Al sabado siguiente Teddy se presento. Llevaba lentes oscuros y no se los quito cuando se besaron. Teddy la beso como un marido obediente.
Mientras Teddy se duchaba, Ethel examino sus ropas. Sus calzoncillos estaban planchados. Hasta los calcetines estaban planchados. Quien quiera que fuese, lo estaba cuidando muy bien.
?Por que habria venido Teddy? ?Gratitud? El dinero hace milagros.
Hicieron el amor antes de comer.
Ethel no se molesto en fingir.
Despues se tendieron uno junto al otro. Ella le hablo del funeral de Emma y del testamento y de Margaret, y un poco sobre Mexico, sin contarle que habia estado trabajando alli.
Lo que la sorprendio fue que el no le preguntara nada aparte lo que ella quiso contarle. Ethel entendio que el tampoco queria que ella le hiciera preguntas.
Al dia siguiente lo hicieron otra vez. Teddy parecia mucho mejor mecanicamente, como si hubiera estado practicando. Termino mas tarde de lo que solia y, aparentemente, en el momento escogido por el.
Ethel tampoco fingio. Su union no fue mas que tal como lo habia llamado Adrian… un acto de amistad.
El lunes siguiente, Petros le pregunto como iban las cosas. Sabia que Teddy habia venido. Ethel vio que estaba lleno de curiosidad.
– Bien -respondio ella, cortando su interes.
– ?A quien intentas enganar? -le pregunto el.
Dos semanas despues Ethel aviso a Teddy que pensaba ir a visitarlo en su auto. Le daba tiempo para cancelar sus citas.
– He alquilado una habitacion en un motel -le dijo Teddy cuando ella llego.
Y coloco un bolso ligero de viaje en el maletero del auto que habia pedido prestado a su companero de cuarto.
– Demos unas vueltas por aqui, primero -dijo Ethel.
– Te ensenare el campus -dijo Teddy-. Es bonito.
Lo era. Los edificios eran sencillos, modernos y limpios. Por todas partes se veian reclutas femeninas y negros en un buen numero. Ethel no se dio cuenta de nada.
– Vayamos a la playa -dijo-. ?Hay una playa?
– Si. Una belleza. Ponte Vedra. Por el camino se encuentran dos grandes instalaciones de la Marina y…
– No quiero verlas. Quiero que me lleves a un lugar en donde pueda decirte que estoy embarazada.
– ?Fantastico! -dijo Teddy-. ?Formidable!
– Si -respondio ella-. Pero hay esto ademas: dudo que sea tuyo.
Teddy no respondio ni una palabra.
– Quiza seas el padre -dijo ella-, pero no es probable.
– ?Quien entonces? -pregunto Teddy despues de un momento.
– No lo se.
– ?Que es lo que quieres decir, no lo sabes?
– Quiero decir que lo se, pero no pienso decirtelo. La cuestion es que no es tuyo.
Al parecer, Teddy no tenia nada que decir.
– ?No vas a protestar por ello? -pregunto Ethel-. ?Ni un poquito?
– ?Que podria hacer ahora? Ya ha sucedido.
– ?De acuerdo entonces?
– No, no estoy de acuerdo, pero…
– ?Pero que?
– Nada.
– ?Otra vez nada? Bueno, entonces, llevame al motel.
– ?De quien podria ser?
– Esa pregunta no voy ni a hacermela a mi misma.
Teddy estuvo dando vueltas sin rumbo fijo.
– Hay algo mas -le dijo Ethel-. Me librare del bebe si tu lo quieres.
Teddy no respondio.
– Ya se por que no puedes decir nada -dijo ella- y voy a decirtelo. Pero primero quiero aclarar que nada de lo que sucedio lo tengo en cuenta contra ti. Creo que ya no somos el uno para el otro. Este tiempo paso. Es el final, ?te das cuenta? Y si quieres que me libre de la criatura, lo hare. Tu has de decidir.
Teddy no respondio.
– Por lo visto has desarrollado esa reserva de oficial de la que hablan -dijo ella-. ?Que es lo que en realidad estas pensando?
– No se en que pienso.
– ?Has ido alguna vez a ver al medico?
– Si.
– ?Y que?
– Mi computo de semen, o como se llame eso, es bajo.
– ?Por que no me lo dijiste?
– Resulta embarazoso… para un hombre.
– ?Y no lo es para una mujer? Bueno, olvidalo. Te lo preguntare otra vez, ?quieres que me libre de la criatura? Tienes que decirmelo.
– ?Ahora?
– ?Por que no? La unica cosa que quiero hacer antes de irme de aqui… y de dejarte… me gustaria dar a Costa lo que tanto desea. Quiero a tu padre y… tambien te quiero a ti en cierto modo. Asi que hare esto por ti y por el… pasare por esto durante ocho meses, o siete, o lo que sea. Le dare esta criatura. Lo hare si tu me dices que lo haga. Si no lo quieres, me ire esta noche.
– Dejame pensarlo.
– De acuerdo. Digamos manana, ?de acuerdo?
Teddy la acompano al motel.
– ?Quieres entrar? -le pregunto Ethel.
– ?Por que no?
Teddy se sento en la silla y ella se tumbo en la cama, permaneciendo ambos silenciosos durante un largo rato. Despues el se tendio en la cama junto a ella.
Teddy le hizo el amor con mas sentimiento del que nunca hubiese mostrado. Perderla le hacia sentir mas apasionado. La abrazaba fuertemente.
Despues, no se separo de ella. La mantuvo abrazada.
Mas tarde, la amo de nuevo. Nunca, anteriormente, habia reanudado con tanta rapidez.
?Se excusaba de esa manera?, penso Ethel. ?Diciendo asi lo que no sabia expresar con palabras?
Dormitaron. Al despertar, ya era oscuro y todo estaba muy tranquilo.
– Mira, querido Teddy -dijo Ethel-, podemos ser amigos, asi que ya puedes decirmelo. Tienes alguien aqui, ?verdad? Una chica.
– Si -respondio el.
– Bien. ?Y te gusta?
– No tanto como tu.
– Bueno, naturalmente -respondio ella-. ?Quien va a ser tan buena como yo?
Se echaron a reir y subitamente sucedio. Ya no estaban casados; eran amigos.
– Muy bien -dijo el-, dale la criatura al viejo. Sera nuestro secreto. ?Que demonios, por que no? De todos modos, todo esta hecho un lio.
– No, no lo esta. Si tu pudieras engendrar, yo haria cualquier cosa que tu quisieras. Pero el chico que Costa quiere, tambien podria ser mio. Tambien le gusto yo, ?no es verdad?
– Ese viejo bastardo esta enamorado de ti. Solo sabe hablar de ti. Ethel esto y Ethel aquello, ?cuando va a regresar Ethel?, o ?has recibido carta de Ethel?
– ?Debia haberle escrito!
– Te hice quedar bien. Le dije que te habias hecho cargo del funeral de tu madre y el resto. Invente muchas
