Noola le habia preguntado lo que Costa no se habia atrevido… o no supo como hacerlo: ?usaba algun contraceptivo?

– Tomo la pildora -respondio ella.

Noola habia sacudido la cabeza.

– No quiero tener un bebe en la Marina -explico Ethel por tercera vez. ?Por que no podia Noola comprender eso?

– ?Cuando, entonces? -habia respondido. -Cuando la deje.

– Eso puede significar mucho tiempo.

– Lo hemos discutido -habia dicho Ethel-, y Teddy esta de acuerdo.

– Teddy esta de acuerdo, pero Costa se esta impacientando.

Eso rompio el hielo y ambas se echaron a reir.

Despues, Noola la acompano a la puerta de la habitacion y alli remacho el argumento.

– Quiza seria mejor si tu estuvieras fuera de la Marina, como dices. Pero ahora el esta alli. Y tu deberias estar en el mismo lugar. Es muy peligroso que los casados vivan aparte.

En fin, que demonios podia responder Ethel a eso, excepto lo que hizo:

– Buenas noches -dejando que Noola cerrara la puerta detras de ella.

Un auto se detuvo junto a Ethel. Era una camioneta de transporte. Eso ofrecia seguridad, penso Ethel.

El conductor era un hombre alrededor de los treinta, un latino, pero no mexicano como los que ella habia visto alrededor de Tucson, sino puertorriqueno, o quiza cubano, algo parecido.

Parecia haberla recogido para reganarla.

– ?Que es lo que demonios estas haciendo pidiendo que te lleven de esta manera? ?No sabes que puedes tener problemas pidiendo que te lleven? ?Que es lo que te pasa?

– ?Oh!

– ?Oh, que? ?Que significa «oh»?

– Lo que quiero decir es que tu no pareces ese tipo de persona.

– ?Y como lo sabes? No lo soy, pero, ?como demonios lo sabes tu?

– Mirandote. Puedo adivinarlo.

– ?Estas tratando de decirme que cuando me viste acercandome por la carretera con el sol en mi parabrisas podias adivinar que clase de persona era yo? ?Que crees tu, que soy idiota?

– Claro que no pienso eso.

– ?Y tu que eres, de todos modos… una especie de vagabunda?

– Dejame bajar aqui, por favor.

– Aqui no puedo parar. Te dejare en el proximo semaforo; alli hay una parada de autobus. ?Vas a Tampa?

– Creo que si.

– ?Tu lo crees! ?Jesucristo! ?Para que vas a Tampa? Es una ciudad muy mala.

– De compras.

– ?Para que?

– Un vestido nuevo. Vaya, eres muy curioso.

– Bueno, pues tomas un autobus, ?oyes!

– Sabes, no todas las que recoges son vagabundas.

– Tengo mis propias ideas.

– Bueno, pues estan equivocadas. Yo soy una mujer casada.

– ?Y quien no lo esta? ?Y que tiene que ver eso?

– Mucho.

– A gastar el dinero del marido, ?eh?

– Es mi propio dinero. Yo lo he ganado.

– ?Si? ?Como? De acuerdo, de acuerdo. Tu lo ganaste, y no importa como. ?Y que va a pensar tu marido de lo que haces? ?Va a gustarle?

– No lo se.

– ?Sabe el que estas haciendo esto?

– Hoy lo he hecho por casualidad. Mi marido confia en mi.

– No es una cuestion de confianza. Soy yo, el tipo que te recoge. ?Y que? ?Confias en mi?

– Ahora si.

– Bueno, esta vez has acertado, pero…

– La gente generalmente no te molesta, a menos que tu les des pie.

– ?Que es lo que pasa contigo… no lees los periodicos?

– No estoy interesada en politica.

– ?Y quien habla de politica? ?Es que no lees lo que esta sucediendo? Todos se estan volviendo locos en este pais. Aqui, ?lee!

Le dio el periodico sobre el que el estaba sentado. Ethel lo cogio pero no lo miro.

– ?Puedo preguntarte de donde eres?

– Santurce.

– ?San…?

– ?Eres tan estupida que no sabes en donde esta Santurce?

– Soy bastante tonta en cuanto a geografia, si.

– ?Que eres?

– Enfermera.

– ?Enfermera! ?Dios mio! ?Ves lo que yo quiero decir, lo que esta sucediendo? ?Una enfermera! Haciendo autostop. ?Jesus!

– No he tenido ocasion de viajar mucho.

– ?Has oido hablar de Puerto Rico?

– Naturalmente que he oido cosas de Puerto Rico. No soy tan tonta.

– Cualquiera, quiero decir una chica sola, que espera en una esquina… Si yo fuese tu marido, ?sabes lo que haria contigo?

– Bueno, es mejor que lo dejemos correr.

– Te llevaria a casa ahora mismo y te daria una paliza.

– ?Estas casado?

– Claro que estoy casado. Pero mi esposa, tambien se volvio loca. Todo el mundo se vuelve loco. Especialmente las mujeres. ?Zorras!

– No me hables de ese modo; no tienes ningun derecho.

– Tengo derecho sobre cualquier persona que hace autostop en la carretera.

– ?Que le sucedio a tu mujer?

– No quiero hablar de ella. Se fue a casa. Quiere a su papi mas de lo que me quiere a mi.

– Bueno, es bonito amar a los padres, pero no mas que al marido.

– Para cambiar, tienes razon.

– ?Por eso te dejo realmente?

– Bueno, ?por que otra cosa crees tu?

– No lo se. Te lo he preguntado.

– No le gusta estar aqui. Nunca pudo hacer amigos, dice ella, no tiene con quien hablar, dice ella. Yo le dije que no puedo ganarme la vida en Santurce. Aqui a lo mejor puedo hacer algun ahorrillo.

– Tu pareces ser… esta camioneta es bonita.

– Me defiendo muy bien, no te preocupes. Excepto hoy. Hoy es un fracaso. Huevos de ganso, ?cero!

– Lo siento.

– Quisiera matar a todos hoy.

– ?Por eso has sido tan malicioso conmigo?

– Solo he tratado de hacerte entender lo peligroso que es lo que estas haciendo. Por tu propio bien.

– Oh, claro. Bueno, gracias.

– Me has encontrado en un mal dia.

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