Birkita se dio cuenta de que estaba cansada.
– Mi senora, todavia estais agotada de vuestro viaje.
– Queria que me ensenaras las cuevas, pero creo que tienes razon. Estoy mucho mas cansada de lo que pensaba -dijo. Entonces se volvio hacia la pareja real y, con una sonrisa forzada, anadio-: Me alegro de haberos conocido. Gracias por la comida, y por hacer que me sintiera bienvenida.
– Habeis dicho que no sabiais que erais la Elegida de Adsagsona cuando estabais en Oklahoma -le dijo Shayla cuando Morrigan estaba a punto de levantarse.
– Si -respondio con cautela-. Entonces no conocia a Adsagsona. Sin embargo, ahora si. Se que ella me trajo aqui, y que este es mi sitio.
– Bien, entonces, si sois la Suma Sacerdotisa de Adsagsona y la Portadora de la Luz, querreis llevar a cabo el ritual de la luna nueva, manana por la noche.
Morrigan no supo que decir. Afortunadamente, intervino Birkita.
– ?Si lady Morrigan es la Portadora de la Luz de Adsagsona y su Suma Sacerdotisa? -dijo en un tono aspero-. Ella ha viajado a traves del Cristal Sagrado y ha llegado al corazon de Usgaran, tal y como yo predije, porque la diosa me aviso de su llegada en suenos. Los espiritus de las cuevas hablan con ella y la reconocen como su Portadora de la Luz. Todos hemos presenciado que puede darle vida a la luz que hay en el interior de los cristales. No quiero ofenderos, Senora, pero no hay duda de que lady Morrigan es la Suma Sacerdotisa de Adsagsona.
– Por supuesto que no hay duda -respondio Shayla con condescendencia-. Es obvio que es la Portadora de la Luz. Yo no he cuestionado eso. En realidad, la estaba honrando y mostrandole mi respeto al mencionar el ritual. Supongo que lady Morrigan ocupara tu posicion, ?o vas a seguir haciendo las labores de Suma Sacerdotisa? Yo creia que solo podia haber una, pero tal vez estoy confundida. Despues de todo, no estoy tan versada en los misterios de los dioses y las diosas como tu. Tengo demasiado trabajo con el trabajo, mas terrenal, de dirigir los asuntos cotidianos de nuestro reino.
Birkita titubeo. Cuando volvio a hablar, su voz era sincera.
– No, Senora, no estais confundida. Solo puede haber una Suma Sacerdotisa. Yo me aparto voluntariamente de esa posicion. Por supuesto, es la Portadora de la Luz y la Elegida de Adsagsona quien debe ocuparla.
– Espera, no… -empezo a decir Morrigan. Sin embargo, Birkita le poso una mano sobre el brazo y la interrumpio.
– Es la voluntad de Adsagsona. Yo ya no tengo edad de ser doncella, ni madre. Me alegro de tener un papel menos importante, mi senora -dijo Birkita, con una sonrisa calida para Morrigan.
– Bien. Arreglado. Eso significa que, manana por la noche, lady Morrigan sera quien dirija el ritual -zanjo Shayla.
– Senora, no se… -dijo Birkita entonces.
– ?No es responsabilidad de la Suma Sacerdotisa? -le espeto Shayla.
– Si, lo es -dijo Birkita.
– Entonces, lo hare -dijo Morrigan.
– Pero… habeis estado inconsciente varios dias, y aunque la diosa os ha concedido fuerzas hoy a traves de la piedra sagrada, no os habeis recuperado por completo.
– Nuestra Portadora de la Luz es joven y fuerte, y es evidente que la diosa le ha concedido sus bendiciones. Estoy segura de que se habra recuperado totalmente manana por la noche -dijo Shayla.
– Si, Senora, nuestra Portadora de la Luz tiene la fuerza de la diosa -dijo Birkita, aunque de mala gana, mirando con preocupacion a Morrigan.
– Manana estare perfectamente. Solo necesito una buena noche de descanso -dijo Morrigan, sosteniendo con firmeza la fria mirada azul de Shayla.
– Excelente. Nuestra Suma Sacerdotisa dirigira el ritual. Parece un presagio favorable para nuestra diosa el hecho de que su Portadora de la Luz llegara justo antes de la luna nueva. ?No te parece, Birkita? -pregunto Perth.
– Si, Senor. La luna nueva es prometedora para Adsagsona, asi que la llegada de lady Morrigan en este momento es definitivamente un auspicio feliz -dijo Birkita.
Morrigan sonrio y tomo del brazo, suavemente, a Birkita, para indicarle que se pusiera en pie.
– Entonces, decidido. Seguramente, sera distinto al… eh… ritual de la luna llena de Oklahoma, pero Birkita me pondra al corriente de los detalles. Asi pues, gracias por todo de nuevo.
Tomadas de brazo, Morrigan y Birkita salieron de la Gran Camara, seguidas por Brina. Morrigan sentia los ojos de Shayla clavados en la espalda, pero tambien se dio cuenta de que varias personas inclinaban la cabeza, respetuosamente, a su paso.
Capitulo 4
Birkita la precedio en cuanto salieron de la Gran Camara.
– Bueno, ha sido un poco extrano -dijo Morrigan. Sin embargo, Birkita nego con la cabeza y le susurro:
– Aqui no, mi senora.
Asi pues, Morrigan se quedo callada y dejo todas sus preguntas para mas tarde.
En aquella ocasion, presto atencion a los lugares por los que pasaban. Alli, los tuneles y salas no eran las mismas estructuras rudimentarias y sin explotar de Oklahoma. Las llamas sin humo iluminaban las anchas paredes, y a cada pocos metros se abrian nuevos tuneles a derecha y a izquierda. Los caminos estaban limpios y no habia rastro de escombros ni de humedades. En los salientes de roca habia estatuillas y delicadas piezas de ceramica. En algunas partes habia mosaicos incrustados en la piedra, que a Morrigan le parecieron imagenes bellas y exoticas de las maravillas subterraneas.
Pronto llegaron a Usgaran. La piedra de selenita seguia brillando, pero con suavidad. Cuando Morrigan se acerco y la acaricio, los cristales resplandecieron de nuevo con la intensidad de los diamantes, como si ella hubiera accionado un interruptor secreto.
– Es tan bello… -murmuro.
– Si -dijo Birkita-. La Sacerdotisa que me precedio me conto historias de la Portadora de la Luz, que a ella le habia contado, a su vez, la anterior Sacerdotisa. Todos sabemos que puede darse vida a los cristales. Sin embargo, saberlo y verlo son dos cosas distintas. Hasta que vos llegasteis, yo solo me habia imaginado la belleza de la luz.
– Entonces, ?no ha habido Portadora de la Luz antes de mi?
Birkita nego con la cabeza.
– No, durante mas de tres generaciones -respondio. Despues, con una sonrisa, senalo hacia uno de los tuneles que salian de Usgaran-. Vuestra habitacion esta ahi. Aunque han pasado muchos anos, las Sacerdotisas de Adsagsona han mantenido la habitacion de la Portadora de la Luz preparada. Algunas de nosotras nunca dudamos de vuestro regreso.
Como si supiera exactamente adonde debia dirigirse,
Al otro lado de la estancia habia salientes llenos de frascos que parecian de perfume, y cajas transparentes, en las que brillaban collares de piedras semipreciosas. Habia un tocador con un espejo y un armario tallado. Para completar el opulento mobiliario habia dos sillas tapizadas de piel. Morrigan miro a su alrededor, abrumada por la riqueza de todo aquello. Entonces, sus ojos se dirigieron hacia arriba y con una exclamacion de sorpresa, poso los dedos en la pared mas cercana. «Portadora de la Luz…», sintio en la piel, y todas las estalactitas de cristal que colgaban como cascadas heladas desde el techo se iluminaron y exhibieron una belleza delicada y atemporal.
– Es tan bonito -musito Birkita-. Nos dabamos cuenta de que las rocas colgantes eran de cristal, claro, pero verlas iluminadas… es impresionante -entonces, miro a Morrigan con una sonrisa-. Espero que la habitacion sea de vuestro agrado. Las leyendas antiguas dicen que, cuando Adsagsona formo las cuevas para su pueblo, se ocupo en especial de disenar una camara para la mas amada de sus Sacerdotisas. A su Suma Sacerdotisa, la
