habia entrado tan casualmente en su union sexual, era la primera vez en muchos meses que habia sentido el final. Y no era por causa de nada que el hubiera hecho. Simplemente Petros le habia mostrado una fotografia.

Cuando el termino, Petros continuo contemplandola, como un rapazuelo que no puede creer en su buena suerte.

– Nunca crei que llegara a ser posible -dijo-. Una muchacha como tu.

Cuando Petros tuvo un segundo orgasmo, su grito causo escalofrios en Ethel. Petros grito:

– ?Oh, Mama! ?Mama!

Se quedo dormido despues, y ella lo sostuvo como la madre a quien el habia invocado.

Comenzo a llover. La embarcacion se balanceaba suavemente.

Ethel sabia que por la manana lo miraria y pensaria lo que entonces estaba pensando: ?Por que con el, por que con ese hombrecito de nariz delgada y cuerpo desproporcionado, ese «negro blanco», como lo llamaban los trabajadores, «mister Cinco-por-Cinco»… ?Por que con el y no con los otros que eran mucho mas «atractivos» y mucho mas seguros de si mismos?

Adrian habia bombeado y bombeado, y finalmente, exasperado, habia inquirido:

– ?No terminas tu?

Pero, de acuerdo con su credo, Adrian tenia razon. Lo que sucedia finalmente con los hombres contaba la historia. A menudo resultaba una sorpresa, aparentemente una contradiccion.

Los ojos de Adrian, cerrados hasta ser un destello, no lo delataban cuando el terminaba. No mostraba simpatia ni preocupacion, ni tan solo se mostraba personal.

Aaron, el democrata de Israel, la habia poseido como un autocrata, su orgasmo era un premio por los buenos servicios de ella. Ernie revelaba lo que sentia verdaderamente, solo en ese momento.

– Eres una zorra rica y mimada -gritaba, expresando en su voz el odio que ocultaba normalmente.

Teddy, un hombre preocupado generalmente, en aquel momento se alejaba, quizas hasta sentia alivio de haber terminado; le producia sueno.

Julio lo hizo por venganza.

– ?Donde esta ahora tu papi? -vociferaba-. ?Eh, tu, puta! - ?O estaria vociferando a su esposa que lo abandono?

Arturo se pavoneaba como un torero, esperaba que ella le premiara con las orejas y el rabo. A pesar de todos los halagos, de los cumplidos y los constantes ofrecimientos de regalos, ella pudo haber sido cualquiera entre una multitud.

Petros, ?el amo fanfarron de una importante darsena? No, un muchacho sin hogar en un panorama rocoso lamentandose por su madre.

Ethel hubiera podido escribir un libro sobre todos ellos. Pero no al estilo de Adrian. Su libro seria escrito con simpatia. Ethel veia pateticos a esos miembros del «sexo fuerte».

Hubo un tiempo en que deseo ser un chico. Ya no. Ellos eran mas vulnerables que las mujeres, constantemente tenian que representar un acto que revelaria lo que ellos trataban de ocultar en sus vidas. Las mujeres podian, si era necesario, ocultarse.

– No pertenezco a ninguno de ellos, nunca mas -se dijo a si misma-. Ni a este, ni a ninguno de ellos.

Lo que, naturalmente, Petros no oyo, pero respondio.

– Nunca te permitire marchar -le dijo, despertandose. Y se durmio nuevamente entre los brazos de Ethel.

Pero Ethel permanecio despierta, lo sostuvo y sintio por el y por todos los demas. Pues, aun cuando no habia amado a ninguno de ellos, los amaba a todos.

Lo unico que ahora le preocupaba es que Costa no lo descubriera. Ya que Petros y ella estaban juntos, podian comportarse con mas facilidad, en publico, como si no lo estuvieran.

Y Petros hizo una concesion tactica: cada tarde espero hasta que Costa hubo tomado el autobus hacia el norte antes de acercarse a Ethel.

Ethel estaba preocupada por Teddy. Temia que el se enterara por alguien, por un rumor. Por la manana lo llamo por telefono y le sugirio que viniera a Mangrove Still para un «consejo de guerra».

Le conto entonces los hechos con palabras claras. Tambien le dijo una verdad que Petros desconocia: que ella pensaba desaparecer tan pronto como tuviera el nino. Lo entregaria a Costa y estaba convencida de que el bebe tendria todos los cuidados necesarios.

– De eso si que puedes estar segura -dijo Teddy riendo ante ese pensamiento-. Ese viejo bobo dedicara toda su vida a cuidarlo. Naturalmente, Noola sera quien haga el trabajo.

– Tu madre ha buscado un empleo.

– ?Un empleo! ?Que clase de empleo?

– Uno en el que gana ciento doce dolares, ese tipo de trabajo. Que es mucho mas de lo que ganaban juntos en «Las 3 Bes». Trabaja en esa fabrica de medias a medio camino de Tampa, la que esta junto al canal, ?sabes? Y cada dia usa zapatos ahora, apuesto algo que por vez primera.

Mas tarde, Teddy supo los detalles por su propia madre.

Habia logrado un permiso de tres dias, asi que el domingo por la noche permanecio en el apartamento de Ethel con ella. Se habian convertido en mejores amigos de lo que antes habian sido. Aquel lunes por la noche, Ethel preparo dos cenas. Preparo la de Petros, dejandola sobre su fogon con instrucciones, y entonces fue a su apartamento en donde la esperaban Teddy y Costa, y preparo la de ellos.

– Ese bastardo -rezongo Costa-. La hace quedar hasta mas tarde expresamente, ?para agraviarme! ?Sabe como!

Hasta Teddy observo que Costa se mostraba mas que familiar fisicamente con Ethel, tocandola y manoseandola. Resultaba algo embarazoso de contemplar, pues el viejo ni se daba cuenta de lo que hacia.

Como solamente habia una cama, Ethel preparo el sofa para Teddy. A medianoche, Teddy se acerco a ella.

– No seas tonto -dijo ella. Teddy no insistio.

Petros, naturalmente, creyo que ellos «habian hecho el negocio».

– ?Mentiras! -le respondio cuando Ethel protesto-. El es el hijo de su padre, un vlax hace otro vlax, una cabeza griega gorda y dura del lado errado de nuestra isla. ?Un dia lo matare, los matare a los dos!

– ?Y que tiene ello que ver con un lado u otro de la isla? ?De que maravilloso lado de la isla eres tu, hermano Peetie?

– Yo soy del lado de la isla que encara mi patrida; hay una enorme diferencia. Su pueblo esta cerca de Turquia; alli hay toda clase de sangres mezcladas. Ya veras, espera un dia que se vuelva loco y comience a hablar en turco, ?fijate en eso!

– ?Y quien se preocupa ahora de todo eso, Peetie? Todos somos del mismo…

– Todos no somos lo mismo. En mi lado somos comerciantes, mercaderes, gente moderna, educada, ?gente que llega a alguna parte! ?Su lado? Todo lo que saben hacer es bajar para recoger esponjas. Algunas veces el viento melleme sopla durante tres semanas del Norte. Tres semanas que ellos estan sentados delante del bar, se cortan las unas, escupen y se lamentan. Aqui, lo mismo, todo el dia estan sentados en el kentron y charlan y charlan de los viejos tiempos tan felices. Diferente pais, pero la misma charla. Creeme, en tierra seca no sirven para nada. Bajo el agua, de acuerdo, quiza. Pero, ?cuantas cosas importantes suceden en la vida debajo del agua? ?Que me dices a eso? ?Eh, tu! ?Chica lista! Yo te estoy hablando, y tu dando vueltas.

Ethel se dio por vencida.

Por la tarde del siguiente viernes, Ethel dio las buenas noticias al viejo.

Costa acababa de recibir su semanal. Inmediatamente envio a buscar licor, y se apropio del telefono de la oficina. La primera persona a la que llamo fue a Aleko el Levendis.

– ?Trae auto aqui! -le ordeno -. ?Cuando? Ahora, ?que crees? ?Ahora!

Hablando con Teddy se puso histerico por telefono, voceando sus alabanzas y agradecimientos, pasando el telefono a Ethel mientras el servia la bebida a todos. Iba a nacer un principe.

– ?No crees que se adelanta un poco? -Teddy pregunto a su esposa. Parecia nervioso.

De momento ambos estaban contentos de haber llegado a una decision. Mirando a Costa, con un gozo

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