– Es posible. Suelo venir por aqui.

Era un testimonio vago. Edla Gustafsson vigilaba la carretera nacional mucho mejor que aquel observador de aves el mar Baltico.

Agradecio su ayuda y empezo a irse hacia el coche.

– Quiza podriamos mantener el contacto.

Tilda se volvio.

– ?Disculpe?

– Esto es algo solitario -dijo el, y sonrio-. Bonito pero solitario. Quiza te gustaria volver a pasar por aqui.

Ella nego con la cabeza.

– Lo siento -replico-. Tendra que buscarse la compania de un cisne cantor.

Tras el almuerzo, Tilda fue a la escuela para hablarles de ciudadania a los alumnos durante casi tres horas. Al regresar a la comisaria, estuvo ocupada con unos cuantos informes de trafico, pero no logro quitarse de la cabeza el accidente en ludden.

Al cabo de un rato, descolgo el telefono y llamo a la casa de ludden.

Joakim Westin respondio despues de tres senales. Tilda oyo ruido de botes de pelota y alegres gritos de ninos de fondo, una buena senal. Pero el hombre sonaba cansado y distante al responder. No parecia enfadado, mas bien como si no tuviera fuerzas.

Fue directa al grano.

– Tengo que preguntarle una cosa -dijo-. ?Conocia su mujer a alguien que tuviera una barca en Oland? ?El dueno de una barca que viviera cerca de su casa?

– No conozco a nadie que tenga ninguna embarcacion -contesto el-. Y Katrine…, tampoco hablo nunca de nadie que tuviera una.

– ?Que hacia ella durante las semanas que usted paso en Estocolmo? ?Se lo conto?

– Reformaba y amueblaba la casa, y se ocupaba de los ninos. Estaba muy atareada.

– ?Recibio alguna visita?

– Por lo que se, solo la mia.

– Gracias -dijo Tilda-. Ya le llamare…

– Yo tambien tengo una pregunta -la interrumpio Westin.

– ?Si?

– Cuando estuvo aqui la ultima vez, dijo algo sobre un pariente suyo que conocia ludden…, alguien de la Asociacion Local de Marnas.

– Si, Gerlof -respondio ella-. Es mi tio abuelo. Ha escrito bastantes articulos para el libro anual de la asociacion.

– Me gustaria hablar con el un rato.

– ?Sobre la casa?

– Sobre la historia de la misma…, y sobre una leyenda de ludden en particular.

– ?Una leyenda?

– Una leyenda sobre los muertos -anadio.

– Vaya. No se cuanto sabra sobre leyendas populares -contesto Tilda-, pero puedo preguntarle. A Gerlof le gusta contar historias.

– Digale que sera bienvenido.

Eran las cuatro y media cuando Tilda colgo el auricular. Encendio el ordenador para redactar nuevas denuncias e informes, incluido uno sobre la furgoneta negra. Era un dato bastante concreto en la investigacion sobre los robos. En cambio, lo que le habia contado el observador de aves acerca de un ruido de motor en ludden era demasiado vago para incluirlo en un informe.

Escribio durante un buen rato, y cuando acabo eran las ocho menos cuarto.

Trabajo duro, la mejor manera de no pensar en Martin Ahlquist. De expulsarlo de su cuerpo y de su alma.

Aun no le habia enviado la carta a su mujer.

Invierno de 1943

Cuando estallo la Segunda Guerra Mundial el ejercito ocupo ludden. Apagaron los faros y los soldados se instalaron en la casa para vigilar la costa.

En el altillo del establo se conserva un nombre de aquella epoca, pero no es de hombre.

«EN MEMORIA DE GRETA 1943», esta grabado con finas letras.

MIRJA RAMBE

La alarma sobre la desaparicion de la chica de dieciseis anos llega al puesto de vigilancia aerea de ludden el dia despues de la gran tormenta de nieve.

– Se perdio durante la nevasca -dice Kaminen, el jefe del puesto, cuando los siete hombres se reunen en la cocina por la manana; todos visten el uniforme gris de la Corona.

En realidad, Kaminen se llama Bengtsson, pero le han puesto ese apodo, que significa «estufa», porque cuando hace viento prefiere quedarse junto a la estufa. Y en ludden en invierno siempre hace viento.

– No hay muchas esperanzas -prosigue-. Pero de cualquier manera tendremos que buscarla.

Kaminen se queda dentro, a cargo de la radio: todos los demas salen a la nieve. A Eskil Nilsson y Ludvig Rucker -que, con diecinueve anos es el mas joven del puesto- los envian al oeste a buscar por la cienaga.

Es un dia soleado, aunque estan a quince grados bajo cero, y sopla un viento suave: mucho mas suave que en los anteriores anos de guerra, cuando el termometro marcaba entre treinta y cuarenta grados bajo cero.

Dejando aparte la tormenta de nieve de la noche anterior, ludden ha vivido un invierno tranquilo. Los aviones Messerschmitt alemanes casi han dejado de verse por la costa, y despues de la batalla de Stalingrado, el mayor temor de Suecia es la hegemonia de la Union Sovietica en el Baltico.

El hermano mayor de Eskil ha sido enviado a Gotland, donde ha tenido que vivir en una tienda de campana todo el ano. ludden tienen contacto por radio con Gotland: si la flota sovietica ataca, seran los primeros en saberlo.

Ludvig enciende a toda prisa un cigarrillo cuando salen al campo y comienzan a avanzar con dificultad por la nieve. Fuma como una chimenea, pero nunca invita. Eskil se pregunta de donde sacara tanto tabaco.

Hace tiempo que en la casa casi todo esta racionado. Del mar obtienen pescado y de las dos vacas de ludden, leche, pero escasea el combustible, los huevos, las patatas, la tela y el cafe de verdad. Lo peor de todo es el racionamiento de tabaco, que ha quedado reducido a tres cigarrillos al dia.

Pero no parece que Ludvig tenga problemas para conseguirlos, ya sea por correo o en alguno de los pueblos de los alrededores. ?Como puede permitirselo? El sueldo de los reclutas es de una sola corona al dia.

Eskil se detiene tras avanzar un centenar de metros y busca la carretera. No la ve: ha sido borrada por la tormenta de nieve. Clavaron ramas de pino a modo de senales para los trineos, pero las ramas han debido de salir volando durante la noche.

– Me pregunto de donde vendria -dice Eskil, y se sube a un monticulo de nieve.

– Venia de Malmtorp, a las afueras de Rorby -contesta Ludvig.

– ?Estas seguro?

– Tambien se su nombre -anade su companero-: Greta Friberg.

– ?Greta? ?Como lo sabes?

Ludvig se limita a sonreir y saca otro cigarrillo.

Ahora Eskil ve la torre de vigilancia del oeste. Una cuerda conduce hasta alli desde la carretera. Es una torre de madera, aislada con ramas de pino y camuflada con tela verde grisacea. La tormenta ha empujado la nieve contra ella, formando una pared casi vertical en el lado este.

El faro sur es la segunda torre de vigilancia aerea de ludden, se electrifico justo antes de que empezara la

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