demasiado locamente y habian caido muertas. Convertidas en piedra. Pobres seres desdichados. Pero era la ausente, la septima, la que siempre ocupaba el primer lugar en mis pensamientos cuando me encontraba alli.
Entonces pense en mi misma inmovil dentro de la pared, y en todos nosotros alli reunidos. Era como el comienzo de un drama teatral… todos los personajes principales congregados. Algunos actores habian encontrado la tragedia; otros, la felicidad eterna. El pobre Johnny, que habia tenido una muerte violenta; Justin, que habia optado por la reclusion; Mellyora que habia sido castigada por el destino porque no habia tenido la fuerza suficiente para luchar por lo que anhelaba; y Kerensa y Kim, que darian al relato su final feliz.
Rogue entonces que mi matrimonio fuese fructifero. Tenia a mi hijo idolatrado y tendria otros… de Kim y mios. Carlyon tendria el titulo nobiliario y el Abbas, ya que era un Saint Larston y el Abbas habia sido propiedad de los Saint Larston desde que alguien podia recordar; pero yo planearia futuros brillantes para los hijos e hijas que Kim y yo tendriamos.
Cruce los jardines rumbo al Abbas. Me detuve ante el gran portico y llame; aparecio Haggety.
—Buenas tardes, senora. El senor Kimber la espera en la biblioteca.
Cuando entre, Kim vino a mi encuentro. Pude intuir su excitacion. Recibio mi capa y no evidencio sorpresa alguna al ver que yo habia dejado de lado el luto. Miraba mi rostro, no mi vestido.
—?Hablamos primero y bebemos te luego? —inquirio—. Hay mucho por conversar.
—Si, Kim —repuse con presteza—. Hablemos ahora.
Entrelazando su brazo con el mio, me condujo a la ventana, donde nos quedamos uno junto al otro, contemplando los jardines. Viendo desde alli el circulo de piedras en el prado, pense que aquel era el escenario perfecto para su propuesta.
—He estado pensando mucho en esto, Kerensa —dijo—, y si hable demasiado pronto despues de tu tragedia… debes perdonarme.
—Por favor, Kim —le conteste formalmente—, estoy lista para oir lo que quieras decirme.
Vacilo todavia; despues prosiguio:
—Antes sabia mucho acerca de este lugar. Sabes que solia pasar aqui casi todas mis vacaciones escolares. Justin era mi mejor amigo y creo que su familia se compadecia de un muchacho solitario. Con frecuencia acompanaba al padre de Justin en sus recorridas por la finca. Solia decir el que ojala sus propios hijos tuviesen tanto interes como yo en el lugar…
Movi la cabeza afirmativamente. Ni Justin ni Johnny habian brindado al Abbas el cuidado que merecia. Justin jamas se habria marchado como lo hizo, si realmente hubiese amado a ese lugar. En cuanto a Johnny, para el no significaba otra cosa que el suministro de fondos con los cuales jugar.
—Yo solia desear que fuese mio. Te digo todo esto porque quiero que sepas que percibo muy bien el estado en que se encuentra. Sin la atencion adecuada, una finca tan grande como esta empieza pronto a deteriorarse. Y hace mucho tiempo que no tiene tal atencion. Necesita capital y mucho trabajo… yo podria darle lo que necesita. Tengo el capital, pero sobre todo tengo amor por el Abbas. ?Me entiendes, Kerensa?
—Completamente. Me he dado cuenta de todo eso. El Abbas necesita un hombre… un hombre fuerte… que lo entienda y lo ame, y que este dispuesto a dedicarle tiempo.
—Yo soy ese hombre. Puedo salvar al Abbas. Si no se hace algo, declinara. ?Sabias que los muros necesitan atencion, que hay hongos en la madera en un sector, que hace falta rellenar la ebanisteria en mas de veinte lugares? Quiero comprar el Abbas, Kerensa. Se que esto es cuestion de los abogados. No se bien todavia cual es la posicion de Justin, pero queria hablar primero contigo para saber que piensas al respecto, porque se que tu amas esta casa. Se que te entristeceria mucho verla decaer. Quiero que me autorices a iniciar negociaciones. ?Que opinas, Kerensa?
?Que opinaba yo! Habia ido a escuchar una propuesta de matrimonio y me veia frente a una proposicion comercial.
Mire su cara. Estaba enrojecida; en sus ojos habia una expresion distante, como si no percibiese aquel recinto' ni a mi, como si estuviese mirando el futuro. Lentamente dije:
—Yo creia que esta casa seria de Carlyon algun dia. El heredara el titulo si Justin no se casa y tiene un hijo… lo cual es ahora sumamente improbable. Esto es un poco inesperado…
Me tomo la mano; mi corazon dio un vuelco de subita esperanza.
—Soy un imbecil carente de tacto, Kerensa —dijo—. Debi haber abordado la cuestion de otra manera… no soltarla asi, de pronto. Toda clase de planes me dan vueltas en la cabeza. No es posible explicartelo todo ahora…
Fue suficiente. Crei entender. Aquel no era sino el comienzo de un plan. Queria comprar el Abbas y luego pedirme que fuese su ama.
—Estoy un poco atontada ahora, Kim —dije—. Queria tanto a abuelita, y sin ella…
—?Mi queridisima Kerensa! Nunca debes sentirte perdida y sola. Sabes que yo estoy aqui para cuidarte… y tambien Mellyora, Carlyon…
Me volvi hacia el, apoye una mano en su chaqueta; el la tomo y la beso con rapidez. Fue suficiente. Yo sabia. Siempre habia sido impaciente. Queria tenerlo todo arreglado tan pronto como sabia cuanto lo anhelaba.
Por supuesto, era demasiado pronto para que el me propusiera matrimonio. Eso era lo que Kim me estaba diciendo. Primero compraria el Abbas; lo pondria en condiciones, y cuando estuviera restaurado en su antigua dignidad, me pediria que fuese su ama.
Suavemente dije:
—Kim, sin duda tienes razon. El Abbas te necesita. Por favor, sigue adelante con tus planes. Estoy segura de que eso es lo mejor que puede ocurrirle al Abbas… y a todos nosotros.
Quedo encantado. Por un glorioso instante pense que me iba a abrazar. Sin embargo, desistio y exclamo, dichoso:
—?Llamaremos pidiendo el te?
—Lo hare yo —repuse. Lo hice, mientras el me sonreia. Acudio al llamado la senora Rolt.
—Te, por favor, senora Rolt —dijo el—, para la senora Saint Larston y yo.
Y cuando lo trajeron, fue igual que haber vuelto a casa. Sentada a la mesa redonda, servi de la tetera de plata, como me lo habia imaginado. La unica diferencia era que no me comprometeria con Kim hasta despues.de un lapso adecuado. Pero tenia la certeza de que era solo una postergacion, de que el habia puesto en claro sus intenciones, y lo unico que me quedaba por hacer era tener paciencia hasta que mis suenos se tornasen realidades.
* * *
Kim iba a comprar el Abbas y la finca Saint Larston. Era una negociacion complicada, pero mientras aguardabamos a que finalizase, el efectuaria ya ciertas reparaciones.
Nunca dejaba de consultarme a este respecto, lo cual significo que hubiese muchas entrevistas entre ambos. Despues Mellyora y Carlyon solian reunirse con nosotros en el Abbas —habitualmente para el te— o bien el regresaba conmigo a la Casa Dower. Esos fueron dias placenteros, cada uno de los cuales acortaba el periodo de espera.
Habia jornaleros en el Abbas, y un dia, cuando Kim me llevo a ver las tareas que se efectuaban, vi a Reuben Pengaster trabajando alli.
Yo compadecia a Reuben y a todos los Pengaster, pues colegia el golpe que habian sufrido al hallarse el cadaver de Hetty. Segun habian dicho Doll a Daisy, el hacendado Pengaster se habia encerrado en su cuarto tres dias con sus noches sin probar bocado cuando se entero de la noticia. La casa habia quedado de luto. Yo sabia que Reuben habia querido entranablemente a su hermana, pero cuando lo vi trabajando en el Abbas, parecia estar mas contento que en mucho tiempo.
Estaba cepillando madera, y le temblaba la mandibula como si disfrutara de una broma secreta.
—?Como va todo, Reuben? —le pregunto Kim. —Bastante bien, senor, me parece.
Giro los ojos hacia mi y su sonrisa fue casi radiante.
—Buenas tardes, Reuben —dije.
—Buenas tardes tengas tu, senora.
Kim empezo a explicarme lo que sucedia mientras nos alejabamos. Entonces recorde que deseaba encargar
