Antes de conducir hacia el norte de Borgholm, los hermanos Serelius habian organizado otra sesion de guija en la cocina de Henrik. Encendieron tres velas hora y media antes de la medianoche y Tommy coloco el tablero sobre la mesa de la cocina con el vaso en el centro.

Guardaron silencio, el ambiente se volvio tenso.

– ?Hay alguien ahi? -pregunto Tommy con el dedo sobre el vaso.

La pregunta quedo en el aire un instante, luego el vaso se agito desplazandose hacia un lado y se detuvo sobre la palabra «SI».

– ?Eres Aleister?

El vaso no se movio.

– ?Es esta una noche apropiada, Aleister? -pregunto Tommy.

El vaso permanecio sobre el SI unos segundos mas, despues empezo a moverse hacia la hilera de letras.

– ?Escribe! -le ordeno Tommy a Henrik.

Este lo hizo con una sensacion desagradable en el estomago.

– L-U-D-D.

El vaso se detuvo al fin en medio del tablero. Henrik bajo la vista al papel y leyo lo que habia escrito.

«LUDDEN LUDDEN OBRA DE ARTE LUDDEN CAMINA EN SOLITARIO ALLI», leyo.

– ?ludden? -repitio Tommy-. ?Que diablos es eso?

Henrik miro el tablero.

– Yo he estado alli… Es un faro.

– ?Con muchas obras de arte?

– Yo no vi ninguna.

A las doce de la noche, Henrik y los hermanos Serelius aparcaron el coche detras de un cobertizo, a quinientos metros de distancia de la casa. Luego permanecieron entre los bloques de roca de la playa hasta que se apago la ultima luz en las brillantes ventanas panoramicas del piso de arriba. Esperaron casi media hora; se habian tomado una dosis de cristal antes de ponerse los pasamontanas y acercarse a la casa.

Henrik sentia un poco de frio, pero se le habia acelerado el pulso a causa del cristal. A mayor riesgo, mayor emocion. Apenas pensaba en Camilla en una noche asi.

El rumor de las olas que rompian ritmicamente contra la grava detras de ellos amortiguo sus pasos al subir, casi en silencio, por la pendiente pedregosa.

Una valla de hierro rodeaba la casa, pero Henrik conocia una verja que no estaba cerrada con llave en la parte que daba al mar. Enseguida se encontraron bajo las sombras de la pared de la casa.

La puerta corrediza de la planta baja era de cristal, y estaba cerrada con un sencillo pestillo. Henrik saco un martillo y un destornillador de la mochila. Un golpe corto y seco le basto para forzarlo.

Las ruedecitas de la puerta chirriaron debilmente cuando Tommy la corrio por el rail de acero, aunque el sonido no fue mucho mas fuerte que el ulular del viento.

Ninguna alarma pito en la oscuridad.

Tommy introdujo su cabeza cubierta por el vano de la puerta. A continuacion, se dio la vuelta y asintio hacia Henrik.

Entraron al calor de la casa mientras Freddy se quedaba fuera de guardia. El ulular del viento marino desaparecio, y las sombras del interior se cernieron sobre ellos.

Estaban en un gran sotano con suelo de cemento pintado. En medio del mismo habia una mesa de billar. Alli habia muchas cosas.

Como si fuera un soldado de las fuerzas especiales, Tommy le indico con la mano a Henrik que se separaran, y este asintio y se dirigio a la izquierda. En el otro extremo de la estancia habia un mueble-bar con una docena de botellas. Cinco de ellas estaban sin abrir, y, con cuidado, las guardo una a una en la mochila. Luego se adentro en la sala y paso de largo la escalera de madera que conducia al piso de arriba.

Entro en una sala de estar con un sofa de piel enfrentado a un pequeno televisor con video, aparatos que fue llevandole de uno en uno a Freddy. Luego regreso y echo un vistazo debajo del sofa.

Vislumbro algo grande. ?Una bolsa de golf?

Se agacho y tiro de una lona con cierta dificultad. Sobre ella, habia un equipo completo de submarinismo, con aletas, botellas amarillas, una especie de medidores de presion y un traje de buceo. No parecia usado. Quiza se lo habian comprado el verano anterior a algun quinceanero aburrido que queria aprender a bucear y que luego perdio el interes.

Habia tambien algo mas sobre la lona: una vieja escopeta de caza.

Tenia aspecto de estar bien cuidada, a juzgar por su reluciente culata de madera y la correa de cuero curtido. Al lado, habia una cajita de carton roja con cartuchos.

Henrik cogio una cosa cada vez. Comenzo por llevarse las botellas de oxigeno y se tropezo con Tommy, que cargaba con una pantalla de ordenador.

Este vio las botellas y asintio satisfecho.

– Hay mas cosas -susurro Henrik, y regreso al interior.

Se coloco el resto del equipo de buceo bajo un brazo y se colgo la escopeta al hombro. Metio la caja de cartuchos en la mochila y luego se dirigio hacia la puerta corredera, donde encontro a Tommy con una bicicleta estatica. Parecia asimismo completamente nueva, pero Henrik nego con la cabeza.

– No cabe -susurro.

– Si -respondio Tommy-, la desmontamos y…

Se oyo un ruido sordo en la oscuridad.

Un ruido sordo seguido de pasos que provenian del piso de arriba.

A continuacion, se encendio una luz en la escalera.

– ?Hola? -exclamo una voz masculina.

– ?A la mierda con la bicicleta! -susurro Henrik.

Tommy y el se pusieron en marcha al mismo tiempo. Salieron por la puerta de cristal, cruzaron el cesped, atravesaron la verja y bajaron con Freddy a la playa. Los tres iban cargados de cosas, pero el trayecto de grava hasta el coche no era largo.

Henrik dejo la mercancia robada en el suelo, tomo aliento y miro tras de si. Habian encendido todas las luces de la casa, pero no parecia que nadie los persiguiera.

– ?A cargar! -grito Tommy.

Se quito el pasamontanas y se sento al volante.

Arranco el motor sin encender las luces.

Henrik y Freddy enseguida lo metieron todo en la furgoneta: mochilas, televisor, equipo de submarinismo… Habian conseguido llevarse todas las cosas excepto la bicicleta. Henrik aun tenia la escopeta colgada al hombro.

Tommy acelero y el vehiculo salio disparado. Llegaron a la carretera asfaltada y continuaron hacia el sur por la costa. No encendio las luces hasta que estuvieron lejos de la casa.

– Coge la carretera este -le indico Henrik.

– ?De que tienes miedo? ?De un control? -pregunto Tommy.

El nego con la cabeza.

– Tu cogela por si acaso.

Era la una y media, pero Henrik se sentia totalmente despejado; su pulso galopaba. Lo habian conseguido. Habian encontrado oro en la costa. Casi habia sido como antes, cuando andaba con Mogge.

– Tenemos que repetirlo -dijo Tommy al llegar a la carretera nacional-. ?Ha sido facilisimo!

– Bastante facil -matizo Henrik a su lado-. Pero los hemos despertado.

– Eso que importa -replico Tommy-. ?Que podian haber hecho? Hemos sido mas rapidos, entrar y salir.

Aparecio una senal que indicaba una carretera transversal, y Tommy freno en seco. Despues giro el volante.

– ?Adonde vas?

– Solo una ultima cosa. Algo facil antes de volver a casa.

Entre los arboles, a la izquierda del camino, aparecio un edificio blanco de piedra. Alto y estrecho, e iluminado

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