Teddy siguio sin comprender.

– Teddy -le dijo Ethel-, me he alistado en tu Marina.

– ?Cuando?

– La semana pasada. Al dia siguiente de llegar tu padre. Eso me hizo sentir segura.

– Estas bromeando.

Ethel rio nerviosamente.

– No estoy bromeando.

– ?Has hecho eso de verdad, Ethel? -interrumpio Teddy. Ethel observo que Teddy estaba esforzandose por no perder el control-. ?Es que estas loca o que? ?Por que demonios hiciste tal cosa?

– Porque no quiero perderte de vista -dijo ella-. Porque alli donde estes tu, quiero estar yo.

Cuando Ethel intento tocarlo, el se separo.

– Estas totalmente loca -dijo-. ?Por que punetera razon?

– Porque me gustan los uniformes de la Marina; por esa punetera razon.

– Vamos, Ethel -dijo Teddy-. ?Cual es la razon autentica?

Ese era su primer altercado serio.

– Es como un instinto -dijo ella.

– ?Que es eso, un instinto?

– Estoy asustada.

– ?De que?

– De mi misma. De la manera que he sido. Quiza sea la Marina lo que yo necesito…

– ?Has hecho eso de verdad, Ethel? -interrumpio Teddy.

– Si -dijo ella-, y no se por que razon. ?Te gusta mas asi?

– Estoy intentando entenderte, Ethel. Habiame con toda franqueza.

– De este modo, cuando salgas al mar -dijo Ethel- siempre sabras donde estoy y lo que estoy haciendo. ?No deseas saber en todo momento lo que hago y donde estoy?

– Claro -dijo el-. En mi casa, cuidando de mi hijo… alli es donde y el que.

Ella le toco en medio de la frente.

– Siempre estas frunciendo el ceno -le dijo-. Vas a tener una arruga ahi, Teddy.

– ?Has oido lo que acabo de decirte?

– Si. Y estare en donde tu has dicho. Voy a trabajar hasta el octavo mes. Muchas chicas lo hacen. Tu hijo nacera en la Marina. Me prometieron que me destinarian en donde tu estes en el puerto de base. Quiza me especialice en criptografia. Nos podemos mandar mensajes secretos, del barco a tierra. Juntaremos nuestros salarios y tendremos nuestra propia casa. Y alli es donde el estara. ?Teddy? -Ethel espero.

Teddy tenia la cabeza baja; estaba tragando su bilis.

– Si tu querias ese otro tipo de esposa, Teddy -le dijo Ethel- tenias que haberte casado con tu virgen griega.

Se le acerco mas y acomodo el brazo de Teddy entre sus pechos.

– Ya has visto como son mi padre y mi madre -dijo ella-.Por la manana el se va antes de que ella baje. Por la noche ella se come su cena en una bandeja antes de que el regrese. Una vez por semana ella intenta suicidarse. Yo no voy a casarme en ese estilo. Yo voy a estar contigo dia y noche. Esta es la cuestion, ?no es asi?

Ethel se inclino y le beso en mitad de la frente.

– Querido mio, otra vez estas frunciendo el ceno. Lo hare desaparecer con un beso. Es tan dulce… Tambien sueles hacerlo cuando hacemos el amor. No te preocupes. Voy a hacerte feliz, Teddy. Hare mas que eso. Hare que te sientas orgulloso de mi.

– Ya estoy orgulloso de ti ahora, por el amor de Dios.

– Yo quiero decir orgulloso de verdad. Durante toda mi vida he sido una persona inutil. Nunca tuve una profesion, Teddy, quiero decir una autentica profesion. No como hacer de enfermera. Quiero ser capaz de hacer algo. En la escuela obtuve buenas notas. Incluso en mates. Mis notas eran Bes. ?En matematicas! Asi que, ya ves, durante el dia trabajaremos juntos, y por la noche, cada noche, estaremos… como estamos hoy. ?Lo ves como seremos muy felices? Hay una cosa unicamente que es mala: tendre que estar nueve semanas en el campo de reclutas, reclutas femeninos, en Orlando, Florida.

– ?La madre!

– Unicamente nueve semanas. Primero yo pensaba que podiamos casarnos antes, pero tu padre dijo que necesitaba tiempo, por lo menos dos meses, dijo, para arreglar las cosas. Por eso no puse objecion. No te preocupes, alli, hasta las aceras estan segregadas por sexos. Te escribire cada dia, y cuando regrese nos casaremos y nunca mas nos separaremos.

Teddy seguia mirando al suelo, resentido. Pero ella no le permitio ponerse mohino, abrazandole fuerte y besandolo una y otra vez. En sus ojos habia una luz salvaje, como si estuviera contemplando un incendio.

– Vaya, ?esto si que ha sido una buena sorpresa! -dijo Teddy.

– No lo ha sido -dijo ella-. Tengo otra. Voy a decirte la razon de verdad, la autentica.

– ?Cual es? ?Como? ?Ethel? ?Vamos, que es?

– Estoy asustada -respondio ella-. Bueno, aqui va. Quiero que seas oficial. Me refiero a un oficial con alta graduacion. Por lo menos. No, escucha, por favor. ?Cuando camino por esta base y veo los individuos que todo el mundo saluda! ?Tu eres mejor que cualquiera de ellos! Asi que he sabido que es lo que se necesita para llegar. Trabajar tan solo. Nadie trabajo tanto como tu. Tu mismo has de haber pensado alguna vez en ello, alguna vez. Es el siguiente paso mas natural.

– Pero yo no quiero ser un chusquero, Ethel. Soy feliz con lo que tengo. Y te aseguro que no quiero de ninguna manera que estes empujandome como otras esposas de oficiales que yo conozco.

– Esa es la especie de esposa que te has ganado, Teddy. Cuando nuestro hijo crezca, quiero oirle decir que su padre es un oficial. ?No suena eso mucho mejor que suboficial? ?Tercera clase?

– Has estado hablando con el doctor Ed Laffey, ?verdad?

– ?Que te hace suponer eso?

– Porque cada vez que decia «suboficial» anadia «tercera clase», rapidamente. No me gusto que dijera eso ni la expresion de su cara cuando lo decia.

– Esto no tiene nada que ver con el. Lo quiero por ti. Y por Costa. Espera que le diga…

– ?Tu no haras eso! -Quiero decir cuando le diga.

– No cuando. Si le dices. Se lo dire yo. No intentes manejarme, Kitten.

– Costa se sentira tan orgulloso de ti…

– Yo no vivo para el, a pesar de lo que tu puedas pensar.

– ?Estas muy enfadado conmigo, verdad? -Podrias apostarte algo.

– Bueno, pues ya que estas enfadado conmigo, ya no importa que te lo cuente todo, capitan Theodore Avaliotis.

– ?Que?

– Asi es, Theodore. Se supone que una esposa ha de decir la verdad, ?no es asi? Deberias cambiar tu nombre. Theophilactos si que es un impacto para esa gente de la Marina. Ni yo misma puedo decirlo bien.

– ?Estas loca? ?Despues de todo lo que te dijo mi padre?

– Teddy, estoy diciendote todo esto, porque creo, y es en ti en quien creo. ?Teddy? Teddy…

El no respondio. Estaba frunciendo el ceno otra vez.

– Bien -dijo ella-, esto era la sorpresa. Me siento aliviada al haberlo dicho.

– Muy bien, ya lo has soltado. Ahora olvidate de ello.

Ethel parecio desanimarse, y de pronto se echo a reir.

– ?Que demonios es tan divertido?

– Estoy pensando que es lo que va a decir, tu viejo, cuando se entere sobre mi, un marinero. ?Una muchacha marinero!

– Dale un nieto -dijo Teddy-. Eso es todo lo que le interesa.

Costa habia tomado un autobus desde Tampa a Tarpon Springs, y camino el resto del camino hasta casa, y no a «Las 3 Bes», decidiendo que Noola se quedara detras del mostrador -necesitaban cada uno de los dolares- mientras el trazaba planes familiares.

Вы читаете Actos De Amor
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату