El apenas asintio.

Michael le palmeo el hombro y entro en la casa mirando alrededor con curiosidad.

– Veo que has seguido trabajando -dijo-. Que zocalos mas maravillosos.

– Son los originales -explico Joakim, y lo siguio por el pasillo-. Solo los he lijado y pintado.

– Y las cenefas del papel pintado son perfectas. Le va bien al espiritu de la casa.

– Gracias, esa era la intencion.

– ?Pintaras todas las habitaciones de blanco?

– En la planta baja si.

– Queda bonito -comento Michael-. Resulta fresco y agradable.

Por primera vez, Joakim sintio un cierto orgullo por lo que habian conseguido hacer en la casa. Lo que Katrine habia comenzado lo habia continuado el, a pesar de todo lo que habia ocurrido.

Lisa traspaso el umbral de la cocina y asintio satisfecha.

– Preciosa… ?Habeis contratado a un experto en feng shui?

– ?Feng shui? -repitio el-. No lo creo, ?es importante?

– Por supuesto. Sobre todo en la costa; es primordial saber como fluyen las corrientes por la casa. -Lisa miro a su alrededor y se puso la mano en el pecho-. Aqui hay tambien una intensa energia telurica…, puedo sentirla. Y tiene que poder fluir sin obstaculos, para que entre y salga.

– Pensare en ello.

– Conocemos a un experto en feng shui buenisimo, que redecoro nuestra casa de Gotland. Te podemos dar su numero de telefono.

El asintio y le parecio oir la risa de Katrine en su cabeza. Siempre se habia reido de la espiritualidad de Lisa.

Disfrutaron de una agradable cena sentados a la mesa de la cocina. Joakim preparo unas platijas asadas que habia comprado en Marnas. Michael y Lisa habian traido una botella de vino blanco, y el bebio una copa por primera vez en muchos anos. No le supo bien, pero se relajo un poco y casi consiguio olvidar lo que Livia habia dicho en suenos sobre su hermana muerta.

La nina parecia alegre y contenta. Estaba sentada a la mesa y le hablaba a Lisa de sus tres profesoras de la guarderia; dos de ellas salian a fumar a escondidas, aunque a los ninos les decian que solo iban a tomar el aire.

Michael les conto a los ninos que, mientras pasaban por Smaland, habian visto un alce y su cria corriendo por la carretera. Gabriel y Livia lo escuchaban excitados.

Los dos estaban excitados con las visitas, y no fue facil ponerles el pijama y llevarlos a la cama. Gabriel se durmio al momento, pero Livia le pidio a Lisa que le leyera un cuento.

Veinte minutos mas tarde, esta regreso a la cocina

– ?Se ha dormido? -pregunto Joakim.

– Si, estaba cansadisima. Dormira como un tronco toda la noche.

– Eso espero.

Siguio sentado en la cocina con sus amigos una hora mas, y luego los ayudo a llevar las maletas al cuarto esquinero contiguo al gran salon.

– Acabo de terminarlo -explico-. Vosotros lo estrenais.

Habia encendido la chimenea durante el dia, y el ambiente de la habitacion resultaba calido y acogedor.

Media hora mas tarde, todos se habian acostado. Joakim yacia en la oscuridad y oia las voces susurrantes de Lisa y Michael a lo lejos, en el cuarto de invitados. Le gustaba tenerlos alli. ludden necesitaba mas visitas.

Visitas de seres vivos.

Penso en la leyenda sobre los muertos que le habia contado Maria Carlsson. Livia habia dicho lo mismo sobre Katrine: que iria a la casa en Navidad.

Poder verla de nuevo. Hablar con ella.

No. No debia pensar esas cosas.

Unos minutos despues, la casa quedo en silencio.

Joakim cerro los ojos y se durmio.

Se oyeron unos gritos.

Joakim se desperto de golpe y con un solo pensamiento: «Livia».

Pero no, era la voz de un hombre.

Permanecio tumbado en la cama, somnoliento y desconcertado, y luego recordo que tenia visitas.

Era Michael Hesslin, quien gritaba en la oscuridad.

Oyo el sonido de unos pasos apresurados y luego la voz de Lisa preguntandole algo a su marido desde el pasillo.

Eran las dos menos veinte. Joakim se levanto de la cama, y primero de todo fue a ver a los ninos. Los dos dormian tranquilos. Rasputin, por supuesto, habia saltado de su cesto y se movia nervioso, pegado a la pared.

Continuo hasta la cocina. La luz del recibidor estaba encendida, y al llegar alli se encontro a Lisa, que se estaba poniendo el abrigo y las botas. Estaba muy seria.

– ?Que ha ocurrido? -pregunto.

– No lo se… Michael se ha despertado y ha empezado a gritar. Luego se ha ido corriendo al coche. -Se abrocho el abrigo-. Tengo que ir a ver que ha pasado.

Salio y Joakim regreso a la cocina, aun somnoliento.

Rasputin habia desaparecido y la casa volvia a estar en completo silencio. Busco un cazo para preparar te.

Cuando la infusion estuvo lista, se acerco a la ventana con su taza y vio que Lisa estaba sentada junto a su marido en el coche aparcado en el jardin. Los copos de una debil nevada brillaban en el aire.

Parecia que Lisa le preguntase algo a Michael, que estaba sentado al volante; el tenia la mirada fija en el parabrisas y negaba con la cabeza.

Despues de unos minutos, ella volvio a entrar. Miro a Joakim.

– Michael ha tenido una pesadilla. Dice que habia alguien junto a la cama que lo miraba.

El contuvo la respiracion. Asintio y pregunto en voz baja:

– ?Volvera a entrar?

– Creo que quiere quedarse sentado un rato en el coche -dijo Lisa, y anadio-: Sera mejor que nos vayamos al hotel de Borgholm. Esta abierto en invierno, ?verdad?

– Si, eso creo -contesto y, tras una pausa, pregunto-: ?Suele tener pesadillas?

– No -contesto ella-. En Estocolmo, no, pero aqui se ha sentido inquieto. La empresa no esta yendo muy bien. No me cuenta mucho, pero…

– No hay nada peligroso en la casa -la interrumpio Joakim. Luego penso en lo que Livia habia dicho en suenos, y anadio-: Durante estas ultimas semanas hemos estado algo tristes, pero no viviriamos aqui si no nos sintieramos… seguros.

Lisa lanzo una rapida mirada a su alrededor.

– Aqui hay energias muy poderosas -dijo, y a continuacion pregunto con delicadeza-: ?Has sentido la presencia de Katrine? Como si os cuidara.

El dudo, antes de asentir.

– Si -reconocio finalmente-. A veces intuyo algo.

Guardo silencio. Le habria gustado hablar de las cosas que habia experimentado, pero Lisa Hesslin no era la persona adecuada.

– Tengo que hacer las maletas -dijo ella.

Un cuarto de hora mas tarde, Joakim estaba de nuevo junto a la ventana de la cocina, contemplando como el gran coche de los Hesslin abandonaba ludden. Permanecio un buen rato mirandolo, hasta que las luces traseras desaparecieron en la carretera nacional.

La casa seguia en silencio.

Joakim dejo encendida la luz del recibidor y, despues de comprobar que los ninos dormian tranquilos, regreso

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