buscarla por la manana y llamarla nada mas levantarse.

3:35 h

Raymond. No podia quitarse de la cabeza la idea de que pudiera estar vivo y en Paris.

3:40 h

Clic.

Encendio una pequena lampara halogena que estaba en la mesa de despacho de Armand, se sento, abrio la carpeta archivadora de Dan Ford y encontro un apartado llamado DICIEMBRE. El asesinato de Alfred Neuss fue lo que desencadeno las ganas de Ford de investigar la «incineracion» de Raymond, pero Neuss habia sido asesinado hacia tan solo unos dias, de modo que no tenia ni idea de lo que podia encontrar en el archivo Diciembre, a menos que Ford ya estuviera intrigado por las acciones de Raymond en Los Angeles y hubiera estado investigando secretamente por su lado. Tal vez hubiera incluso alguna referencia al hombre llamado Jean-Luc, una persona de la que ni Armand ni Nadine habian oido nunca hablar a Dan. Eso confirmaba lo que Marten habia supuesto antes, que Jean-Luc era algun tipo de conocido, ese tipo de personaje con el que todos los periodistas flirtean y que les proporcionan pistas. Y puesto que Ford habia salido voluntariamente en medio de la noche, parecia obvio que cualquiera que fuera el tema que acudia a comentar con Jean-Luc debia de ser relativamente inofensivo. O eso habia pensado.

4:10 h

De momento, nada mas que una admiracion mas profunda por Dan y por el trabajo exhaustivo que llevaba a cabo y que lo convirtio en el tipo de periodista que habia sido. Habia notas manuscritas y recortes de periodicos de toda Europa, ideas y esquemas de trabajo para reportajes hasta los cinco meses siguientes sobre temas tan variados como exposiciones de jardines, politica local e internacional, medicina, deportes, negocios, sociedad y el mundo del espectaculo.

4:40 h

Marten giraba una pagina, luego otra. Entonces se tropezo con un articulo impreso del London Times digital. La noticia hablaba de la concesion del titulo de sir por parte de la reina al magnate de la prensa internacional Peter Kitner, casi un ano antes.

Sorprendido, Marten aparto la hoja. Era un acontecimiento de hacia tiempo, ?por que se encontraba en el archivo de ese diciembre? Miro la pagina siguiente y lo descubrio: delante de el habia el menu formal de una cena que iba a celebrarse en una residencia privada. Estaba impreso en una tarjeta de carton de calidad con letras doradas y en relieve, y anunciaba lo que parecia una cena ceremonial que iba a celebrarse en Paris el 16 de enero.

Carte Commemorative

En l'honneur de la

Famille Splendide Romanov

Paris, Trance, le 16 janvier

151, Avenue George V

El frances de Marten era practicamente inservible, pero no resultaba dificil de entender lo que acababa de leer. Una carta conmemorativa en honor de la «esplendida» familia Romanov para una cena que se celebraria en Paris el 16 de enero; casi todos los platos que iban a servirse eran rusos.

De pronto se dio cuenta de que hoy era el 16 de enero. ?La cena era esta noche! Lentamente, casi hipnotizado, giro la tarjeta de la carta. Escrito del puno y letra de Ford ponia «asistira Kitner» y luego, abajo, con la misma letra, ponia «Jean-Luc Vabres-Menu #l».

Una cena conmemorativa para la que supuso era la legendaria familia Romanov. La familia imperial de Rusia. ?Rusia! Volvia a aparecer Rusia. Y Peter Kitner estaba invitado.

Marten volvio a mirar el recorte sobre el nombramiento de Kitner.

– Dios mio -mascullo entre dientes. Kitner habia sido nombrado sir en Londres el miercoles 13 de marzo del ano pasado. Ese fue el dia despues de que Neuss se marchara de Beverly Hills con destino a Londres, lo cual significaba, debido a la duracion del vuelo y la diferencia horaria, que el 13 de marzo era el dia en que Neuss habria llegado a Londres. ?Era posible que hubiera ido a ver a Kitner? Neuss le habia dicho a la policia metropolitana de Londres que habia ido a Londres por negocios. Eso hizo que Marten se preguntara por que tipo de negocios, y si los investigadores le habrian pedido los detalles de los mismos. Si asi fue, no lo hicieron constar en su informe, y desde luego el no podia llamarlos ahora para pedir que lo pusieran en contacto con uno de los investigadores originales. Marten apreto el puno con un gesto de frustracion y desvio la mirada, mientras intentaba decidir que hacer. De pronto se le ocurrio una persona a la que podia llamar. Alguien que podia saberlo muy bien.

Miro bruscamente al reloj. Eran casi las cinco menos cuarto de la madrugada del jueves en Paris, lo cual significaba que eran las ocho menos cuarto de la tarde en Beverly Hills. Marten busco el movil en su chaqueta. Un bolsillo, luego el otro, y luego el bolsillo interior. El telefono no estaba. No sabia que le habia ocurrido, si lo habia perdido o dejado en alguna parte, pero daba igual porque no lo tenia. De inmediato, sus ojos localizaron el telefono que habia en el despacho de Armand. No queria utilizarlo por miedo a que su llamada pudiera ser rastreada. Pero a aquella hora del dia y con la presion del tiempo por la cena de los Romanov esa noche, no tenia mas remedio.

Cogio rapidamente el auricular, marco el cero y pidio que le pasaran con AT &T. En veinte segundos lo habian transferido al directorio de informacion telefonica de Los Angeles y pidio que le facilitaran el telefono del domicilio de Alfred Neuss en Beverly Hills. Le dijeron que el numero no figuraba como disponible. Marten hizo una mueca y colgo. Habia un numero especial que la policia y otros servicios de emergencia usaban para acceder a los telefonos que no figuraban en la guia. Lo sabia porque el mismo lo habia utilizado muchas veces desde el LAPD. Lo unico que ahora podia esperar era que todavia funcionara y que ni el sistema ni el numero hubieran cambiado.

Volvio a coger el auricular, marco el cero y pidio de nuevo linea con AT &T. Al cabo de un momento se la dieron y marco el numero. Le salio una voz masculina que, para su alivio, le confirmo que habia accedido al servicio que queria. Respiro y luego se identifico como el detective del LAPD Gene VerMeer, de Robos y Homicidios, diciendo que estaba involucrado en una importante investigacion en el extranjero y que llamaba desde Paris. A los pocos segundos ya disponia del telefono personal de Alfred Neuss. Colgo y volvio a iniciar el proceso de obtener linea a traves de AT &T. Al cabo de un instante marco el numero y espero, preocupado por que, debido a la publicidad generada por el asesinato de Neuss, lo unico que obtendria seria algun tipo de grabacion o contestador. Pero, para su sorpresa, una mujer se puso al telefono.

– ?La senora Neuss, por favor?

– ?Quien llama?

– Soy el detective Gene VerMeer, del departamento de Policia de Los Angeles, division de Robos y Homicidios.

– Soy la senora Neuss, detective. ?No hemos hablado alguna vez?

Marten sintio la extraneza en su voz.

– Si, por supuesto, senora Neuss -reacciono rapidamente-. La llamo desde Francia, la conexion no es muy buena. Estoy en Paris investigando el asesinato de su marido con la policia local.

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