diosa tambien le concedio el don de escuchar a los espiritus de la piedra, asi como la habilidad de encender la luz de sus cristales sagrados.

Morrigan camino por la habitacion, acariciando los preciosos frascos y mirando las cajas de joyas.

– Todo esto es increible. Y desconcertante. Birkita, necesito que me ayudes a entender este lugar -le dijo.

– Por supuesto, mi senora. Estoy aqui para serviros a vos y a la diosa.

Morrigan se sento en la cama. Brina salto y se coloco a su lado, y Morrigan la acaricio mientras pensaba en lo primero que iba a decir.

– No quiero quitarte tu trabajo -dijo con tristeza.

– ?Trabajo?

– El de ser Suma Sacerdotisa. No tengo derecho a llegar aqui y quitarte el trabajo que has tenido durante tantos anos.

Birkita sonrio.

– Ser Suma Sacerdotisa no es un trabajo, es una vocacion. No dejeis que eso os angustie, querida nina. Asi son las cosas. Todas las Sacerdotisas son sustituidas algun dia por una mujer mas joven. En realidad, para mi sera un alivio transmitiros mis deberes. Soy vieja y estoy cansada, y quiero cumplir servicios mas ligeros a la diosa.

– No creo que sea mucho mas ligero durante un tiempo. Yo no tengo ni idea de lo que debo hacer.

– Confiad en vos misma y en la diosa, Portadora de la Luz.

– Y en ti -anadio Morrigan.

Birkita inclino la cabeza.

– Si lo deseais, mi senora.

– Asi que, dime, ?que pasa con Shayla y Perth? ?Son los que mandan?

– Son el Senor y la Senora desde hace dos decadas. Nuestro pueblo ha prosperado bajo su mando -dijo Birkita, y su sonrisa se volvio ironica-. Incluso mas de lo que es normal para los Sidethas, lo cual es bastante impresionante.

– Sois ricos, ?verdad?

– Siempre hemos sido un pueblo prospero. Aqui hay piedras preciosas y valiosas que no pueden encontrarse en ningun lugar de Partholon. Nuestra gente tiene talento para encontrar vetas de piedra ocultas, sino tambien para crear objetos bellos con esas piedras. Las tierras del exterior de las Cuevas son fertiles, y aunque el clima es mas frio aqui que en el resto del reino, nuestras cosechas son abundantes. No tenemos muchos motivos para salir de nuestro reino. Ademas, para nuestros Senores, la creacion y la adquisicion de riquezas son lo mas importante.

– A ti tampoco te caen bien Perth y Shayla.

Birkita titubeo y respondio con palabras cuidadosamente elegidas.

– Me ha entristecido ver como cambiaba el objetivo de muchas personas, desde el amor por la belleza que pueden crear y la alabanza a Adsagsona por todo lo que nos ha dado, al amor por las riquezas que podemos comprar en el mundo exterior.

– Shayla me produce una sensacion mala.

Birkita miro a Morrigan con inteligencia y complicidad.

– Confiad en vuestra intuicion, mi senora.

– Eso hare.

Morrigan tomo de la mano a Birkita. Si no podia confiar en aquella mujer, que era el reflejo de su abuela, entonces estaba completamente perdida.

– Birkita, Oklahoma no esta mas alla del Mar de B'an. Es algo mucho mas complicado.

Birkita le apreto la mano a Morrigan y asintio con solemnidad.

– Podeis contarmelo, mi senora. Guardare vuestro secreto.

– Oklahoma esta en otro mundo. Yo soy de otro mundo. No se casi nada de dioses y espiritus, mucho menos de la Portadora de la Luz.

– Pero… habeis dicho que pensabais que erais la Elegida de Epona.

Morrigan asintio.

– Conozco a Epona, pero solo un poco. Veras, mi madre murio al darme a luz, y a mi me criaron mis abuelos -dijo. Sonrio, y anadio-: Tu eres como mi abuela.

– Eso es muy amable por vuestra parte, mi senora -dijo Birkita, con los ojos empanados.

– No, no lo entiendes. No me refiero a que te parezcas a ella. Quiero decir que eres ella, o su reflejo en este mundo. Se que es muy raro, y ni siquiera yo lo entiendo. No entiendo como es posible que puedan existir dos mundos. Pero se que es asi. Se que es asi porque mi madre era de Partholon. Se quedo atrapada en Oklahoma, y por eso yo naci alli.

– Pero… habeis dicho que os criaron vuestros abuelos. ?Eran los padres de vuestro padre?

– No. Son los padres del reflejo de mi madre.

– Mi senora, esto no tiene sentido.

Morrigan se mordio el labio.

– ?Quien es la Elegida de Epona?

– Rhiannon MacCallan es la Amada de Epona, la Elegida.

– No. Rhiannon MacCallan fue la Elegida de Epona. Era mi madre. Murio hace dieciocho anos, al darme a luz. La mujer que ha sido Elegida de Epona durante todo este tiempo se llama Shannon Parker, y es de Oklahoma.

Birkita se habia quedado palida.

– ?Como es posible? Ella tiene las bendiciones de Epona.

– Yo no he dicho que Shannon no sea la Elegida de Epona. Lo que quiero decir es que no es Rhiannon MacCallan. Es el reflejo de Rhiannon. Intercambiaron sus lugares antes de que yo fuera concebida. Mi madre, Rhiannon, cometio errores bastante grandes. Comenzo a prestarle atencion a un dios oscuro, y le dio la espalda a su pueblo. Epona tuvo que reemplazarla. Por eso yo creia que era la Elegida de Epona. Creia que tal vez la diosa me habia dado un poder especial, para demostrar que de veras habia perdonado a Rhiannon antes de que muriera.

– Sois la Elegida, lady Morrigan. No de la diosa de Partholon, Epona, sino de la diosa que reina en el Mundo Subterraneo. Adsagsona es una diosa llena de amor, que le da todo al corazon de nuestra tierra. Os resultara facil quererla y serle fiel.

– Pero estoy asustada, porque no me crie aqui, y no se si voy a reconocer la voz de Adsagsona. ?Y si oigo al dios equivocado?

Birkita tomo a Morrigan por la barbilla y le seco suavemente las lagrimas.

– Vos no sois vuestra madre.

– Algunas veces tengo dudas…

– Las Portadoras de la Luz no se mezclan con el mal -dijo Birkita con firmeza.

– Tampoco la Elegida de Epona.

Birkita nego con la cabeza.

– En vos no hay mal. De eso estoy muy segura.

– Eso parece algo que hubiera dicho mi abuela.

Birkita sonrio.

– Entonces, deberiais creerme -dijo. Despues, su expresion se volvio grave-. Mi senora, no creo que sea buena idea hablarle a nadie sobre este mundo de Oklahoma, ni de que la Elegida de Epona no es quien deberia ser. No creo que esos conocimientos favorecieran a nadie en Partholon. Divulgarlos podria tener el efecto contrario. Podrian danar los cimientos de nuestro mundo.

– Ella tiene una hija de mi edad, ?no es asi?

– Si, la Elegida de Epona fue bendecida con una hija llamada Myrna. Hace poco recibimos la noticia de que pronto dara a luz.

– Tal vez yo sea su reflejo, o ella el mio.

Birkita bajo la mirada.

– ?Que pasa? ?Por que me miras asi?

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