repente, la mirada clavada en las hundidas cuencas de Hernando—, ponedle grilletes en los tobillos y que trabaje. Si va a comer, al menos que se lo gane. ?Tu! —anadio dirigiendose a Ubaid, a sabiendas del odio que existia entre el y Hernando—. Respondes con tu vida si algo le sucede, y te aseguro que tu muerte sera mucho mas lenta y dolorosa que la que tu pudieras procurarle a el. Mira bien esta mula blanca —termino diciendole a Hernando antes de volverse con el animal—, con ella terminan tus esperanzas e ilusiones en al-Andalus.

Aisha preparo a Fatima en la misma posada en la que residian Brahim y Aben Aboo, en la habitacion que les cedio uno de los capitanes turcos. Brahim las acompano hasta la estancia.

— Mujer —grito dirigiendose a Aisha pero desnudando a Fatima con la mirada—, es mi deseo que sea la mas bella de las novias que hayan contraido matrimonio en al-Andalus. Preparala. En cuanto a ti, Fatima, no tienes parientes, por lo que el rey se ha prestado a ser tu padrino de boda. Eres viuda. Tienes que otorgar poderes a un wali o aiguali para que proceda a entregarte. ?Consientes en ello?

Fatima se mantuvo en silencio, cabizbaja, luchando contra la congoja que le provocaba su futuro.

—Te dire una cosa, muchacha: seras mia. Puedes serlo como mi segunda esposa o como mi sierva. Tu tenias que saber lo que se escondia en los sotanos del mercader, y con toda seguridad callaste ante las practicas cristianas del nazareno, si es que no las compartiste... ?junto a tu hijo! —Fatima temblo—. Di: ?apoderas al rey para que te entregue en matrimonio? —Ella asintio en silencio—. Recuerda bien lo que te he dicho. Si en la peticion de mano no consientes, o si te opones a las exhortaciones, tu hijo y el nazareno moriran igual que el mercader: ese ha sido el trato que he pactado con el arraez. Si no consientes, me devolvera al perro nazareno y yo mismo lo espetare en la plaza junto a tu hijo.

Fatima sufrio una arcada al pensar en Humam y Hernando espetados en un asador igual que lo habia sido Salah. Brahim las habia obligado a presenciarlo: el mercader chillaba igual que lo hacian los cochinos al ser sacrificados por los cristianos. Su obeso cuerpo, desnudo, a cuatro patas, fue inmovilizado por varios moriscos para que otro de ellos le clavara una lanza por el ano. La gente estallo en aplausos cuando los chillidos de panico se convirtieron en aullidos de dolor: unos aullidos que fueron apagandose a medida que la lanza, empujada por una pareja de soldados, horadaba el cuerpo de Salah hasta lograr sacar el pico por la boca del mercader. Cuando lo colgaron en el asador para que voltease sobre las brasas, rodeado por una pandilla de chiquillos alborotados, el mercader ya habia fallecido. El olor a carne asada inundo las cercanias de la plaza de Laujar durante todo un dia hasta acabar impregnando ropas y penetrando en las viviendas.

Brahim sonrio y abandono la estancia.

Con todo, Fatima no se dejo lavar.

—?Acaso crees que lo notara? —Indico a Aisha con la voz quebrada, ante la insistencia de la mujer en las abluciones—. No quiero acudir limpia a este matrimonio.

Aisha no discutio: la muchacha se estaba sacrificando por Hernando. Bajo la mirada.

Fatima tambien le rogo que no repitiese el dibujo de los tatuajes que le hizo la noche en que se entrego a Hernando, y se opuso a perfumarse con agua de azahar. Aisha salio de la posada y encontro aceite de jazmin con que sustituir al azahar. Luego, a su pesar, la adorno con las joyas que les habia hecho llegar Brahim, con el mensaje de que se usarian solo para la boda y de que no formaban parte de la dote. Le acerco un collar, y la muchacha hizo ademan de arrancarse el amuleto de oro que colgaba de su cuello, pero Aisha se lo

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