Se echaron ambos a reir y ella no toco de nuevo el tema de su infidelidad.
Dos dias mas tarde, Ethel le informo que sus dias fertiles ya se habian terminado y que iba a regresar a Florida.
– No puedo quedarme aqui -le explico -. Alguien acabaria por verme. Y entonces me haran regresar. Sera un lio, especialmente para ti. ?Tu no querras eso?
– Seria un lio -dijo el-, especialmente ahora cuando estoy tratando de conseguir un destino. Pero te encontraran antes o despues; siempre lo consiguen.
– Ya pensare algo para que no me encuentren. Entretanto permanecere con tus padres, alli mismo en tu casa. Llamame.
– Estare en casa dentro de siete semanas. Entre cursos. Y oye, he entendido muy bien de lo que me has estado hablando, ?sabes?
Pero el no habia comprendido. Ella lo habia avergonzado.
Cuando se dieron el beso de despedida, ligero y rapido, Teddy dijo, sin ser preguntado:
– No voy a acercarme a nadie mas otra vez, ?de acuerdo?
– De acuerdo -dijo ella.
?Esperaba Teddy que ella se mostrara agradecida?
Al cabo de una semana, Teddy habia vuelto junto a Dolores. Su orgullo se lo exigia.
– Despues de todo -se dijo-, ?soy un hombre!
Lo que mas le fastidiaba era que Ethel no estuviera celosa.
Ethel le escribio transcurrido un mes para informarle de que no estaba embarazada.
Esto es todo lo que dijo. Nada mas.
Una carta de su padre todavia le preocupo mas.
–
Teddy no deseaba que ella viniera otra vez al Oeste. La noche anterior, en la cama, habia decidido, sin influencia de Dolores, cuya cabeza Teddy tenia en su hombro, separarse de Ethel.
Se encontraba en un dilema.
Lo que Teddy no queria era ofender a su padre. Ethel se habia ganado totalmente a Costa, de modo que resultaba fuera de toda duda para Teddy, un muchacho griego tan bueno, que no podia abandonarla ahora.
Otro dilema. Dolores le habia traido la noticia de que Teddy habia pasado sus examenes y que, naturalmente, seria admitido en la Universidad de Jacksonville.
– Pero, ?por que ir a Jacksonville? -pregunto ella-. Aqui mismo hay una Universidad que ofrece los mismos cursos. Puedo conseguir que mi jefe arregle el asunto. Seras un oficial con destino antes de que te enteres; dejalo en mis manos.
Cuando Dolores le dijo esto, Teddy sintio que su poder se acrecentaba. Primero le dio las gracias, y despues la poseyo.
Dolores, decidio Teddy la noche antes de volar hacia el Este, era el tipo de chica con quien deberia haberse casado.
– ?Donde esta Ethel? – pregunto a Costa, que fue a recibirlo al aeropuerto. Teddy, esperando que Ethel habria ido a buscarlo, se sintio mas bien aliviado al no verla.
– Te lo dire en seguida -dijo el viejo con voz de conspirador mientras miraba a su alrededor para que nadie lo oyese.
Tan pronto como estuvieron en el auto, Aleko Aliadis al volante, Costa le dijo a su hijo, con un susurro ronco, lo que le preocupaba.
– Debes ordenarle en seguida que pare -dijo. Entonces vocifero-: Eh, tu, Levendis, ocupate de tus asuntos ahi. Cierra tus oidos.
– ?Como voy a poder cerrar los oidos y conducir el auto?
Costa susurro las noticias. Ethel habia aceptado un empleo como secretaria en las oficinas de una empresa naval que servia los nuevos grandes condominios entre Bradenton y Sarasota.
– Pero, ?como puede trabajar Ethel de secretaria? -susurro Teddy-. No sabe escribir a maquina.
– Estoy aprendiendo -dijo Ethel- y tambien taquigrafia.
Estaban hablando antes de la cena. No habia ninguna crisis en cuanto a ella se referia. Era una cosa natural y que, ademas, aportaba una ayuda. Por un lado, haria crecer sus ahorros; y en cuanto a trastornar la vida de Costa, Ethel habia preparado casi toda la cena. Cuando llegaron a casa, ella estaba en la cocina.
A pesar de ello, Costa andaba preocupado. Ethel lo tranquilizo con algunos besos. Ayudo ciertamente el hecho de que a el le gustase la cena, un
Mas tarde, mientras las mujeres lavaban los platos, Teddy supo exactamente lo que preocupaba a su padre.
– Parece como si tu no pudieras mantener a tu mujer -dijo-. ?Verguenza!
– Oh, papa, vamos. Ella no puede pasarse la vida tendida en la playa leyendo libros. Ademas, el dinero nos vendra bien.
– Todos hablando -dijo Costa-. Todavia no. Pronto.
Teddy presintio que su padre se sentia desilusionado con el. ?Deberia haberse mostrado mas autoritario? ?Deberia haber obligado a Ethel a dejar el trabajo? ?Podria haberlo hecho?
– En el viejo pais -Teddy le dijo a Ethel mientras se desnudaban- si una mujer trabaja, eso significa que su marido no trae lo suficiente a casa para poner plato en la mesa, asi que es un insulto publico para el. Ademas, el unico trabajo que una mujer podria obtener ahi seria servil, como ayudante en la cocina o lavandera o cuidando ninos.
– Pero a ti no te importa, ?verdad? -pregunto Ethel.
– Me preocupa lo que vayan a hacer en la base cuando lo descubran. Han enviado ya tu nombre para que te arresten.
– ?A quien han enviado mi nombre?
– A todos. A la patrulla de costa de Orlando, al norte de aqui. A las fuerzas estatales. Hasta a la Policia local.
– ?Y como lo sabes tu?
– Conozco a la secretaria del oficial jefe de la base. Ademas, alli son un poco al viejo estilo tambien. Piensan que yo deberia haber dicho: «?No puedes hacer eso!» Y que, si yo lo hubiese hecho, tu hubieras obedecido.
– Ya me dijiste que no lo hiciera.
– Y tu hiciste lo que te vino en gana. Eso es asunto de ustedes, les dije yo.
– ?Realmente les dijiste eso?
– Tuve que hacerlo. Les dije que yo no te controlaba.
– ?Les dijiste en donde estaba yo?
– Tuve que hacerlo. Lo siento. Pero… tuve que hacerlo.
– Ya he encontrado solucion para eso. Me he cambiado. Ahora tengo mi propio alojamiento.
– ?Que tu tienes que! ?Donde?
– Cerca de la darsena. En donde ellos nunca podran encontrarme.
– ?En donde esta eso en donde nunca te van a encontrar?
– Voy a llevarte alli, Teddy, pero no te dire la direccion ni el nombre de la calle. Asi no podras decir lo que no sabes. Mira, no puedo conducir cada dia treinta kilometros hasta mi trabajo, ?no crees? Especialmente cruzando el trafico de Saint Pete y regresar por la noche. Me agotaria.
– ?Y que dijo mi padre?
– No he tenido valor para decirselo. Todavia no me he cambiado. He estado esperando que tu vinieras para ayudarme… con el traslado, y especialmente con el.
Teddy penso que era mas importante para el: ?que la Marina creyera que podian confiar en el o que Ethel
