escenarios en el momento de los asesinatos y que habia muerto a manos de la policia de Los Angeles. En el mismo periodo, las conversaciones a favor de la restauracion monarquica quedaron en silencio, y durante bastante tiempo no sucedio nada.

Luego, justo en los ultimos dias, habian tenido lugar los asesinatos de dos prominentes expatriados rusos, Fabien Curtay en Monaco y Alfred Neuss en Paris. Aunque ninguno era miembro de la familia real -y se desconocia su filiacion hacia alguno de los candidatos-, los asesinatos pusieron nerviosos a los Romanov, en especial si se tenia en cuenta que Neuss habia sido un objetivo conocido de Raymond anteriormente, y que la reunion familiar a la que iban a asistir se celebraba en la misma ciudad en que habia sido asesinado.

– Alteza. -Octavio sonrio y le senalo un gran rotulo colgado encima de la autopista: Paris-. Nos estamos acercando.

– Si, gracias. -La gran duquesa Catalina Mikhailovna intento no pensar en lo que le esperaba y se distrajo concentrandose en el crucigrama que tenia en el regazo. Resolvio rapidamente una de las palabras. La siguiente estuvo a punto de dejarla sin aliento por su ironia.

Era el 24 horizontal y pedia la palabra de ocho letras con la que se designaba al futuro zar. Sonrio y, rapidamente, en boligrafo, escribio la respuesta: Z-A-R-E-V-I-C-H.

50

Paris, 7:50 h

Desde algun lugar lejano Nicholas Marten oyo el timbre de una puerta. Sono una vez, y luego otra. Luego volvio a sonar con la misma impaciencia, sin parar. Finalmente se quedo en silencio y el penso que oia voces, pero no estaba seguro. Al cabo de un momento alguien llamo a su puerta y Armand entro, vestido con una camiseta y unos pantalones de montar a caballo, mientras se limpiaba la espuma de afeitar de la cara.

– Creo que sera mejor que salgas.

– ?Que ocurre?

– La policia.

– ?Como? -Marten se desperto de repente.

– Y una mujer.

– ?Una mujer?

– Si.

– ?Quien es?

– Ni idea.

De pronto Marten se quito la manta de encima, se puso los vaqueros y una camiseta y siguio a Armand fuera de la habitacion. ?Cuanto rato habia dormido? ?Una hora, dos, como mucho? Era cierto lo de la policia, pero ?quien era la mujer? Desde luego, no era Rebecca, porque Armand se lo habria dicho. Entonces llegaron a la puerta y se quedo estupefacto:

– ?Clem!

– Nicholas, ?que demonios esta pasando?

Lady Clementine Simpson se abrio paso hacia el, medio arrastrando a una mujer policia con ella. Con el traje de chaqueta azul marino arrugado y el pelo alborotado, estaba exasperada, agotada y claramente furiosa.

Entonces vio a Lenard esperando en el pasillo, detras de ella, con un sobre de papel manila grande debajo del brazo. Con el iban otro detective parisino al que Marten conocia como Roget, dos agentes uniformados y… ?Kovalenko!

– ?Este hombre -lady Clem se volvio hacia Lenard- y el otro de la barba, el ruso, me esperaban en el aeropuerto, me han llevado a una sala trasera y han empezado a interrogarme! Estan haciendome preguntas desde entonces. -Se volvio a mirar a Marten-. ?Como demonios sabian que iba a venir? ?O ni siquiera quien era? Yo te lo dire. ?Uno de ellos llamo a la universidad para enterarse de lo que nadie, excepto un grupo muy selecto de gente, ha sabido en ocho meses! Y sabes perfectamente de lo que te hablo.

– Clem, calmate.

– Ya me he calmado. Deberias haberme visto antes.

Lenard se les acerco:

– Sera mejor que hablemos dentro.

Nadine salio de la habitacion cuando Armand los hizo pasar al apartamento, por un estrecho pasillo, hasta el salon. El espacio no causaba ningun efecto en lady Clem. Estaba muy nerviosa y seguia enfurecida.

– Intentaron ponerse en contacto conmigo en Amsterdam pero ya me habia ido para venir a Paris, porque me entere de lo de Dan por las noticias y no conseguia ponerme en contacto ni contigo ni con Rebecca, ni con Nadine. La policia estaba en su casa; deje un recado, pero… -Volvio a mirar a Lenard-. ?Nadie parece haberme hecho ningun caso hasta que llegue a Paris! -Volvio a mirar a Marten-. En el hotel de Amsterdam les dijeron que vuelo habia cogido, ?que te parece, como profesionalidad hotelera?

– Son policias.

Clem se volvio a mirar a Lenard por encima del hombro:

– ?Y a mi que me importa lo que son!

De nuevo, volvio a mirar a Marten:

– Estaba preocupada. He intentado hablar contigo al menos una docena de veces. ?No contestas nunca al movil, ni miras el buzon de voz?

– Clem, han pasado muchas cosas. En algun momento he perdido el movil. Tampoco he tenido un minuto para mirar los mensajes.

Clem lo miro un momento fugaz y luego, bruscamente, bajo el tono de voz.

– Querian saber cosas de tu relacion con Dan. Y con un hombre llamado Halliday. ?Conoces a un hombre llamado Halliday?

– Si.

– Tambien querian saber cosas de Alfred Neuss.

– Clem, tanto Halliday como Alfred Neuss han sido asesinados en Paris.

51

Marten, lady Clem y Nadine Ford estaban sentados en el sofa, delante de una mesa de cafe grande y antigua. Armand estaba en una butaca a un extremo, y el detective Roget estaba sentado en una silla, al otro lado. Los dos agentes de uniforme tomaron posiciones justo al otro lado de la puerta del salon, mientras que la mujer policia se quedaba dentro.

Marten podia ver a Lenard con el sobre de Manila, hablando con Kovalenko en el pasillo. Charlaron un rato mas y luego entraron, Lenard acerco una silla justo delante de Marten y puso el sobre encima de la mesa que habia entre ellos. Kovalenko retrocedio, cruzo los brazos sobre su pecho y se apoyo en el marco de la ventana, observandolos.

– No se lo que estan haciendo, por que han implicado a lady Clementine, ni por que estan aqui-dijo Marten, mirando directamente a Lenard-, pero en el futuro, si tienen alguna pregunta que tenga que ver conmigo, les agradecere que primero se dirijan a mi, antes de empezar a involucrar a terceras personas.

– Estamos ante un caso de asesinato, monsieur Marten -dijo Lenard, cansinamente.

Marten siguio mirandolo:

– Se lo dire otra vez, inspector. En el futuro, si tiene alguna pregunta que tenga que ver conmigo, le agradecere que se dirija directamente a mi.

Lenard ignoro su comentario.

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