que se ocupaba Hernando un gran numero de caballos capturados a los cristianos.
— Debes aprender a montar —le dijo un dia el propio rey, de inspeccion en el llano en el que se encontraban los animales, rodeado por varios arcabuceros de la guardia de corps creada expresamente para su seguridad—. Solo asi llegaras a conocerlos bien. Ademas... —Aben Humeya le dedico una sonrisa—, mis hombres de confianza deben acompanarme a caballo.
Hernando miro a los caballos. Solo habia montado una vez, junto al Gironcillo, huyendo de Tablate, y sin embargo... ?que tenia aquel hombre que le inspiraba confianza? ?Su sonrisa? Ladeo la cabeza hacia el rey. ?Su porte de caballero veinticuatro de Granada y rey de los moriscos? ?Su donaire y gallardia?
Aben Humeya mantuvo su sonrisa.
—Venga —le apremio.
El rey le dejo elegir y Hernando embrido un caballo morcillo que tenia por el mas manso y docil de los que cuidaba. Nada mas apretar la cincha, los reflejos rojizos del pelo negro del animal cobraron vida y brillaron con fuerza al sol de Sierra Nevada. Dudo antes de llevar el pie al estribo; jinete y caballo respiraban aceleradamente. Se volvio hacia el rey y este le hizo un gesto con la mano para que montase. Calzo su pie izquierdo en el estribo y tomo impulso con la pierna derecha, pero en el momento en que lo hacia, el morcillo relincho y salio a galope tendido.
Le fue imposible dominarlo y a los dos trancos cayo de espaldas, y rodo entre piedras y matorrales. Aben Humeya se acerco a el pero Hernando se levanto con rapidez, aun dolorido, y evito la mano que el rey le tendia. Algunos de los arcabuceros reian.
—Primera leccion —le dijo Aben Humeya—: no son estupidas mulas ni borricos. Nunca debes dar por cierto que un caballo se comportara igual contigo pie a tierra que sobre el. —Hernando le escuchaba con la mirada fija en el morcillo. ?El caballo mordisqueaba placenteramente unos matojos unos pasos mas alla!—. Continua intentandolo —anadio el rey—. Hay dos formas de montar a caballo: una, a la brida, la que usan los cristianos de todos los pueblos, quiza los castellanos los que menos por lo que han aprendido de nosotros, con sus grandes y pesadas armaduras que les impiden muchos movimientos. Cuando el Diablo Cabeza de Hierro monta en sus caballos, estos tiemblan y se orinan. Yo lo he visto. Los domina y somete con crueldad... la misma que utiliza con los hombres. Nosotros, los musulmanes, montamos diferente: a la jineta, como hacen los berberiscos en los desiertos, con los estribos cortos, manejando al caballo con piernas y rodillas y no solo con la brida y las espuelas. Se duro si tienes que serlo, pero sobre todo, se inteligente y sensible. Solo con esas virtudes conseguiras dominar a estos animales.
Hernando hizo ademan de ir en busca del morcillo, pero el rey le llamo la atencion:
—Ibn Hamid, has elegido un animal de capa negra. Los colores de los caballos responden a los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Los morcillos como este han tomado su color de la tierra y son melancolicos, por eso te puede parecer tranquilo, pero tambien son viles y cortos de vista, por eso te ha desmontado.
Tras estas palabras, el rey dio media vuelta y le dejo solo con los caballos y con la incognita de cuales eran los elementos a los que respondian las otras capas y que virtudes y defectos se les atribuian.
Diariamente, ya fuera en el momento de comer o por las noches, volvia a la cueva dolorido, algunos dias renqueando, otros cojeando ostensiblemente; en mas de una ocasion tuvo que comer con una sola mano. Sin embargo, ya por simple fortuna ya por su juventud, ninguna de las muchas caidas que sufrio le produjo fracturas de consideracion. Al
