Un recurso inesperado: la ventana de la cocina. Hasta ahora solo me habia servido para fumar ahi un cigarrillo esperando que cociera el agua de la pasta o para ver si habia salido o vuelto algun miembro de la familia, al que saludaba con un simpatico ademan militar.
Pues llore (necesito poco para hacerlo) cuando llegaron, con gran retraso, los encargados de la poda. Decapitaron los hermosos platanos: las ramas, que ya habian echado las primeras hojas, caian de golpe. Pense que se quedarian asi, desnudos, crudos y abochornados, sin sombra ni pajaros, hasta el proximo ano.
El proximo ano para ellos, naturalmente.
Sin embargo, lo han conseguido. En pocos dias todos ya estaban cubiertos de yemas y prometian sombra y pajaros para este verano. Y lo que los arboles prometen, lo cumplen.
Z.
Lo confieso: ni siquiera cuando estaba embarazada espere con tanta curiosidad un nacimiento. Debe de estar a punto de producirse, pues el rito de las dos madres tiene lugar con mucha frecuencia, frenetico.
?Cuantos seran? ?Vere esos picos siempre abiertos sobre las gargantas rosadas, bocas hambrientas, embudos impacientes pero forzosamente pacientes, ya listos para devorar la comida que la madre llevara angustiada? ?Y los primeros vuelos vacilantes y torpes, hacia su elemento, el aire, dejandonos a nosotros la tierra?
Nada que hacer. Sin lirismos, sin tantas historias, una manana sale de la hendidura solo una cria, grande y rechoncha, agita las alas y se marcha para siempre. Tambien los animales han llegado al hijo unico. Bien alimentado y desagradecido.
Z.,
Todo el mundo esta esperando la Noche Blanca. La noche de los muertos vivientes, diria yo. Los zombis, que no van a un museo ni pagados, que no leen un libro desde la primaria, a los que no sacas de casa de noche porque prefieren dormirse delante de la tele, de repente, como respondiendo a una senal misteriosa, salen en masa a las calles, hacen colas larguisimas para ver los incomprensibles dibujos de la futura restauracion de un mosaico, para asistir a una obra que lleva meses en cartelera, para escuchar cantos occitanos («Pero ?donde esta Occitania? Uf, sera uno de esos nuevos paises de Rusia»).
Las mias si que son autenticas noches en blanco: me duermo a las cinco, a las seis, incluso a las siete. Cuando apago el interruptor de la lampara de la mesilla de noche se me enciende todo un teatro en los ojos cerrados: medias luces, palcos, arana de cristal, foso, acomodadores, reflectores.
La cabeza me bulle como si estuviera llena de gusanos. Que confundo con ideas.
He leido algo curioso. Matteo Ricci, el jesuita que quiso evangelizar China, al ponerse a reescribir el catecismo para los esperados nuevos fieles, topo enseguida con una dificultad: como designar a Dios. Ni el confucionismo ni el budismo ni el taoismo tenian nada parecido. Al cabo, salio del apuro con un modesto «Tian zhu» («Senor del cielo»). Personalmente, yo habria renunciado: en el fondo, aquella era la civilizacion mas antigua del mundo y habia vivido perfectamente durante muchos siglos encontrando lo divino en el todo y en la nada.
A los meteorologos, que practicamente han desaparecido de las pantallas de television porque se han hartado de no acertar nunca, ya nadie les hace caso. Miramos el cielo, como los apestados manzonianos, [2] con la esperanza de que lluevan cubos, toneles, cisternas. Menos, naturalmente, en la Noche Blanca.
Mi gran amiga, mi unica amiga es La Cata: rechoncha, timida tigresa parlante, me quiere mas desde que estoy enferma. Pero, a diferencia de los humanos, no «a pesar» de que este enferma, sino porque estoy enferma y paso mucho tiempo en casa y en cama. Cuando dormimos, ya no se si su pata esta sobre mi mano o mi mano sobre su pata. Cuando tiene algo que hacer, se marcha deprisa, no sin antes volver la cabeza un instante para despedirse y tranquilizarme: «Regreso enseguida».
Tambien Stendhal, entre los extravagantes e infantiles «privilegios» que reclamaba para si mismo, incluia en el articulo 7: «Milagro. Cuatro veces al ano podra transformarse en el animal que quiera, y luego convertirse de nuevo en hombre».
Si. La naturaleza es realmente un templo, etc., etc., aunque sus columnas puedan ser las patas de un gato e incluso, milagro, las finisimas de una arana.
Que suerte, que milagro (ya es el tercero en una sola pagina). No llovera sobre la Noche Blanca.
Estan a salvo los zombis, los eventos, las luces, los instrumentos, los actores, los coristas, los saltimbanquis, los comerciantes, los ingresos extra de los conductores de autobus, los salchicheros y los bares; y hasta los chamanes, quienes seguramente han conseguido ahuyentar la lluvia en un verano que no ha visto ni gota de agua ni un solo dia.
Y por fin hemos llegado. Despues de darle tantas vueltas, esta manana, al ver que el sol resplandecia como siempre, he decidido que debo hacer. Basta de esnobismos, solo pequenas, necesarias excentricidades. Yo tambien tendre mi Noche Blanca, con estos andares sere la reina de los zombis, me merezco de sobra la corona, mi corona de espinas.
Solo que la mia ha de ser la Jornada Blanca. Quiero ver bien y quiero que los demas me vean. Los demas, que me dan tanto miedo. Los demas, aquellos a los que he rehuido durante meses, encerrandome en casa, aquellos que te miran pensando en como eras, en como estas ahora, un rayo de lo mas fugaz de compasion, una plegaria a su Dios para que les evite este final. Los vecinos.
