—Muere desangrado como el cerdo que eres —farfullo el cabo, todavia dolorido.
—Por Ala que Ibn Umayya vive aunque yo muera —logro decir Aben Aboo.
Despues de dejar la fiesta, Brahim habia vagado por Mecina en busca de hashish y de alguna mujer bien dispuesta en las muchas zambras que se celebraban en honor de los recien casados, para olvidar el desplante del rey. Encontro ambas cosas. Sin embargo, al presenciar el saqueo que llevaban a cabo los cristianos, creyo que el desorden podia depararle una buena oportunidad para vengarse de Hernando y volvio a casa de Aben Aboo, escondiendose de la luz de las antorchas.
Llego justo en el momento en que los soldados salian de la casa cargando con el botin obtenido. Brahim entro y se encontro con el primo del rey desangrandose en el jardin.
—Dejame morir —le imploro Aben Aboo.
Brahim no lo hizo. Lo introdujo en la casa, lo acomodo en un lecho y corrio en busca de ayuda.
15
Luis de Marmol,
Hernando y Fatima huyeron de Mecina y corrieron campo a traves en la noche, ascendiendo a las sierras. Tropezaron y cayeron en varias ocasiones. Solo cuando el alboroto de los saqueadores en el pueblo llego a ser casi inaudible se detuvieron a recuperar el resuello. Hernando hizo ademan de dirigirse a Fatima, pero esta se lo impidio.
—Muerte es esperanza larga —le dijo entonces la muchacha—. ?Recuerdas?
Por encima de un barranco, rodeados de bancales escalonados y vegetacion, la luna parecia querer iluminar solamente sus rostros.
—Yo... —intento excusarse Hernando.
— Tu padrastro ha pedido mi mano al rey —le interrumpio ella—, y…
—El rey se ha retractado.
Hubiera deseado ver temblar el reflejo de la luna en el rostro de Fatima; ver como sus dientes blancos destellaban bajo aquella luz ambarina o el resplandor de sus ojos negros, pero se encontro con unas facciones impasibles y un silencio estremecedor.
—Me la ha concedido a mi —reconocio despues el muchacho.
Transcurrieron unos instantes; ambos permanecieron quietos.
—Soy tuya pues. —Lo dijo sin emocion, cortando con sus
