Arrendaron una buena casa de solo un piso y que disponia de una huerta en su parte trasera.
En el ultimo cuarto de aquel siglo xvi, cuando Brahim se establecio en la ciudad, el negocio del corso vario por completo. Del puerto de Tetuan, Martil, zarpaban numerosas fustas, generalmente pequenas, para atacar las costas espanolas en competicion con las demas ciudades corsarias de Berberia: Argel, Tunez, Sargel, Velez, Larache o Sale. Pero a partir de esas fechas, la arribada de grandes redondas francesas, inglesas u holandesas al Mediterraneo, llevo a los armadores de Argel a sustituir sus delicadas galeotas y galeras de cascos delgados y ligeros por grandes veleros redondos armados con decenas de canones, con los que optar a alcanzar y vencer a aquellas nuevas embarcaciones; asi pues, el radio de influencia de los senores del corso argelino logro llegar hasta las zonas mas remotas del Mediterraneo, por alejadas que pudieran estar de sus puertos, e incluso al Atlantico: Inglaterra, Francia, Portugal y hasta Islandia.
El corso menor, aquel que arribaba a las costas espanolas para saquearlas en rapidas y sorpresivas acciones de pillaje, sin llegar a cesar, quedo como una actividad secundaria para aquellos grandes pueblos corsarios. Asi las cosas, una vez establecido en Tetuan, Brahim se convirtio en el armador de tres fustas de doce bancos de remeros cada una, con una condicion que aceptaron los arraeces de las naves: el iria personalmente en las expediciones porque, si bien no sabia de navegacion, ?quien mejor que un arriero que conocia palmo a palmo las costas de Granada, Malaga y Almeria para dirigir los ataques?
En marzo de 1575, ya abierta la epoca de navegacion y al mando de una partida de treinta moriscos, el antiguo arriero alpujarreno desembarco en las costas de levante, cerca de Mojacar, sin que ningun guarda de las nueve torres defensivas que se hallaban repartidas en tan solo siete leguas de costa, entre Vera y la propia Mojacar, para la vigilancia de aquella zona del litoral, avistasen las fustas y tocasen a rebato.
—Las defensas estan desguarnecidas o derruidas —comento riendo el arraez que navegaba con Brahim—. Algunas torres ni siquiera disponen de guarda o este no es mas que un anciano que prefiere dedicarse a su huerto en lugar de cumplir un trabajo por el que el rey Felipe no le paga.
Y asi era. Por mas incursiones corsarias que se produjeran en Espana, el sistema defensivo compuesto por torres de vigilancia que se extendian a lo largo de las costas, con guardas y atajadores que debian alertar a las ciudades y tropas, habia ido degradandose por falta de recursos economicos hasta el punto de ser practicamente ineficaz.
En esa ocasion nadie impidio a Brahim tomar parte en el saqueo de algunas alquerias cercanas a Mojacar. Cerca de medio centenar de hombres, entre moriscos y galeotes libres, desembarcaron en las costas de al-Andalus; otros quedaron al cuidado de las fustas, la mayoria se desperdigo en grupos en busca del botin. Brahim se detuvo un instante y los observo correr tierra adentro. ?Espana! Respiro profundo y se hinchio de orgullo. ?Volvia a estar en Espana y aquellos eran sus hombres! ?El les pagaba! Tenia a un pequeno ejercito a su servicio.
—?A que esperas? —Le urgio el arraez que capitaneaba su partida—. ?No tenemos tiempo!
Mas alla de la playa encontraron a algunos campesinos trabajando sus tierras. Brahim los vio huir espantados con los corsarios tras ellos; alcanzaron a dos.
—?Por alli! —grito Brahim senalando a su izquierda—. Alli hay algunas casas.
Las recordaba. Habia trajinado en aquella zona.
Los berberiscos corrieron hacia donde indicaba el antiguo
