central unida por los pesados brazos de madera y las patas derechas, de corte cuadrado.

– ?Que dijo mi padre? -pregunto Teddy al sentarse de nuevo.

– ?Sobre que?

– Tu me escribiste diciendo que habias ido alli para hablar con el.

– Ah, si, claro.

– ?Fuiste por eso realmente?

Ethel se dio cuenta de que Teddy estaba luchando con una pregunta reservada.

– ?Fuiste…? -pregunto.

– ?Si fui adonde?

– A ver a Ernie.

– ?Ernie!

– Estoy intentando descubrir por que te fuiste repentinamente del modo en que lo hiciste. Quiero decir, el motivo de verdad.

– No seas nino, Ernie vive en Arizona. Yo fui a Florida.

– Dijiste que querias descubrir lo que necesitabas… o algo parecido. ?Lo hiciste? ?Lo encontraste?

– Teddy, dame un poco de tiempo. No rne atosigues, Teddy.

– De acuerdo.

– ?Quieres un poco de cafe?

– ?Por que no?

Ethel encendio la luz de la cocina. Recordo que la primera vez que vio el rincon para desayunar, le habia gustado. Tenia una gran ventana que miraba al Este. Ahora le parecio estrecho, con una mesa sin pintar y cuatro sillas de respaldo derecho.

– ?Donde esta la cuchara para medir? -pregunto en voz alta.

– La he estado buscando -respondio Teddy desde la otra habitacion.

– Pon un poco de musica, ?quieres?

Ethel le oyo que se levantaba y se movia.

– ?Te gusta este lugar? No me has dicho nada.

– Me gusta.

– Pero no me habias dicho eso.

– Antes de irme, lo dije.

– Pero entonces desapareciste. ?Te gusta el modo en que lo he arreglado?

– Todo este mobiliario… ?Lo has comprado?

– Habia unas rebajas. -Teddy se acerco a la puerta de la cocina.- Lo compre barato. Pense que a lo mejor pintandolo de blanco… ?No te gusta? -Se echo a reir.- Es como un hospital, ?verdad?

– ?Puedo hacer algun cambio?

– Haz lo que te plazca. Es tu casa.

– ?El dormitorio es del mismo material?

– Si. He puesto un tablon de madera bajo la mitad de la cama. Ya se que a ti te gusta blanda.

– Veamos como esta. Ven.

– Primero he de decirte algo.

La cafetera estaba en el fogon con el fuego encendido. Ella se volvio hacia donde Teddy estaba en el umbral de la puerta y se apoyo contra el, colocando su rodilla entre las de Teddy, y besandolo. Los labios de Teddy no cedieron.

– ?No podriamos hablar despues? -pregunto ella-. Siempre es agradable cuando hablamos en la cama. Te he echado de menos, Teddy; he estado pensando mucho en ti.

– Quiero que hablemos ahora. Ahora mismo.

Ethel se sento en la butaca que antes habia ocupado Teddy. El se sento en medio del sofa, en el borde, y se inclino con los codos sobre las rodillas y la cabeza baja.

– De acuerdo -dijo ella-. Adelante.

– Me han sucedido muchas cosas mientras tu no has estado aqui.

– ?Como se llama ella?

– No es eso. Pero algo parecido.

– ?Como que?

– Una noche estaba sentado en el «Ship's Bell», en aquella mesa al fondo donde soliamos sentarnos, ?te acuerdas?

– Me acuerdo, si.

– Supongo que yo tendria un aspecto triste, porque esa chica se acerco, se sento junto a mi, puso sus labios en mi mejilla y me beso, y Dios, pense yo, Cristo, habia tanta ternura en aquel beso, era tan carinoso, como si se estuviera besando a un bebe dormido.

– ?Entonces te fuiste a casa con ella?

– No era necesario. Aquello era todo lo que yo necesitaba.

– ?Que era lo que tu necesitabas?

– El contacto de otro humano. ?Puedes entender eso?

– Chiquillo, eso es todo lo que yo he deseado siempre de ti.

– Ya no fuiste mas de esa manera… justo despues de habernos casado.

– Lo mismo hiciste tu.

Permanecieron sentados en silencio.

– ?Era ella tan bonita como yo?

– No. Pero eso no importa nada. Simplemente ella me dijo que sabia que yo necesitaba un contacto humano, del modo que tu… No des mas vueltas, Ethel.

– Estoy sentada aqui.

– Tus ojos… estan dando vueltas. ?Que demonios estas pensando?

– El cafe. Esta saliendo. Ya debe de estar en este momento.

Ethel se levanto. Se detuvo entonces. Estaba muy irritada y muy cansada por todo. Nada iba a ser como ella habia esperado.

– Aceptame de nuevo si piensas hacerlo -dijo- y si no quieres… ?no lo hagas!

Teddy no respondio.

– Dime que es lo que deseas; nunca me dices que es lo que quieres. Yo no soy adivina, no leo el pensamiento. ?Como puedo yo saber lo que tu sientes? Algunas veces desearia…

– ?Que? Me gustaria saberlo. ?Que?

– Me gustaria que me gritaras. Me gustaria que me pegaras. Zarandeame si estas enfadado.

– ?De que serviria eso?

– ?Sabes lo que me preocupa? Que no me diras nada, y seguiras sin decir nada, y un dia, de aqui a unos cuantos anos, mientras yo duerma, me cortaras en pedacitos…

– ?De que estas hablando?

– Estoy tratando de decirte que no se lo que hay en tu cabeza. ?No es posible que siempre estes tan controlado! Vamos. Aprovecha la oportunidad. Dime lo que esperas de mi antes de que sea demasiado tarde. Y si no quieres nada, ?dimelo! Di algo, por favor, Teddy, ahora, Teddy, por favor.

Fue un esfuerzo.

– Me gusta este lugar -dijo Teddy.

– ?Y que?

– Voy a quedarme aqui.

– ?Y?

– En la Marina.

– Eso ya lo se.

– En lo que juntos comenzamos. ?Recuerdas como hablabas tu?

– Y de mi, ?que es lo que quieres?

– Quiero que te decidas. No puedo vivir con esa especie de incertidumbre tuya. Me inquieta. No puedo trabajar. No quiero vivir con una persona que…

Вы читаете Actos De Amor
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату