– Quiza Shayla os haya reconocido. Me comento cuanto os pareceis a lady Myrna.

– Si me parezco tanto como Rhiannon a Shannon, puede que seamos como dos gotas de agua.

– Entonces, es bueno que los Sidethas no se alejen mucho de nuestro reino. Y no es bueno que Shayla no cumpla esa norma.

«?No debes esconderte de tu destino!».

Aquellas palabras, susurradas en su mente, sobresaltaron a Morrigan.

– Bueno, no voy a hacer un gran anuncio sobre mi madre, pero tampoco me voy a esconder como si hubiera hecho algo malo.

– ?Claro que no habeis hecho nada malo! Pero todo esto es bastante sorprendente.

Birkita se paso una mano por los ojos, y Morrigan se dio cuenta de que estaba mas palida que antes.

– Para mi tambien. Es decir… Siempre supe que era distinta de los demas ninos. Ninguno de mis amigos entendia por que me gustaba tanto estar al aire libre, y ademas, oigo voces desde que era nina. Siempre he estado fuera de lugar.

– Ahora ya no, Portadora de la Luz -dijo Birkita.

– Hace pocos dias que supe quien era mi madre verdadera, y que supe de la existencia de Partholon. Fue el mismo dia en que oi a los espiritus de los cristales y los ilumine. Entonces, ocurrio algo horrible en las cuevas de Oklahoma, y yo pase aqui a traves de la piedra de selenita.

– A vuestro hogar, mi senora. Adsagsona os trajo a casa a traves de Usgaran, y manana, llevareis a cabo vuestro primer ritual para la diosa.

– ?Estas segura de que deberia hacerlo? No se que tengo que decir…

– El ritual es muy sencillo, y estareis sola la mayor parte del tiempo, asi que no debeis temer hacer algo equivocado. Las demas Sacerdotisas y yo os banaremos y os ungiremos, y os llevaremos a Usgaran. Alli, le pedireis a Adsagsona su bendicion para el nuevo ciclo lunar.

– ?Eso es todo? Entonces, ?por que no querias que lo llevara a cabo cuando Shayla lo propuso?

– Me preocupaba vuestra salud, no vuestra capacidad para hacerlo. La Suma Sacerdotisa debe ayunar antes del ritual, y yo se que vuestro viaje os ha agotado -dijo Birkita, y le apreto la mano a Morrigan para transmitirle confianza-. Sin embargo, Shayla tenia razon al decir que sois joven y fuerte, y que contais con las bendiciones de la diosa. Todo ira bien, Portadora de la Luz. Y ahora, debeis descansar y prepararos para la diosa.

Birkita se acerco al gran armario y saco un camison. Ayudo a Morrigan a desvestirse y a ponerselo, y despues, la acosto.

– La puerta que hay junto a la entrada de esta habitacion es la de vuestros banos. Son solo para vuestro uso, asi que nadie invadira vuestra privacidad -le dijo, y le acaricio el pelo con ternura-. Bienvenida a casa, Portadora de la Luz.

– Gracias, Birkita. Te agradezco todo lo que has hecho por mi.

– Ha sido un placer.

– ?Sabes? Tu tambien tienes aspecto de estar cansada. Duerme bien esta noche.

– Ahora que estais aqui, sana y salva, me restablecere rapidamente -dijo con una sonrisa-. Volvere por la manana.

Le dio un beso a Morrigan en la frente, y se marcho. Morrigan miro al techo.

– Ahora, no tan brillantes.

Los cristales disminuyeron su luz y crearon una penumbra muy agradable para el sueno.

– Estoy en Partholon -dijo Morrigan en voz alta, probando aquellas palabras-. Estoy en otro mundo. Y no tengo ni idea de lo que estoy haciendo.

«Estas viviendo tu destino».

– ?Adsagsona? ?Eres tu? -pregunto Morrigan suavemente.

No hubo respuesta. Ni en su mente, ni en el aire que la rodeaba.

Ojala estuviera alli el abuelo. Seguramente, el sabria como ayudarla en todo aquello. Ademas, le encantarian aquellas cuevas. Aquello hizo que sonriera, pero su sonrisa comenzo a temblar al darse cuenta de que su abuelo no iba a ver nunca las Cuevas de los Sidethas, sino que tampoco volveria a verla a ella.

– Y fui tan mala con el…

Su voz se quebro en un susurro, mientras toda la nostalgia y la tristeza se apoderaban de ella.

«Lo siento, abuelo. Lo siento, abuela. Por favor, perdonadme. Os quiero muchisimo… os echare de menos siempre».

Brina maullo y le acaricio la cara con la nariz. Morrigan se abrazo al lince, enterro la cara en su pelaje suave y lloro hasta quedarse dormida.

Capitulo 5

El sueno de Morrigan fue oscuro, frio. No era la oscuridad relajante de una cueva, sino una negrura helada y opresora que le producia suenos de estar enterrada en vida. Intento convencerse de que solo era un sueno, y de que iba a despertar. Sin embargo, era una de aquellas pesadillas de las que uno no puede salir.

Morrigan no podia liberarse de aquella sensacion sofocante. Y en aquella negrura las voces de su mente se sucedian y se entremezclaban. Primero, la risa de una mujer, baja y burlona, y su voz orgullosa ordenandole con altivez que la eligiera. Despues, un hombre que proclamaba con arrogancia que Morrigan era suya. Despues, una voz femenina, mas distante, diciendole que fuera sabia, fuerte. Y, finalmente, otra voz de mujer, aquella no tan lejana, pero no menos enigmatica, diciendole que confiara en si misma.

Morrigan lucho contra aquella oscuridad opresora. ?Que confiara en si misma? ?Como? No conocia aquel mundo. No entendia nada de dioses y diosas antiguos. No sabia como hacer uso de los poderes magicos. La oscuridad la oprimia mas y mas, como si estuvieran echandole tierra encima con una excavadora. «?Estoy viva! ?No me enterreis!». Le latia el corazon tan freneticamente que sentia dolor en el pecho, y no podia respirar.

Finalmente, Morrigan se desperto gritando, sudorosa.

Brina estaba a su lado, mirandola con la cabeza ladeada y una expresion de interes felino. Morrigan se incorporo y se froto los ojos, y por impulso, apoyo la mano en la pared y murmuro:

– Mas luz, por favor.

Los cristales colgantes del techo se iluminaron al instante y acabaron con la oscuridad de la pesadilla. Morrigan estaba empezando a darse cuenta de que tenia mucha hambre, y de que tenia que ir al bano. En aquel momento, oyo la voz de Birkita desde el otro lado de la entrada.

– Mi senora, ?os habeis despertado?

– ?Si! Estoy despierta -respondio Morrigan alegremente. Estaba decidida a no permitir que una estupida pesadilla le estropeara el dia.

Birkita entro en la habitacion sonriendo e hizo una reverencia.

– Buenos dias, Portadora de la Luz.

Morrigan sonrio e inclino la cabeza.

– Buenos dias, Birkita.

El hecho de ver la cara familiar de su abuela a primera hora de la manana fue tan normal que la reconforto y la ayudo a calmar el dolor por la ausencia de sus abuelos. Y hablando de la ausencia de alguien, no habia ni rastro de Brina.

– ?Adonde ha ido el lince?

Birkita miro a su alrededor y se encogio de hombros.

– Supongo que ha ido a cazar, pero no os preocupeis. Brina siempre esta presente durante nuestros rituales.

– Ah, bueno -dijo Morrigan.

– Hoy tenemos mucho que hacer. Hemos recibido la noticia de que el Maestro de la Piedra y el Maestro Escultor llegaran al final de la jornada. Uno de los territorios mas ricos esta pensando en hacer un encargo para un nuevo templo. Sea cual sea la razon, la visita del Maestro Kai siempre es un acontecimiento importante, y en esta ocasion, ademas, vendra acompanado por el Maestro Escultor, Kegan. Y el mismo dia del ritual de la luna nueva. El reino estara muy ocupado…

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