– ?Quieres que me quede aqui contigo o no lo quieres? ?Dimelo!
– Estoy tratando de ser justo contigo -dijo Teddy-. A lo mejor yo no deseo lo que tu deseas.
– Al cuerno lo que yo deseo. Yo quiero lo que tu quieras.
– Pero no es asi. Me lo acabas de demostrar.
– El cafe esta hecho.
Ethel corrio a la cocina, saco el cafe del fuego, y volvio corriendo a la sala de estar y fue junto a Teddy, en el sofa, besandolo con toda su ansiedad para despertarlo a compartir sus sentimientos.
– Te quiero -le dijo ella-. Te quiero de verdad.
– No hagas eso, maldita sea, Ethel, no hagas eso. Porque no tenias por que abandonarme como lo hiciste. Eso fue algo terrible, humillante frente a todos, dejandome que te hiciera quedar bien con mentira sobre mentira, sobre mentira…
– ?Por que no les dijiste la verdad… que yo soy una zorra inutil?
– No hagas eso, no me beses de ese modo. Eso no resuelve absolutamente nada.
– Cuando ella lo hizo, resolvio algunas cosas.
Ethel siguio besandolo insistentemente, no para enganarlo o seducirlo, sino porque parecia tan honesto y tan puro; estaba besando a un chiquillo perplejo.
– He de arreglar esto – dijo Teddy – para tener la seguridad de que no va a estallar otra vez en mi cara.
– Ya esta arreglado.
– No para mi. Voy a dar un paseo. Y tu piensa sobre todo esto. Si quieres irte, vete ahora. No dentro de seis meses, ni cuando yo no lo espere, no en el momento en que mas me duela. Ahora puedo aceptarlo. Tu no tienes que hacer nada por mi, o porque sientas pena de mi. Yo puedo vivir sin ti, he descubierto eso, y puede ser que este mejor… mucho mejor, al menos respecto a mis estudios.
Teddy se levanto y quedo de pie, casi formal.
Ethel se echo a llorar.
– No llores -dijo Teddy-. ?No sigas! Por favor. -Anadio entonces. – Cuando vuelva, si te has ido, no me enfadare contigo. Admirare tu sinceridad. Entendere por que te has ido.
– Eres tan bueno, Teddy…
– ?No lo soy! ?Lo que tu llamas bondad es debilidad! Lo he descubierto, de modo que hoy, esta noche, la cosa va a quedar resuelta de uno u otro modo. ?Esta noche! Yo voy a salir y…
– No tienes por que salir.
– Tengo ganas de salir.
– Estare aqui cuando regreses, asi que, ?para que el paseo?
Teddy se detuvo en la puerta.
– ?Sabes? -le dijo ella-, es la primera vez, desde que nos hemos casado, que me has dicho sinceramente lo que sentias.
– Asi lo creo.
Teddy no se fue.
– Debio de ser un infierno hacerlo. Pero es la primera vez que has roto tu silencio y es la primera vez que yo me he sentido cerca de ti. ?No te das cuenta, chiquillo, lo que fue para mi?
Ethel se levanto y se dirigio lentamente hasta Teddy. Se quedo frente a el sin tocarlo.
Pronuncio las palabras siguientes como si fuesen un mensaje de amor.
– Vivir con alguien y no tener ni la menor idea de sus sentimientos. Cuando alza una muralla frente a el.
– Lo siento.
– ?Trabajador! ?Laborioso! ?Aplicado! ?Respetuoso!
– Lo siento.
– ?Disciplinado! ?Siempre correcto! ?Nunca expresando lo que piensa! ?Como he de saber yo lo que he de hacer? Esto es lo que yo digo: hazte cargo de mi.
– Lo intentare.
– ?Se como tu padre! ?Ordename! ?Lo necesito!
Habia una habitacion sobrante, un dormitorio o un posible cuarto para ninos, sin muebles. Estaba oscuro y los ultimos inquilinos habian dejado una alfombra en el suelo. Ethel lo llevo alli y lo desnudo.
Cuando terminaron, Teddy salio de la habitacion.
Ethel lo siguio. Teddy estaba en el cuarto de bano, de puntillas, lavando su pene en el lavabo como era su costumbre. Cuando comenzo a secarlo con la toalla, Ethel se fue al dormitorio. Teddy habia hecho las camas al estilo de los barracones. Ella se metio entre las sabanas suaves y frias.
Le podia oir lavandose los dientes. Siguio el silencio; Teddy estaba usando las cerdas suaves. Teddy hacia lo que el dentista de la base le habia dicho.
– Estos ultimos dias no he podido trabajar bien -dijo mientras se metia en la cama-. Estaba pensando en tu regreso.
Ethel se coloco contra el, poniendo una pierna sobre las de Teddy.
– Gracias -dijo el- por comprender.
– ?Que?
– A mi. Tenia que dejar las cosas arregladas, ?sabes…?
– Hum…
Teddy le sonrio y la beso.
– Estoy intentando prepararme para los examenes -dijo-. Son fuertes. Supongo que tu has quedado atras.
– ?Atras, donde?
– En tu trabajo.
– Supongo que si -respondio Ethel-. Bastante atras.
– Estoy contento de que hayas vuelto -dijo el.
– Tambien yo -respondio Ethel.
Ella creia que Teddy se habia dormido, pero el dijo:
– ?Sabes lo que estuve pensando mientras estabas fuera? Por que demonios llegaste a ingresar…
– Para que estuvieramos juntos.
– Podiamos estar juntos sin necesidad de ingresar.
– Y porque en la Marina te dicen exactamente lo que has de hacer y pense que yo necesitaba eso. Pero resulto que no era asi. Yo no deseaba hacer nada de lo que la Marina me decia debia hacer. Yo queria hacer lo que tu me dijeras que hiciera. Y tu padre. Quiero formar parte de tu familia. Pero, principalmente, de ti, chiquillo, completamente de ti, en todos los aspectos, de ti y de nadie mas y de nada mas. Por eso quiero irme de la Marina, porque deseo estar contigo completamente y en todos…
Teddy se habia dormido; Ethel le oyo la respiracion. No roncaba como su padre. El sonido que Teddy hacia era el de un bebe, la misma respiracion suave de inspiracion y espiracion.
Permanecio despierta largo rato, escuchando los sonidos del cuerpo de Teddy. Y recordo a Julio, de pie, de puntillas delante del lavabo enjabonandose.
?Por que esos dos hombres tan diferentes seguian el mismo ritual despues de haber hecho el amor? ?Por que tenian tanta prisa en quedar «limpios»?
En fin, ella tambien habia oido que las chicas hablaban sobre «lavarse despues»…
Todos los esfuerzos de Ethel se concentraban ahora en ser una esposa. Decidio dedicarse al mobiliario sin barnizar. Cuando Teddy regresara del trabajo, decidio ella, entraria en un ambiente tan diferente como fuese posible del ambiente en el Centro de Entrenamiento Naval.
Compro revistas del hogar:
