para poder mantener abierta la autopista N19. Se reclino y mantuvo la velocidad mientras la nieve y el viento agitaban el vehiculo. A su alrededor la noche, solamente iluminada por los faros potentes del monovolumen y por las luces traseras de las maquinas quitanieves.

– Conocera usted la historia de Anastasia, senor Marten.

– Como pelicula, o como obra de teatro, no estoy seguro. ?Adonde quiere ir a parar?

– Anastasia era la pequena de las hijas del zar y estuvo ante el peloton de fusilamiento con el resto de la familia, en la casa Ipatiev. -Kovalenko aflojo todavia mas la velocidad con la mirada fija en el asfalto traidor que tenian delante.

– Once personas fueron conducidas a una pequena habitacion del sotano por un revolucionario llamado Yurovsky: el zar Nicolas, su esposa Alejandra, sus hijas Tatiana, Olga, Maria y Anastasia, y su hijo, un hemofilico llamado Alexei, el zarevich, siguiente en la linea de sucesores al trono imperial. Los otros eran el medico imperial, el mayordomo de Nicolas, un cocinero y una doncella.

»Pensaban que los estaban llevando al sotano por su propia seguridad, por la Revolucion, para protegerlos de los tiroteos que habia en la calle. Otros once hombres los siguieron hasta la pequena estancia. Yurovsky miro al zar y dijo algo asi como 'los tiroteos son porque sus parientes reales estan intentando encontrarles y liberarles, por lo cual el Soviet de delegados de los Trabajadores ha decidido ejecutarles'.

»En aquel momento el zar grito '?Como?' y rapidamente se volvio hacia su hijo, Alexei, tal vez con la intencion de protegerlo. En el mismo instante Yurovsky disparo al zar Nicolas y lo mato. Al instante siguiente se desencadeno un infierno mientras los otros once hombres empezaron a disparar, llevando a cabo la ejecucion de la familia entera. El problema fue que estaban en una estancia muy pequena, con once personas a ejecutar y doce hombres disparando, con cinco o siete guardas mas atras que iban armados pero que no formaban parte del peloton de fusilamiento. El sonido de los disparos y la confusion de personas que gritaban y cuerpos que caian ya era lo bastante terrible, y ademas en 1918 muchos de aquellos rifles usaban cartuchos de polvora negra. A los pocos segundos de iniciado el tiroteo, ver algo resultaba casi imposible.

»Ya le he contado antes que despues del tiroteo, los cadaveres fueron cargados a un camion y llevados por caminos enfangados hasta el bosque en el que se hallaba el lugar elegido para darles sepultura.

Kovalenko miro a Marten y luego hacia delante, espiando por entre el limpiaparabrisas y a traves de la intensa nevada, tratando de adivinar el trazado de la carretera.

– Continue -lo apremio Marten.

Kovalenko se concentro unos instantes en la carretera, luego alcanzaron un tramo en el que la nieve parecia aclarar un poco y se relajo.

– Como Alexei era hemofilico y debido a la presion de la Revolucion, dos marinos de la Marina imperial habian sido asignados al cuidado de los ninos. Una especie de combinacion de guardaespaldas y ninera. En algun momento, los marinos tuvieron un enfrentamiento con el instructor personal de Alexei, que consideraba que su presencia perjudicaba el desarrollo intelectual del muchacho. Finalmente, uno de ellos se harto y se marcho. El otro, un hombre llamado Nagorny, permanecio con ellos hasta que fueron detenidos en la casa Ipatiev. Entonces los revolucionarios se lo llevaron a la carcel de Ekaterimburgo. Supuestamente, alli lo mataron, pero no fue asi. Logro escapar y mas tarde volvio y encontro la manera de incorporarse al grupo de Yurovsky: era uno de los guardias que estaba detras del peloton de fusilamiento.

»Cuando acabo el tiroteo, bajo el humo oscuro y cegador y con el caos de la escena del crimen, mientras los otros cargaban los cuerpos al camion, Nagorny se dio cuenta de que uno de los ninos seguia con vida. Era Alexei y lo recogio y lo saco de alli. A oscuras y con la confusion de todos aquellos hombres tratando de sacar los cadaveres de alli y cargarlos al camion, ?como pudieron no darse cuenta de que faltaban un hombre y un cadaver? Nagorny lo consiguio. Primero lo traslado a una casa cercana y luego a otro camion. Alexei habia sido herido en una pierna y en un hombro. Nagorny conocia bien su hemofilia y sabia como aplicarle la presion necesaria para detener las hemorragias, lo que consiguio hacer.

»Mucho mas tarde, cuando las piezas de lo que habia sucedido empezaron a cuadrar y los cuerpos, incluido uno que se creyo que correspondia al zarevich Alexei, fueron hallados en la galeria de una mina desnudos, quemados y empapados en acido para tratar de ocultar su identidad, se determino que habia nueve cuerpos, no once. Finalmente se dieron cuenta de que los dos que faltaban correspondian a Anastasia y a Alexei.

– ?Quiere decir que Anastasia tambien sobrevivio, y en eso se basa su historia? -dijo Marren.

Kovalenko asintio con la cabeza.

– Durante anos se creyo que una mujer llamada Anna Anderson era la autentica Anastasia. Finalmente se realizo una prueba de ADN y los cientificos pudieron comprobar que los cuerpos hallados correspondian, efectivamente, a la familia imperial, pero el mismo proceso demostro que Anna Anderson no era Anastasia. Asi que, ?que sucedio con la verdadera Anastasia? ?Quien lo sabe? Probablemente, no lo sepamos nunca.

De pronto Marten se dio cuenta de que no era de Anastasia de quien Kovalenko le estaba hablando.

– Pero si sabe usted lo que le ocurrio a Alexei.

Kovalenko se volvio hacia Marten.

– Nagorny lo saco de alli. Primero en un camion y luego en tren hasta el Volga. Alli lo embarco hasta el puerto de Rostov y luego cruzaron el mar Negro en un barco de vapor hasta Estambul, en aquel entonces Constantinopla, donde los recibio el emisario de un amigo intimo del Zar, un hombre muy rico que habia logrado escapar de la Revolucion para irse a vivir a Suiza en 1918. El emisario les facilito documentacion falsa a Nagorny y a Alexei, y los tres juntos tomaron el Orient Express hasta Viena. Despues de esto, desaparecieron.

La nieve volvia a caer y Kovalenko se concentro de nuevo en la carretera que tenian delante.

– Nadie sabe que fue de Nagorny, pero… ?entiende lo que trato de decirle, senor Marten?

– El primer descendiente masculino directo del zar seguia vivo.

– Por temor a las represalias comunistas no revelo nunca su identidad, pero sabemos que consiguio mucha preeminencia en su negocio de joyeria en Suiza. Tuvo un solo hijo, un varon, que continuo los negocios hasta amasar una inmensa fortuna y adquirir mucha mas notoriedad.

– Peter Kitner -suspiro Marten.

– El unico sucesor autentico de sangre al trono de Rusia. Y un hecho que le sera revelado esta noche a la familia Romanov.

72

La gran duquesa Catalina permanecia boquiabierta mientras escuchaba las pruebas presentadas.

Tres de las cuatro sillas en el estrado bajo el gran emblema Romanov estaban ocupadas por hombres a los que habia considerado sus mas acerrimos aliados: Nicolai Nemov, el alcalde de Moscu; el mariscal Igor Golovkin, ministro de Defensa de la Federacion Rusa y probablemente el oficial mas poderoso del ejercito ruso; y por ultimo, el hombre al que muchos consideraban la figura mas reverenciada de toda Rusia, con su barba y su tunica, Su Santidad Gregorio II, el patriarca sagrado de la Iglesia ortodoxa rusa. Juntos formaban un triunvirato que sin duda representaba la maquina politica mas potente de Rusia, con mas poder incluso que el presidente de la nacion, Pavel Gitinov. Y este poder y esta influencia eran los elementos con los que ella habia contado.

Pero ahora todo aquello se habia desvanecido: su futuro, el futuro de su hijo, el de su madre, un sueno roto por el hombre que ahora ocupaba la cuarta silla, sir Peter Kitner, nacido Petr Mikhail Romanov, el heredero indiscutible del trono imperial.

Estaba todo alli, en la larga pero totalmente comprensible explicacion ofrecida por el principe Dimitri y en los documentos y fotografias reunidos, de los cuales se proyectaron copias en una pantalla colocada a la derecha del estrado. Unas cuantas de las imagenes eran fotos en blanco y negro desvaido tomadas por el marino ruso Nagorny mientras ayudaba al pequeno zarevich Alexei a huir de Rusia hasta Suiza, despues de la masacre de Ipatiev. Las otras eran de Alexei y del joven Petr mientras crecia en la casa familiar de Mies, a las afueras de Ginebra. Y otros documentos eran tecnicos y mostraban cadenas de ADN, los laboratorios en los que se habian analizado y los tecnicos que los firmaban.

Pero las fotos, las muestras de ADN y los documentos solo servian para subrayar la verdad irrefutable de las pruebas presentadas. Se habian tomado muestras de huesos de los restos del zar Nicolas en la cripta de San

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