– En la agenda de Halliday habia dos fechas mas. Ponia «Londres» y «14-15 de marzo». Si el anuncio publico de lo de Kitner no iba a tener lugar entonces sino semanas mas tarde, ?entonces cuando iba a ser presentado a…?
– ?La familia Romanov? -Kovalenko acabo la frase por el.
– Si.
– El 14 de marzo. Durante una cena formal en la embajada rusa en Londres.
?Bingo! ?Ya lo tenia! Al menos una parte: quedaba aclarada la anotacion sobre la Embajada de Rusia.
Marten aparto la vista y luego volvio a mirarlo.
– Y entonces la cena se cancelo de repente.
– Si.
– ?Quien la cancelo?
– El propio Kitner.
– ?Cuando?
– Creo que el trece de marzo. El dia de su ceremonia de investidura.
– ?Alego algun motivo?
– A mi no me informaron. Ni se si informaron a alguien. Sencillamente fue su decision posponerlo hasta nueva convocatoria.
– Tal vez el motivo fuera que Alexander Cabrera se encontraba todavia fugado de la policia de Los Angeles como Raymond Oliver Thorne. A Thorne no lo arrestaron hasta el quince de marzo. Kitner esta al frente de una inmensa cadena mediatica internacional. Es muy posible que estuviera al tanto de la informacion sobre los asesinatos en Mexico y San Francisco y Chicago y que supiera quienes eran las victimas incluso antes de que la policia lo confirmara. Esos asesinatos podrian haber sido el detonante del viaje precipitado de Neuss a Londres. No solo para protegerse, si era el siguiente en la lista de Raymond, sino para que el y Kitner tramaran la manera de ir por delante de Cabrera. El cual, debo recordar, como hijo mayor de Kitner, es el siguiente en la linea de sucesion al trono.
– ?Sugiere que Cabrera pensaba que podia convertirse en zar?
– Lo pensaba entonces y lo piensa ahora -dijo Marten-. Lo unico que tiene que hacer es esperar a que la familia este informada sobre la autentica estirpe de Kitner y luego, un poco antes de que se haga el anuncio publico, filtrarlo a la prensa. De pronto el mundo se entera de quien es Kitner y de que esta destinado a ser.
Kovalenko lo miraba con frialdad:
– Y entonces Kitner muere asesinado y, como su primogenito, Cabrera se convierte automaticamente en el siguiente del linaje en aspirar al trono y el proceso se pone en marcha.
– Si -Marten recogio el razonamiento-, y a los pocos dias, tal vez a las pocas horas, el guapo, triunfador pero huidizo Alexander Cabrera revela su identidad y viaja a Moscu para hacer publico su duelo por su difunto padre, y al mismo tiempo declara que si el pueblo lo quiere, esta dispuesto a servirle en su lugar.
– Y como el gobierno ya ha accedido al retorno de la monarquia, parece haber pocas razones para pensar que no lo respaldarian. Que es algo con lo que Cabrera y la baronesa han estado contando desde el principio. - Kovalenko sonrio tibiamente-. ?Es eso lo que esta pensando?
Marten asintio:
– Tenia que haber sucedido un ano antes, y podia haberlo hecho de no ser porque Cabrera estuvo a punto de perecer a manos de la policia de Los Angeles.
Kovalenko se quedo callado un instante largo. Finalmente hablo:
– El problema con lo que usted postula, senor Marten, es que lo cuenta desde el punto de vista de Cabrera. Le recuerdo que fue Peter Kitner y no Alexander Cabrera quien cancelo la reunion familiar de los Romanov y aplazo su propia ascension al trono.
– ?Hasta cuando?
– Hasta ahora. Hasta este fin de semana en Davos. Y con ella, la presentacion hecha ante la familia Romanov ayer en Paris.
– Kovalenko, ?quien eligio las fechas? ?Kitner? ?O fue una decision procedente del gobierno ruso?
– No lo se. ?Por que?
– Porque parece perfectamente calculado para haberle dado tiempo a Cabrera para purgar su historial, tanto los archivos con las pruebas como las bases de datos, recuperarse de las heridas sufridas en su «accidente de caza» y la posterior cirugia plastica (una cirugia que pudo haber sido necesaria o que pudo haber sido elegida para que nadie que hubiera visto a Raymond Oliver Thorne pudiera reconocerle) y luego volver corriendo al frente de sus negocios, para que nada pareciera fuera de lo normal.
– Esta insinuando que alguien ha sido capaz de retrasar todo el proceso hasta que Cabrera estuviera preparado.
– Exactamente.
– Senor Marten, para ser capaz de esto, alguien deberia tener una influencia enorme dentro de Rusia, suficiente para controlar las dos camaras del Parlamento. No es posible.
– ?No?
– No.
– No, a menos que esa persona -Marten eligio cuidadosamente cada palabra- fuera inmensamente rica, con unas credenciales impecables, muy sofisticada y con una gran importancia en la sociedad, y que conociera personalmente (y, de alguna manera, tuviera influencia) a la gente mas importante de los mas altos niveles de la politica y el empresariado ruso, o ambas cosas a la vez. Y, por lo tanto, que tuviera el dinero, el poder y la astucia para manipularlos a todos.
– La baronesa.
– Usted lo ha dicho.
87
Rebecca se miraba al espejo mientras su doncella personal la ayudaba a vestirse. La velada que tenia por delante estaba llena de nobleza, elegancia y romanticismo. Alexander habia elegido personalmente lo que debia ponerse -un vestido tipo tubo de inspiracion china, confeccionado por un disenador parisino, largo, de seda y terciopelo violeta, con la silueta bordada y las mangas recogidas por las munecas-. Sonrio mientras la doncella le abotonaba el ultimo broche en la nuca y retrocedio, mirandose el perfil en el espejo. El vestido le entallaba el cuerpo y le daba el aspecto que Alexander queria: el de una muneca bella y exquisita.
Se recogio el pelo hacia atras y se lo sujeto con un clip de perlas de los mares del Sur, y luego se puso unos pendientes que combinaban una perla alargada con un diamante, para acabar con un collar de esmeraldas. Retrocedio un poco mas para observar el conjunto y penso que jamas habia estado tan magnifica. Tan magnifica como estaba convencida que seria la velada. En una hora empezarian a llegar los invitados desde Davos. Entre ellos estarian lord Prestbury y su hija, lady Clementine Simpson, que estaba convencida que se quedaria boquiabierta al ver su vestido. Rebecca disfrutaria del momento, por supuesto, pero teniendo en cuenta la grandeza de la velada, el vestido y la reaccion de lady Clem eran lo de menos.
Lo que era importante, mas importante que cualquier cosa, seria la llegada de Nicholas, invitado por Alexander tal y como le habia prometido. Que lady Clem ya lo hubiera informado de los planes de boda no importaba. Lo importante era que el y Alexander por fin se conocerian y que todo el secretismo quedaria relegado al pasado.
El repentino timbre del telefono la sobresalto. En los segundos que tardo la doncella en contestar una idea le paso por la cabeza: ?por que no le habia dicho antes Alexander que Nicholas habia llamado para hablar con ella? Se habia enterado por la doncella, que respondio al telefono cuando llamo Gerard Rothfels suponiendo que Rebecca estaba en su habitacion cuando, en realidad, estaba fuera con la esposa y los hijos de Rothfels. Lo mas curioso fue que en aquel momento Alexander estaba en la habitacion, eligiendo el vestido que ella se pondria