ella no me hacia ningun caso. Perdi la cabeza e hice lo que siempre habia deseado. Llevaba veinte anos esperando y aquella era la ultima oportunidad. La penetre, pero me contuve en el ultimo momento. Me di cuenta del riesgo que corria y me controle. La vesti de nuevo, pero debio de caerseme ese pelo -miro a ?ora y luego a Gu?ni-. Debo aclarar que estaba viva cuando lo hice. Estaba inconsciente, pero no muerta. En caso contrario, nunca habria hecho algo asi.

Gu?ni no dijo nada, pero apago la pequena grabadora que habia sobre la mesa.

– ?Sabia Leifur algo de los crimenes? -pregunto; parecia esperar que no fuera asi.

– Lo supo en su momento. Nuestro padre le llamo para que fuera a casa desde Reikiavik a apoyarle y confortarle. No vino a reganarme a mi por la borrachera, en esos anos yo ni siquiera le habria escuchado. Mas tarde le conte lo de Alda. No estaba ni pizca de contento conmigo.

Gu?ni asintio con la cabeza.

– No tiene importancia si lo sabia o no, ya que no participo en ningun delito. Por eso no es necesario hablar de el -volvio a encender el aparato y ?ora se quedo mirando boquiabierta la luz que parpadeaba en un lateral. Debia de ser estupendo tener en tus manos las riendas de una sociedad entera. Estupendo para la persona en cuestion, aunque no tanto para los demas. Se trago sus pensamientos y vio que Gu?ni interpretaba su silencio como conformidad.

– ?De manera que ya hemos acabado? -dijo ?ora con la voz cansada-. No estoy segura de aguantar mucho mas, y seguramente Markus tambien estara ya muy cansado -miro hacia el pasillo y vio a Soley abriendo la boca en un enorme bostezo-. Ya sabeis donde encontrarme si hay algo -deseaba preguntarle a Markus por el pelo, si se lo habia cortado a Alda mientras dormia en el gimnasio, pero decidio esperar. Parecia algo insignificante a la vista de todo lo demas, y la respuesta seria, de todos modos, bastante obvia. Probablemente, el pelo que tanto le llamo la atencion a Bella en el trastero debio de pertenecer a Alda. ?ora sospechaba que los celos y la furia que sentia con respecto a Stebbi, el chico del que estaba enamorada Alda, le habian llevado a Markus a darle a esta una leccion. Y demostrarle lo que podia pasar si no le hacia caso. Gu?ni se puso en pie.

– Pues si, creo que ya es mas que suficiente por ahora. Hay un avion que viene de camino desde Reikiavik para recogerte, Markus, y me da la sensacion de que no vas a aparecer por las islas en una buena temporada. Quiza deberias aprovechar la oportunidad para echar un vistazo al acantilado por la ventanilla.

?ora salio sin mirar a Gu?ni ni a Markus. Dio las gracias al policia que habia estado jugando a la oca por su paciencia y ayudo a su hija a ponerse en pie. Orri seguia profundamente dormido en el carrito, y ?ora consiguio ponerle el gorro sin que se despertara. Y los tres se marcharon aquella noche de agosto en busca de algun camion que pasara por alli y les llevara hasta su apartamento.

– ?La policia ha cogido al malo? -pregunto Soley mientras caminaba somnolienta por la limpia acera, al lado

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