dio un paso hacia ellos, luego se detuvo y les dijo algo a los policias, senalando el coche.
Ya casi estaban, faltaban unos diez metros.
– Cuando llegues a la puerta -dijo Raymond-, baja la ventanilla lo justo para que la policia te vea con claridad. Diles quien eres y quien es el senor Ford. Diles que estais aqui para recibir al Gulfstream que acaba de aterrizar. Puedes anadir que tiene que ver con la investigacion del caso Raymond Oliver Thorne.
Barron aminoro y se detuvo, observando como los uniformados se les acercaban por la izquierda y Dan Ford por la derecha. Ford iba un paso por delante de ellos, tal vez dos, con la cabeza gacha para protegerse de la lluvia.
Luego Ford llego y abrio la puerta del copiloto. Al mismo tiempo, el agente de mas cerca abrio la puerta del conductor. Barron oyo un grito de alarma de Raymond. Al mismo instante vio la cara de Halliday, luego sono una explosion atronadora y el destello mas breve que habia visto en su vida.
70
Con los oidos zumbando, medio cegado, Barron sintio como unas manos lo sacaban del coche a rastras. Desde algun lugar le parecio oir a Raymond gritando. El resto era un sueno.
Recordaba vagamente ver a Lee detener un coche de camuflaje y a un Polchak alerta pero obviamente todavia resacoso, disfrazado de Dan Ford, esposando a un Raymond atonito y metiendolo en el asiento de atras del mismo. Habia otro coche, y Halliday con el uniforme azul de un poli de patrulla le ayudaba a entrar en el asiento del copiloto mientras le preguntaba si se encontraba bien. Luego se oyo el sonido de los portazos y el coche en el que se encontraba se alejaba con Halliday al volante.
Barron no estaba seguro de cuanto tiempo habia pasado, pero poco a poco el zumbido de sus oidos se fue amortiguando y el brillo punzante de la granada de luz empezo a atenuarse de sus ojos.
– Dan os ha llamado -se oyo farfullar.
– Tan pronto como te colgo el telefono llamo a Marty a casa -dijo Halliday, sin quitar el ojo de la carretera-. No nos has dado demasiado tiempo.
– No era exactamente yo quien mandaba el horario. -Barron sacudio la cabeza, tratando de aclararla, ordenando sus ideas-. El coche de Dan estaba alli. ?Y el, donde esta?
– En la terminal, probablemente hablando con el SWAT. Los hemos traido por si las moscas. Si estaba Raymond no ibamos a dejarle escapar otra vez.
– No. -Barron desvio la mirada. Estaba totalmente oscuro y los dos coches avanzaban pegados a traves del tranquilo barrio residencial justo al este del aeropuerto.
Valparaiso habia sido el otro agente uniformado de la puerta de seguridad. Y con la chaqueta azul, los pantalones de algodon, la nariz vendada, las gafas de pasta y la gorra de golf, Polchak se parecia lo bastante a Dan Ford como para hacerse pasar por el en medio de la llovizna y la oscuridad. Barron supo que por eso habia tosido por el telefono. Si Barron le hubiera reconocido la voz tal vez habria reaccionado, y entonces quien sabe lo que Raymond habria hecho. Al final, habian hecho lo que la 5-2 hacia siempre: aprovechar una oportunidad de manera rapida, atrevida y decisiva. Y a pesar de toda la inteligencia y osadia de Raymond, funciono.
– Jimmy -la voz de Valparaiso sono de pronto por la radio de Halliday.
Halliday la cogio del asiento a su lado:
– Dime, Marty-Vamos a parar a tomar cafe.
– Bien.
– ?Cafe? -dijo Barron, mirando a Halliday.
– Ha sido un dia muy largo -dijo Halliday, mientras cerraba la radio-. Ademas, Raymond no ira a ninguna parte.
El cafe Jerry's 24 Horas estaba en una esquina de una zona industrial cerca de la Golden State Freeway, lo bastante proximo al aeropuerto como para que se viera todavia el aura de sus luces. Halliday aparco el coche primero y Valparaiso se detuvo a su lado. Luego los dos salieron y se metieron en la cafeteria.
Barron los miro alejarse y luego miro al coche de al lado. Raymond iba en el asiento de atras, atrapado entre Lee y Polchak. Era la primera vez que Barron lo veia desde la explosion de la granada. Tenia un aspecto cansado y todavia sorprendido, como si no estuviera del todo seguro de donde estaba o de que habia sucedido. Era tambien la primera vez que veia a Polchak desde el incidente frente a la casa de Red. Se volvio hacia atras, sin querer pensar en ello. Dentro de la cafeteria se podia ver a Halliday y a Valparaiso en la barra, hablando mientras esperaban los cafes.
De pronto se oyeron unos golpes en la ventanilla del coche de al lado y se sobresalto. Polchak estaba alli, haciendole gestos para que bajara la ventana. Barron vacilo y luego la bajo. Los dos hombres se miraron.
– Lamento lo que paso antes -le dijo Polchak en voz baja-. Estaba borracho.
– Ya lo se. Olvidalo.
– Lo digo de veras. Tambien le he pedido disculpas a Dan Ford, ?vale?
Polchak le ofrecio la mano. Barron la miro y luego se la estrecho. Tal vez Polchak ya no estuviera borracho, y tal vez tratara de disculparse, pero su mirada no habia cambiado. Lo que tanto le inquietaba antes seguia estando alli.
– Bueno -dijo Polchak, mientras levantaba la vista hacia Halliday y Valparaiso, que volvian con unas bandejas de carton llenas de vasos termicos de cafe cubiertos con tapas de plastico. Valparaiso llevaba cuatro, Halliday dos.
Polchak miro a Valparaiso.
– ?Listos?
– Esperad -dijo Barron-. Raymond sabe lo que le ocurrio a Donlan.
– ?Como? -La mirada de Valparaiso se endurecio.
– Lo dedujo.
– Quieres decir que se lo has dicho -gruno Polchak, sin pensar. Barron advirtio como cerraba los punos con fuerza mientras lo miraba. Los demonios habian vuelto con toda su rabia.
– No, Len, yo no se lo he dicho. El lo ha supuesto. Por eso queria que viniera Dan, por si a mi se me ocurria decirles algo a los agentes de la puerta. Iba a decirselo a Ford.
– Ahora Dan Ford no esta ni tampoco va a estar -dijo Halliday, mirando a Valparaiso-. Vayamonos de aqui, ?eh?
– Un momento -dijo Barron bruscamente-. Hay algo mas. Raymond ha mandado unos e-mails programados que me ha dicho que borraria si conseguia escapar sin problemas. A la DA, al FBI, a la ACLU, a Dan Ford, a muchos otros. Segun el, en ellos lo explicaba todo. No constituye ninguna prueba, pero es bastante para que la gente empiece a hacer preguntas.
– John -dijo Halliday a media voz-. Es un asesino de policias, nadie va a creerle.
– ?Y si lo hacen?
– ?Que? -se burlo Polchak-. Es su palabra contra la nuestra. -De pronto miro a Valparaiso-. El cafe se enfria, Marty.
Los portazos de los coches rompieron la quietud de la manana antes del amanecer y los vehiculos se marcharon por donde habian venido, con Halliday a la cabeza y Valparaiso siguiendolo de cerca.
