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Nicholas yacia a oscuras y contemplaba como dormia a lady Clem -desnuda, como lo hacia siempre cuando estaban juntos-, con el cuerpo elevandose y descendiendo con tanta gracia mientras respiraba; su magnifica melena de pelo castano cayendole suavemente por la mandibula; la piel tan blanca; los pechos, grandes y firmes, con las grandes areolas alrededor de los pezones que tanto le gustaban a Nicholas.
Tal vez la hija unica de lord Prestbury vistiera como una matrona sin estilo, pero eso era de cara a Inglaterra, a la universidad y para protegerse. Debajo de los pliegues oscuros de los conservadores trajes de chaqueta que vestia, casi a modo de uniforme, estaba el cuerpo de una mujer bella y excepcionalmente dotada que, a sus veintisiete anos, podria aparecer en el poster de cualquier revista.
Lord Prestbury no tenia por que preocuparse sobre la orientacion sexual de su hija, aunque si fuera lesbiana no resultaria ni un apice menos atractiva. Era inteligente, sexy y guapa, y en aquel momento tenia la expresion inocente de una nina, como si durmiera profundamente abrazada a un osito de peluche.
?Inocente?
Lady Clementine Simpson, hija del conde de Prestbury, era absolutamente gamberra, salvajemente profana y carecia totalmente de remordimientos si era necesario. Apenas seis horas antes habian estado con su padre y Dios sabe cuantos miembros prominentes mas de la universidad, protegiendose de una lluvia helada con paraguas recogidos a toda prisa, delante de Whitworth Hall, mientras contemplaba las docenas de camiones del cuerpo de bomberos de Manchester que llegaban con las sirenas a todo trapo. La policia mantenia a los curiosos apartados, los bomberos corrian hacia el edificio con mascaras y dispositivos de respiracion y entraron valientes en la preciosa edificacion, esperando encontrar una caldera de llamas y humo asfixiante. Lo que encontraron en cambio fue poco mas que los restos silenciosos de un te de la tarde abandonado apresuradamente. Al parecer, alguien habia elegido la ocasion para dar la bienvenida al nuevo rector con una falsa alarma.
?Alguien?
?Lady Clem!
Era algo que jamas le habria confesado a alguien que no fuera el. Aunque lo hubiera hecho sin apenas inmutarse ante el paso de los primeros bomberos; un gesto minimo en un intento de redimirse, para salvarlo de Dios sabe que horror al que su padre lo debia de estar sometiendo en la taberna del sotano, usando la primera herramienta que le vino a la cabeza.
Una
?Una
Luego, mientras se desnudaba lentamente o, mejor dicho, hacia un
– Pobre papa. Papa maravilloso. Tanta Camara de los Lores y tantas cosas en la vida que no comprende.
Apenas pronunciadas aquellas palabras, se deslizo desnuda a su lado, le quito la ropa e hizo una fiesta del resto de la noche. Riendo, bromeando, tumbandolo en la cama y poniendolo boca arriba. Luego, viendo la considerable ereccion que apuntaba directamente al techo, ella se encaramo encima de el y, con los ojos cerrados, la espalda arqueada y los enormes pechos tambaleandose, empezo a cabalgar, perdiendose en aquel exceso de felicidad, amor, travesura y pasion. Y todo el tiempo murmurando una y otra vez, cada vez mas fuerte', hasta que el estuvo convencido de que la gente que pasaba por la calle podia oirlos, «?Follame! ?Follame! ?Oh, follame!».
Por dios, y era profesora, e hija de un caballero de la Orden de la Jarretera. Una mujer de clase alta, con titulo aristocratico y rica mas alla de lo imaginable.
Nicholas sonrio de nuevo. Esto era en lo que la vida se habia convertido. Ahora, a los veintisiete anos de edad, estaba estudiando para sacarse un master en Urbanismo y Paisajismo y literalmente flirteando con la nobleza.
Al mismo tiempo, y poco a poco, el oscuro latido de Raymond se iba apagando. Quien sabe que habia acabado ocurriendo con sus amenazas de e-mails. O habian sido un farol desesperado y de entrada nunca existieron, o habian sido mandados con programacion, como el habia prometido, y sencillamente se habian perdido, flotando en algun lugar del ciberespacio para el resto de la eternidad. En cualquier caso, ya no importaba, porque jamas se materializaron, al menos en las semanas y los meses desde entonces, y cada hoja del calendario hacia mas facil su olvido y creer que nunca existieron.
De alguna manera, costaba creer que nada de aquello hubiera sucedido nunca. Los Angeles y todo lo ocurrido era un sueno perdido en algun punto del pasado lejano. Aqui, bajo la fria lluvia de Manchester, se habia convertido en un hombre que encontraba la felicidad en el dia a dia, que estaba cada vez mas involucrado en sus estudios, en su historia secreta con Clem y con la paz y la plenitud de una vida totalmente nueva.
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«Nunca se hara el enfasis suficiente en el impacto psicologico de la conservacion y el mantenimiento de los parques urbanos en una sociedad inmediata, global y guiada por el etereo Internet. Seamos o no conscientes, estas magnificas extensiones de amplios paisajes…»
Marten dejo de escribir y se aparto del teclado. Estaba solo en su apartamento, redactando el trabajo del trimestre, un estudio sobre la importancia psicologica y funcional de los parques urbanos en la Europa del siglo XXI. Calculaba que el trabajo tendria entre ochenta y cien paginas y que le llevaria unos tres meses acabarlo. Aunque no debia entregarlo hasta principios de abril, sabia que iba a costarle, en especial porque ya llevaba con el mas de un mes y de momento solo tenia veinte paginas redactadas.
Eran las tres y media de la tarde y una fria lluvia caia sobre la ventana de su buhardilla, como lo hacia desde las siete de la manana, cuando se habia puesto a trabajar. Con la cabeza entumecida por el esfuerzo de la concentracion, se levanto y deambulo alrededor de las pilas de libros y de articulos de investigacion que tenia esparcidas por el suelo para meterse en la cocina a prepararse una nueva cafetera.
Mientras esperaba a que saliera el cafe, ojeo el periodico del dia, el
– Que tenga suerte -murmuro Marten, pero al instante deseo que fuera posible. Era obvio que, despues de todo lo ocurrido, el alcalde y el ayuntamiento en pleno habian visto la necesidad, al menos politica, de un cambio. Pero aunque el nuevo cargo fuera bueno y sus rangos y filas lo respetaran, llevaria mucho tiempo deshacerse de las viejas actitudes y tradiciones, en especial con detectives veteranos como Gene VerMeer. De momento, estaba hecho, y tal vez con el tiempo los cambios serian a mejor.
