musulmana perviviese en aquellas columnas, en los techos bajos, en la disposicion de las naves... ?en el espiritu de la mezquita! «Magica union la que, con independencia de las gentes, se respira en el interior de este edificio», suspiro.

Ninguno de ellos llego a ver el auto de fe que se celebraba en un entarimado junto a la antigua capilla mayor; solo aquellas filas mas cercanas al cordon de seguridad establecido por los justicias y alguaciles alrededor de los principales pudieron llegar a contemplar el acto. Sin embargo si que escucharon la lectura publica de las acusaciones y las sentencias, sin meritos, brevemente, en las que tan solo se mencionaban las culpas y las penas impuestas contra cuarenta y tres reos del reino de Cordoba, de los que veintinueve eran moriscos, sobre el que el tribunal ejercia su jurisdiccion, lecturas que los cristianos escucharon en silencio para luego vitorear o abuchear las penas con que concluia la exposicion de cada uno de ellos.

Doscientos azotes a un cristiano, vecino de Santa Cruz de Mudela, por sostener que era falsa la afirmacion del Credo en la que aseguraba que Dios vendria a juzgar a vivos y muertos. «?Ya ha venido una vez! —Sostenia el reo—. ?Por que va a volver?» Varias penas tambien de azotes para otros tantos cristianos por haber afirmado en publico que no eran pecado las relaciones carnales o el vivir amancebado siendo soltero; doscientos azotes y galeras durante tres anos a un vecino de Andujar por bigamia; multa para un tejero de Aguilar de la Frontera por declarar que no existia el infierno sino para moros y desesperados: «?Por que van a ir al infierno los cristianos si existen moros?»; multa y escarnio publico mediante soga y mordaza para otro hombre por manifestar que no era pecado yacer con una mujer pagando por ello; penas menores de multas y sambenitos para varios hombres y mujeres por haber blasfemado y puesto en tela de juicio la eficacia de la excomunion o por proferir palabras malsonantes, escandalosas o hereticas. Confiscacion de bienes, azotes y galeras de por vida contra dos franceses por ser seguidores de la secta de Lutero y relajacion en efigie para tres vecinos de Alcala la Real por haber renegado de la religion catolica en Argel, tras haber sido apresados por los corsarios.

—Elvira Bolat —canto el notario a continuacion de los relajados de Alcala—, cristiana nueva de Terque...

—?Elvira! —se le escapo a Fatima. Un hombre y una mujer que estaban por delante de ellos se volvieron sorprendidos: primero hacia la muchacha, luego hacia Hernando, a quien ella trataba de darle una explicacion—: Era mi amiga antes de que...

Abbas se santiguo ostensiblemente.

—Mujer —la interrumpio con brusquedad Hernando, que se santiguo imitando al herrador—, renuncia a este tipo de amistades de la infancia. No te convienen. Reza por ella —anadio apretandole el antebrazo—. Ruega la intercesion de la Virgen Maria para que Nuestro Senor la guie por el camino del bien.

El hombre que se habia vuelto hacia ellos asintio en senal de conformidad a la reconvencion, y el y su mujer volvieron a prestar atencion a la lectura.

Multa, sambenito y cien latigazos. Cincuenta en Cordoba y cincuenta mas en Ecija, de donde era vecina Elvira, por «cosas de moros». Similar suerte —sambenitos, periodos de evangelizacion en las parroquias y cien o doscientos latigazos segun el sexo— corrieron los restantes moriscos encausados, todos reconciliados con la Iglesia tras admitir sus faltas y herejias. El siguiente reo era un esclavo reincidente apresado tratando de huir a Berberia y que en todo momento se mantuvo fiel a la secta de Mahoma: relajacion. La gente estallo en vitores y aplausos. ?Ya tenian garantizado su espectaculo! La quema en la hoguera de las tres efigies inanimadas de los apostatas de Alcala cautivos en Argel no satisfacia a nadie;

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