—En primer lugar, nuestra devocion y respeto por la Santa Inquisicion —contesto el herrador con una mueca—. Deben vernos alli, creeme. En segundo, quiero que conozcas a alguien; y en tercer lugar, y este es el importante, para tener conocimiento directo de por que se ha juzgado a nuestros hermanos y cuales son las penas que se les imponen. Debemos informar a Argel de como son tratados por la Inquisicion los musulmanes en Espana.
Fatima y Hernando se irguieron al tiempo.
—?Por que? —se intereso el.
Abbas le rogo atencion con un gesto de la mano.
—Por cada penado de los nuestros, los turcos castigaran a los cristianos cautivos en los banos de Argel. Si. Es asi —afirmo ante la expresion de Hernando—. Y los cristianos lo saben. No por ello la Inquisicion deja de sancionar lo que ellos consideran herejia, pero es un buen metodo de presion que probablemente influya en el momento de imponer una condena mas o menos dura. Lo se. Les he oido hablar de ello. Las noticias van y vienen. Nosotros las enviamos a Argel y de alli vuelven de boca de rescatados o de frailes mercedarios que vienen de rescatar cautivos. Siempre se ha hecho asi: antes de los Reyes Catolicos, los corsarios apresados en Espana eran lapidados o ahorcados, lo cual obtenia una inmediata respuesta en el otro lado del estrecho y los corsarios ejecutaban a algun cristiano. Se llego a un acuerdo tacito entre las dos partes: la pena de galeras a perpetuidad por ambas partes. Algo similar sucede con la Inquisicion. Aqui en Cordoba, antes de la llegada de los granadinos deportados, no habitaban moriscos; ahora nos toca a nosotros organizar lo que en otros reinos lleva anos haciendose.
—?Como hacemos llegar esa informacion hasta Argel?
—?Mas de cuatro mil arrieros moriscos cruzan Espana cada dia! Constantemente hay creyentes que embarcan hacia Berberia. A pesar de la prohibicion de que los moriscos se acerquen a las costas, no es dificil burlar la escasa vigilancia de los cristianos. Nosotros, a traves de los arrieros, hacemos llegar a los monfies y a los esclavos y fugados que se reunen con ellos para huir a Berberia las noticias acerca de las condenas de la Inquisicion. Son ellos quienes se encargan de transmitirlas...
—?Ubaid esta entre ellos? —salto Hernando, al recordar el relato de su madre de lo ocurrido en la sierra.
—?Te refieres al Manco? —Abbas fruncio el ceno.
—Si. Ese hombre ha jurado matarme.
Fatima, sorprendida, interrogo a su esposo con la mirada. Hernando no habia querido contarle los sucesos del camino de las Ventas. Su madre y el se habian limitado a decir que Brahim habia huido y Aisha habia logrado escapar.
Hernando tomo a Fatima de la mano y asintio.
—Pero ?que hace Ubaid en Cordoba? ?Cuando has sabido algo,—insistio ella dirigiendose a Hernando, a sabiendas de que aquel hombre suponia una peligrosa amenaza.
—Los monfies nos son muy utiles —tercio Abbas—, pero nosotros lo somos mas para ellos. Sin la ayuda que obtienen de los moriscos de los campos y de los lugares en los que tienen que esconderse, no podrian sobrevivir. ?Por que ha jurado matarte?
Hernando le conto la historia, refiriendole las amenazas que habia proferido el arriero de Narila contra Brahim y contra el mismo, aunque callo, sin embargo, el hecho de que el hubiera escondido en los arreos de la mula el crucifijo de plata que conllevo su condena.
—?Ahora lo entiendo! —Intervino Abbas—. Por eso le corto
