– Mi lengua esta haciendose espesa.

– Hay un viejo proverbio griego, o deberia haberlo: una lengua espesa dice la verdad.

Bebieron, retadores. Viejos amantes, nuevos antagonistas.

– Prediceme -dijo Ethel-. Y yo tambien voy a hacer tu prediccion.

– ?Empiezo yo?

– Adelante.

– Tu, mi querida hija, te divorciaras dentro de un ano.

– Error.

– Teddy ya no te gusta tanto como la semana pasada. Di la verdad.

– Error otra vez. ?Que te hace decir eso?

– ?Es Teddy siempre tan correcto? ?Tan responsable?

– Depende de con quien esta. Teddy se adapta. Para su padre es un buen hijo griego, para ti es pura Marina norteamericana, en la base es un duro suboficial, y conmigo es tan dominante como un mal nacido.

– Pero yo observe tu cara ayer por la noche. Ayer por la noche le perdiste un poco de respeto, yo lo vi.

– Ni una pizca.

– Oh, si. Y le perderas el resto dentro de un ano. Te he vigilado. Has pasado toda tu vida buscando a alguien que tenga todas las respuestas. Y tu muchachito Teddy no las tiene.

– ?Las respuestas a que?

– Tu me lo has dicho. Primero yo fui Dios. Una postura muy incomoda, te lo aseguro. Entonces cai en desgracia. Por tres palabritas, segun tu version. ?He de creer eso? Sigue la hora judia. Entretanto hubo otros, pero no quiero molestarme en seguir el rastro de todos. Tu Aaron tenia algo. Un poco de algo. Pero, de pronto, tu le sigues como si se tratara del profeta original comedor de saltamontes, dispuesta a acompanarlo hasta su patria y vivir en una de esas horribles comunidades judias, besar el mezuzab [13] y aprender el lenguaje. ?Lo que fuese!

– ?Como sabias eso?

– Lo adivine. Y por lo visto, adivine con razon. Llega despues Ernie. Cualquier persona hubiera olido la podredumbre ahi. Pero para ti, durante algun tiempo, es el compendio de todas las respuestas. ?Y esta vez que? Platos sucios en el fregadero, trabajar cuando viene en gana. Bohemia demasiado tarde. De acuerdo, eso no duro. Ahora le regalas una noche mas, lo que los hombres llaman un polvo compasivo, y sales de alli con cardenales en el pescuezo que has de esconder de tu actual Jehova. Teddy con el sol esplendoroso a su espalda. Orden. Control. Dominio. Bueno, pues deja que te diga que si alguna vez ha de colocarse en posicion de mando, incluso contigo, lo primero que ha de aprender a mandar es en su padre. ?Estabas intentando decirme que te gusta realmente la manera en que el muchacho se doblega absolutamente ante todo lo que dice ese viejo estupido?

– Teddy es amable con su padre, eso es bondad, papa. Hace tanto que tu no la has visto que ya no la reconoces, papa.

– Muy bien, muy bien…

– Y Teddy me gusta tambien fisicamente.

– Lo que no comprendo es por que le gustas tu.

– ?Por que no ha de ser asi?

– Deberia presentir que tu vas a matarlo. Dentro de un ano. Ya estas observando a tu alrededor.

– No es verdad.

– ?Y que pasa con el viejo? ?Como-se-llame? Parece que el ahora es quien posee el secreto.

– Vamos, estas bromeando.

– Oh, no te iras a la cama con el. Al principio contigo siempre es idealismo. Pero en el aeropuerto ya le estabas dedicando esa vieja mirada de adoracion. Lo que todavia no has aprendido, nena, es que nadie posee el secreto. Todos vivimos en la oscuridad. ?No has pensado nunca en ello?

Ethel no respondio.

– Te toca a ti -le dijo su padre.

Ethel bebio un poco de escoces y miro al hombre que la habia criado, intentando verlo clara y llanamente. Queria por fin decirle la verdad y, finalmente, no temia las consecuencias: su dolor o su rabia. Quiza, penso Ethel, un estado de inspiracion es asi: la supresion de la censura en los labios.

– Tu, mi querido papa, te casaras otra vez dentro de un ano -dijo.

– Quieres decir que crees…

– ?No lo crees tu?

– Puede seguir viviendo durante diez anos.

– No del modo que tu la tratas.

– ?Que quieres decir con eso?

– Ella ya esta crucificada; tu quieres que muera. Mama siempre ha sido una persona muy complaciente y muy pronto te complacera a ti. No puedo dar ni con una sola razon que la induzca a seguir viviendo. ?Sabes tu de alguna?

– Eso me hace dano.

– ?Y que hay de malo en lo que he dicho? La mayoria de los matrimonios se desean la muerte.

– Lo que me hace dano es tu acusacion de que yo la estoy matando.

– Admitiras que la noche pasada la mataste un poquito.

– Todo lo que dije es que era mejor que se fuese…

– Cito literalmente: «Desearia que te dieses cuenta de que tampoco me ayudas en absoluto…» La dejaste sin razones para seguir viviendo, papa.

El doctor Laffey volvio la espalda a su hija y se termino lentamente la bebida.

Ethel vio que la mano le temblaba. El hombre desnudo estaba a punto de explotar.

– Vamos -le dijo Ethel-, ahora dime lo que piensas. La verdad. Te desafio.

– ?A ti? No, gracias. Pero dime tan solo una cosa: ?por que sientes tanta compasion por tu madre y ni una chispa de simpatia por mi? ?Te has fijado alguna vez en la parte que a mi me corresponde? ?Crees, por ejemplo, que mi modo de vivir es un modo normal para que un hombre pase sus mejores anos? Tu madre ya hace mucho que no siente ningun apetito por la vida. Yo si. Solo tengo cincuenta y cuatro anos. ?Te parece que soy viejo? No lo soy. No soy viejo en mi caso.

– Yo nunca he dicho que tu fueses viejo, papa.

– Puedo leerlo en tu rostro, Kitten. ?Sabes que es lo que yo mas desearia en este mundo, la cosa mas simple y sencilla? – Comienza a reir. – Me gustaria enamorarme otra vez. ?Por que sonries tan aviesamente?

– Porque lo que pasa es que se que tienes una amiguita para la que compras bonitas bagatelas en esa tienda de Saint Tropez.

– Todo eso no era para ella. Era para su hija. Y ella ya no es mi amante. ?De acuerdo? ?Quieres saber una de las razones por las que yo estaba ayer tan impaciente? ?Pensaste que ayer fui mucho peor, verdad Kit ?Mucho peor que de costumbre?

– Si, efectivamente.

– Ella vino a verme por la tarde, mi amante, mientras tu ibas al motel a buscar a tus islenos griegos. Vino a mi gabinete en donde no habia estado desde que ibamos juntos. Me dijo que yo tenia que conseguir mi divorcio, que debia prometerselo, o habiamos llegado al final. Me dijo que no tenia ninguna intencion de seguir entrando y saliendo de los moteles a hurtadillas como hasta ahora.

– ?Quien es ella?

– La esposa de un buen amigo. ?Cual es la diferencia? Tu los conoces. El es nuestro representante en la legislatura de Phoenix, Millard Hoag. Su esposa es Martha Hoag. Recordaras a Martha. Ella y Emma fueron amigas hace algunos anos.

– Me acuerdo. ?Vaya por Dios! Si hubo jamas una pareja entre todos vuestros amigos borrachos que yo pensara que tenia posibilidades de conseguirlo, era la de esos dos… cogiditos de la mano. Ella es una mujer agradable.

Ed se rio.

– Ese tono de sorpresa en tu voz no resulta halagador -dijo-. No importa. Mientras el estaba en Phoenix

Вы читаете Actos De Amor
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату