insultos que dedicaba a su madre. Fatima no habia vuelto a dirigirle la palabra; era Aisha quien, en silencio, le llevaba la comida todas las noches.
Y cuando en la sierra se escuchaba la llamada a la oracion, se lanzaba a ella, devoto. Una noche... incluso invoco a la Virgen de los cristianos. Andres, el sacristan de Juviles, le habia asegurado la capacidad de la Virgen para interceder ante Dios. Se encomendo a ella recordando tambien las ensenanzas de Hamid:
—Nosotros, los musulmanes, defendemos a Maryam, creemos en su virginidad. Si —insistio el alfaqui ante el gesto de sorpresa de su pupilo—, asi lo dicen el Coran y la Suna. No escuches a quienes insultan su pureza y castidad; los hay, muchos, pero solo lo hacen olvidando nuestras ensenanzas... para oponerse todavia mas a los cristianos, para humillar aun mas sus creencias. Pero en eso se equivocan: Maryam es uno de los cuatro modelos perfectos de mujer y efectivamente pario a Isa, aquel a quien ellos llaman Jesucristo, sin perder la virginidad. Y asi la defendio Isa desde la cuna. Tal como nos ensena el Coran, Isa, al poco de nacer, ya hablo y defendio la virginidad de su madre de los insultos de sus familiares, incredulos ante el parto. —Pese a su fe ciega en Hamid, Hernando seguia reticente, con los ojos entornados. ?Como iban ellos, los moriscos, a defender a la madre del dios cristiano?—. Piensa —anadio Hamid para convencerle— que cuando el Profeta logro al fin conquistar La Meca y entro triunfal en la Kaaba, ordeno que se destruyeran todos los idolos: Hubal, patron de La Meca, Wad, Suwaa, Yagut, Yahuq, Nasr y otros tantos, asi como que se borraran las pinturas de los muros... excepto la que se encontraba debajo de sus manos: era un mural de Maryam y su hijo. Ten en cuenta —anadio con seriedad— que a Maryam nunca toco el pecado primero; nacio pura, asi lo sostiene el Coran y la Suna.
Pero ?acaso no habia sido uno de los sacerdotes del hijo de Maryam quien violo a su madre cuando era una nina indefensa?, se pregunto en silencio Hernando esa noche. ?Acaso no era ese el origen de la desgracia de su madre? Su padrastro lo aullaba una y otra vez: ?el nazareno! Y el lo escuchaba con los punos apretados, clavandose las unas en las palmas. ?Todos lo oian! Y de no gozar del favor de Aben Humeya, tal hubiera sido el trato que el habria recibido de los demas moriscos. Lo presentia: los veia mirarle de reojo y murmurar a sus espaldas. Pero ni el dios de los cristianos pese a la suplicada intercesion de Maryam, ni el de los musulmanes, acudieron en ayuda de Aisha..., de Fatima o de el.
Pasaban los dias y Aben Humeya aprovecho la indecision de sus enemigos y el incondicional apoyo de sus gentes para reorganizarse y, sobre todo, rearmarse. Nombro nuevos gobernadores de las taas de las Alpujarras y establecio un sistema fiscal para su corona: el diezmo de frutos y cosechas y el quinto de los botines que se hicieran sobre los cristianos. Acababa de iniciarse la epoca de navegacion: aventureros, arraeces y jenizaros acudian a al-Andalus en ayuda de sus hermanos. ?Por fin los alpujarrenos empezaron a ver aquellos soldados de la Sublime Puerta que tantas veces les habian prometido!
El rey de Granada y Cordoba obtuvo dos importantes victorias sobre las tropas cristianas que enfervorizaron a sus gentes: una en Orgiva, contra una compania del principe, y la otra en el mismo puerto de la Ragua, contra un centenar de soldados del marques de los Velez.
Tras esas escaramuzas llego un periodo de calma en las Alpujarras: hasta tal punto que en Ugijar se establecio un mercado tan importante como pudiera serlo el de Tetuan. La afluencia de mercaderes y la actividad comercial decidieron a Aben Humeya a poner una aduana para la recaudacion de impuestos por las numerosas transacciones que se llevaban a cabo.
Los dos triunfos tambien aportaron a las cuadras de las
