mirada fria de Shayla y le dedico una sonrisa forzada-. Birkita es importante para Adsagsona, y tambien para mi -entonces, la gran gata le lamio y tobillo a Morrigan, y ella se sobresalto-. Y el lince tambien va conmigo.
Entonces, fue Shayla quien se ruborizo, y Morrigan sintio cierta satisfaccion cuando aquella mujer tan bella y bien vestida asintio y murmuro:
– Por supuesto, mi senora. Como vos querais.
Despues, hizo un gesto para indicar que podian empezar a servirles.
– Cuidado -le susurro Birkita cuando todas las conversaciones se reanudaron a su alrededor-. El Senor y la Senora son muy poderosos.
Morrigan sintio ira al percibir la preocupacion en el tono de voz de Birkita.
– ?De verdad? -le pregunto en un susurro-. ?Y pueden hacer esto?
Morrigan se puso en pie de repente, y sin mirar a nadie ni pararse a pensar, se acerco a una de las paredes. Apoyo en ella las manos, cerro los ojos y le dijo suavemente a la piedra:
– Iluminate, por favor.
«?Te oimos y te obedecemos, Portadora de la Luz!».
La respuesta fue inmediata y poderosa. Hubo una corriente de energia que paso desde su palma a la piedra, y Morrigan sintio que los cristales de la sala se iluminaban. Antes de que abriera los ojos, oyo las exclamaciones de asombro. Entonces se volvio hacia la sala. Todos la estaban mirando fijamente.
– Queria darle un poco de luz a la cena.
Morrigan se sintio agradada al ver las expresiones de asombro de Perth y Shayla, que como todos los demas, salvo Birkita, estaban mirando los cristales de selenita, que brillaban y resplandecian como estrellas. Cuando volvio a su silla, las conversaciones tenian un tono mas bajo y las miradas eran menos curiosas y mas reverentes.
– Asi aprenderan -le dijo en un susurro a Birkita.
Sin embargo, Morrigan se llevo una sorpresa, porque la mujer la miro con tristeza. Era la misma mirada contemplativa de su abuela, cada vez que Morrigan hacia algo que la decepcionaba. No una gran desilusion, como suspender un examen o ganarse una multa por exceso de velocidad, sino algo pequeno y privado, como olvidar decir «por favor» o «gracias», o reirse del azoramiento de otra persona. Morrigan se sintio reprendida al instante, y se pregunto por que. Era evidente que Birkita se habia disgustado por culpa de Shayla. En realidad, cuanto mas miraba a Perth y a Shayla, mas se daba cuenta de que tenian una actitud altiva. Parecia que estaban separados de todos los demas por una pared transparente, pero helada. Estaba claro que eran respetados, pero el instinto le decia a Morrigan que no eran queridos.
– Me resultais familiar -dijo en aquel momento Shayla, y saco a Morrigan de su ensimismamiento-. ?Tal vez os habeis educado en el Templo de la Musa?
– Nuestra Senora se educo en el Templo de la Musa. No es muy comun que un Sidetha deje las Cuevas durante un periodo de tiempo tan largo, pero Shayla es una mujer poco corriente, como nuestra hija, Geally, que ha seguido el ejemplo de su madre y esta en su tercer ano de estudios en el templo -explico Perth, y le dio unas palmaditas a su mujer en el dorso de la mano, con un gesto calido que habria resultado afectuoso de no ser por la mirada de repulsion que Morrigan percibio en los ojos de Shayla.
– Eh… no. Yo nunca he estado en el Templo de la Musa -dijo Morrigan, mientras se preguntaba que ocurria en aquel matrimonio, aunque no fuera asunto suyo-. Pero enhorabuena por haberte educado alli -anadio, significara lo que significara eso.
– ?Habiais visitado alguna vez nuestras cuevas? -pregunto Shayla, mientras apartaba disimuladamente la mano de la de su marido.
– No, es la primera vez que vengo -dijo Morrigan, mirando a Birkita. Sin embargo, Birkita eludio el contacto visual. ?Le habria explicado a aquella gente que ella habia llegado a traves de la piedra de selenita?
– Es extrano que me resulteis tan familiar… -dijo. Shayla dejo la frase inacabada y se concentro en su comida, pero Morrigan se dio cuenta de que continuaba mirandola de reojo.
– No me gustan nada -le susurro a Birkita. La mujer palidecio, y Morrigan aligero el tono y dijo-: Pero me encanta Brina.
Aprovecho para darle al lince un poco de lo que tenia en el plato, que parecia pescado frito.
Parecia que Birkita estaba aliviada por el cambio de tema, y Morrigan sentia lo mismo. Entre bocados, Birkita le dijo:
– Seguramente sabeis, mi senora, que Brina significa «protectora» en el Lenguaje Antiguo. Brina protege desde hace mucho tiempo el Cristal Sagrado de Usgaran, pero nunca ha mostrado predileccion por una Sacerdotisa. Ahora parece que os protegera a vos, ademas de a Usgaran.
– Brina es increible -dijo Morrigan-. Birkita, has mencionado el nombre de Usgaran. ?Que es?
Antes de que Birkita pudiera responder, Shayla intervino.
– ?Como es que la Suma Sacerdotisa de Adsagsona no sabe lo que es el Usgaran?
– Senora, la Portadora de la Luz viene de muy lejos, de un territorio llamado Oklahoma. Tal vez alli la habitacion que contiene el Cristal Sagrado reciba otro nombre.
Toda la mesa la miro con expectacion.
– La Sala del Campamento -dijo Morrigan, que se sentia totalmente fuera de su elemento-. Asi la llamamos en Oklahoma.
– ?Oklahoma? -pregunto Perth con desconcierto-. Nunca habia oido el nombre de ese territorio. ?Donde esta?
– Oklahoma esta muy lejos. Al oeste de Partholon. Al suroeste, en realidad.
– Los Sidethas no tenemos costumbre de alejarnos de las Cuevas, pero eso no significa que ignore por completo la geografia de Partholon y del resto de territorios de este mundo. Y no hay ninguno llamado «Oklahoma».
– En realidad, no esta en Partholon.
Hubo exclamaciones de sorpresa a su alrededor, y Morrigan oyo murmullos de «?no esta en Partholon!» y «?La Portadora de la Luz viene de mas alla del Mar de B'an!».
– Si, Oklahoma esta muy lejos de Partholon, y por eso hay muchas cosas que me resultan extranas aqui. Asi que voy a necesitar vuestra ayuda con los nombres de las cosas y con el funcionamiento de vuestro territorio - improviso Morrigan.
– Las Cuevas son una parte del Reino de los Sidethas, al norte de Partholon, y tambien le rendimos homenaje a la Elegida de Epona. ?En Oklahoma no hay reinos de cuevas?
– Claro que hay cuevas -dijo Morrigan-. Por ejemplo, Las Cuevas de Alabastro de Oklahoma.
– ?Y Adsagsona? ?Erais vos tambien la Portadora de la Luz en Las Cuevas de Alabastro de Oklahoma? - pregunto Shayla.
«La verdad», recordo Morrigan, pasando por alto el enfado que le estaba produciendo aquella conversacion. «Dire la verdad en todo lo posible».
– Los cristales me hablaban en Oklahoma, y tambien se encendian por peticion mia, pero yo no sabia nada de Adsagsona. Hasta que llegue aqui, pensaba… pensaba que era la Elegida de Epona.
En vez de asustar a todo el grupo, todos la entendieron. Hablaron entre ellos en voz baja y asintieron. Incluso Perth y Shayla se mostraron apaciguados.
Birkita le cubrio la mano brevemente.
– Algunas veces, los caminos que marcan los dioses y las diosas son dificiles de entender y de seguir. Seria inimaginable ser la Elegida de Adsagsona y la Portadora de la Luz y estar alejada de vuestra diosa. Como su pueblo, Adsagsona no quiere alejarse de las Cuevas de los Sidethas. Adsagsona ha demostrado su amor por vos encontrandoos en Oklahoma, sacandoos del lugar oscuro en que habitabais y reuniendoos con vuestra gente.
Su caricia y sus palabras eran de una bondad tan familiar que Morrigan tuvo que pestanear para no derramar lagrimas de nostalgia.
– ?Ave, Adsagsona! -dijo Birkita, y su grito de alegria tuvo el eco de las veces de las mujeres de la sala.
Morrigan se dio cuenta de que, aunque Shayla y Perth formaban la palabra con los labios, no pronunciaban el nombre de la diosa. Extrano…
El resto de la comida paso con mucho menos dramatismo. Shayla y Perth estuvieron conversando en privado todo el tiempo, y Morrigan le pidio a Birkita que le hablara de los mosaicos que decoraban la enorme sala, y pudo relajarse y comer mientras el reflejo de su abuela le describia el arte y las piedras.
Cuando termino de comer, tuvo que hacer un esfuerzo por no estirarse y bostezar, como Brina. Sin embargo,
