carnaza hacia abajo. El proceso de encalado dependia de la clase de piel y del objeto al que fuera destinada. Hernando observo que algunos aprendices levantaban las pieles de los pelambres para orearlas colgadas de palos durante mas o menos tiempo, segun la estacion del ano, antes de volverlas a introducir para repetir la operacion a los pocos dias. El apelambrado podia durar entre dos y tres meses, segun fuera verano o invierno. El rendido y encalado eran comunes a todas las pieles; luego, cuando el maestro consideraba que la piel estaba suficientemente apelambrada, los procedimientos variaban segun fueran a ser destinadas a suelas, zapatos, correajes, cordobanes o guadamecies. El curtido de las pieles se efectuaba en noques, unos agujeros hechos en la tierra recubiertos de piedra o ladrillo, en donde las pieles se sumergian en agua con corteza de alcornoque, que abundaba en Cordoba; en los noques el maestro controlaba con precision el curtido de las pieles. Hernando miro al maestro y al oficial al que este controlaba, metido en uno de los noques y desnudo de cintura para abajo, pateando pieles de cabrito destinadas a cordobanes negros, sin dejar ni un momento de voltearlas ni de banarlas con agua y zumaque. Aquella operacion se desarrollaria durante ocho horas, a lo largo de las cuales en momento alguno cesarian los oficiales de patear, voltear y empapar las pieles de cabrito.

—?Que miras? ?No estas aqui para perder el tiempo! —Hernando se sobresalto. El oficial calvo al que habia entregado los pellejos esperaba con uno de ellos extendido, aquel que parecia encontrarse en peor estado—. Este es para tu agujero —le indico—. Ve al estercolero, como los otros dias.

Hernando no quiso mirar hacia el otro extremo del patio, donde en un rincon algo alejado y escondido se abria un profundo hueco en el suelo; en el frio de aquel dia de noviembre se alzaba del agujero una columna de aire caliente y pestilente resultado de la putrefaccion del estiercol. Cuando se introdujese en su interior, com o habia tenido que hacer a lo largo de los dos dias anteriores, aquella columna de humo cobraria vida, se pegaria a sus movimientos y le envolveria en calor, hedor y miasmas. El maestro habia decidido que las pieles que presentaban defectos, como la que acababa de darle el oficial, no se apelambrasen con cal sino con estiercol; el proceso era mucho mas breve, no tenia que llegar a los dos meses, y sobre todo mucho mas barato. Las pieles resultantes, de menor calidad debido a que con el estiercol no se obtenian los mismos resultados que con la cal, se destinaban a suelas de zapato.

Cruzo el patio, entre balsas, noques, largas tablas en las que se trabajaban las pieles con cuchillos cortantes o botos, segun hiciera falta, y palos de los que colgaban las pieles. Paso delante de un aprendiz que estaba en la balsa y arrastro los pies en direccion al estercolero. Varios aprendices jovenes intercambiaron sonrisas: no existia tarea mas ingrata, y la llegada del morisco los habia librado del estercolero. Vicente, junto al noque en el que se pateaba el cordoban, se percato de la situacion y lanzo un grito; las sonrisas se esfumaron, y oficiales y aprendices se volcaron en sus respectivos trabajos, ajenos al morisco, que ya se hallaba en el borde del agujero. El estiercol que cubria las pieles bullia.

El primer dia habia estado a punto de desmayarse. Le faltaba el aire: boqueo tratando de encontrarlo, pero el hedor ardiente se le introdujo en los pulmones, asfixiandolo. Entonces tuvo que acercarse al borde del agujero y apoyar el menton a ras de suelo, en busca de aire. Casi vomito, pero el oficial que aquel dia le controlaba le grito que no lo hiciera sobre las pieles, de modo que cerro la boca y reprimio las arcadas.

Hernando miro el estiercol y se descalzo, se quito la ropa y se dejo caer en el agujero. ?Donde quedaba Sierra Nevada? ?Su aire puro y limpido? ?Su frescor? ?Donde los arboles y los barrancos por los que corrian los miles de riachuelos que descendian de las cumbres nevadas? Contuvo la respiracion. Habia aprendido que era la unica forma de soportar aquella tarea. Se trataba de levantar las pieles para airearlas y que no se recalentasen mas de lo necesario, devolvio entre el estiercol, donde se amontonaban las pieles, hasta encontrar la primera de ellas. La sacudio y logro sacarla del agujero

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