del rey cristiano. Lo habian sido durante anos, pagando mas diezmos a los senores de los que satisfacia cristiano alguno; escarnecidos y odiados, se habian dedicado a trabajar en paz, por sus familias, unas tierras asperas y desagradecidas que eran suyas desde tiempos inmemoriales. Simplemente eran musulmanes, ?pero eso ya lo sabian los reyes Isabel y Fernando el dia en que les prometieron la paz! ?Que paz era aquella de la que pretendieron disfrutar? Con la sublevacion, las tierras del Rey Prudente se hallaban inundadas de esclavas moriscas. Los mercaderes negociaban esclavos moriscos a bajo precio en toda Espana. Millares de personas, subditas del mismo rey, bautizadas a la fuerza, fueron esclavizadas. ?El mismo rey! Decian que en las Indias, tambien bajo el imperio de aquel monarca, sus habitantes, tambien bautizados a la fuerza, no podian ser esclavizados. Entonces, ?por que razon podian serlo ellos? ?Por que la Iglesia no defendia igual a esos dos pueblos, siervos del mismo rey? Se decia que los habitantes de las Indias comian carne humana, adoraban idolos y atendian a sus chamanes, y sin embargo los reyes los habian eximido de la esclavitud. Por el contrario, los musulmanes creian en el mismo Dios de Abraham que los cristianos, no comian carne humana ni adoraban idolos, y a pesar de haber sido bautizados y de ser obligados a vivir en la misma fe... ?podian ser esclavizados!

El tambien era esclavo. ?Ahora por ser cristiano! ?Que locura era aquella? Para unos no era mas que un morisco al que ejecutarian como hacian con todos los mayores de doce anos; para otros era un cristiano que remaria de por vida en un barco corsario... si es que antes no le mataban. Y si se prestaba a profesar la fe musulmana, ?la suya!, entonces se convertiria en el garzon de un renegado. ?El que si que habia nacido musulman! ?O pesaba algo la sangre cristiana que corria por sus venas? Aquel caballero seria rescatado por un punado de monedas de oro que enriquecerian al renegado. El corsario regresaria rico a Argel, y el otro a sus tierras para volver a luchar contra los moriscos, para continuar esclavizandolos.

21

Bando en favor de los que se redujesen

Habiendo entendido el Rey mi senor que la mayor parte de los moriscos de este reino de Granada que se han rebelado fueron movidos, no por su voluntad, sino compelidos y apremiados, enganados e inducidos por algunos principales autores y movedores, cabezas y caudillos, que han andado y andan entre ellos; los cuales por sus fines particulares, y por gozar y ayudarse de las haciendas de la gente comun del pueblo, y no para hacerles beneficio alguno, procuraron que se alzasen; y habiendo mandado juntar algun numero de gente de guerra para castigarlos, como lo merecian sus culpas y delitos, y tomandoles los lugares que tenian en el rio de Almanzora y sierra de Filabres y en la Alpujarra, con muerte y cautiverio de muchos de ellos, y reduciendolos, como se han reducido, a andar perdidos y descarriados por las montanas, viviendo como bestias salvajes en las cavernas y cuevas y en las selvas, padeciendo extrema necesidad; movido por esto a piedad, virtud muy propia de su real condicion, y queriendo usar con ellos de clemencia, acordandose que son sus subditos y vasallos, y enterneciendose de saber las violencias, fuerzas de mujeres, derramamiento de sangre, robos y otros grandes males que la gente de guerra usa con ellos, sin se poder excusar, nos dio comision para que en su nombre pudiesemos usar de su real clemencia con ellos, y admitirlos debajo de su real mando en la forma siguiente:

Prometase a todos los moriscos que se hallaren rebelados fuera de la obediencia y gracia de Su Majestad, asi hombres como mujeres, de cualquier calidad, grado y condicion que sean, que si dentro de veinte dias, contados desde el dia de la data de este bando, vinieren a rendirse y a poner sus personas en manos de Su Majestad, y del senor don Juan de Austria en su nombre, se les hara merced de las vidas, y mandara oir y hacer justicia a los que despues quisieran probar las violencias y opresiones que habian recibido para se levantar; y usara con ellos en lo restante de su acostumbrada clemencia, asi con los tales,

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