hecho un cerdo. Abrio la cancela cansinamente, iba descalzo a pesar del frio que hacia, el tipo de hombre para el que entrar en su casa es como entrar en la cama. Era profesor de instituto. Sabia por mi hermana que habia pedido el traslado a un lugar de playa huyendo de un divorcio. Le dije que venia a ver si necesitaba algo y a recoger una carpeta que me habia olvidado. Se hizo a un lado para que dieramos los cuatro pasos que nos ponian en el umbral. No queria ni pensar como me encontraria el salon.
– ?Una carpeta, dices? -y se rio como un loco.
Como me temia, todo estaba inundado de carpetas, papeles y dos dedos de polvo.
– Si me dejas mirar, la reconocere.
– Haremos una cosa, me dejas que yo la busque y manana te pasas por aqui -y volvio a reirse, el divorcio le habia trastornado, o su mujer se habia divorciado de el porque estaba trastornado.
– ?Vives solo? -dije por romper la tension.
– Mucho cuidado con lo que preguntas -dijo acercandoseme de una manera intimidatoria-, luego no te quejes de mi contestacion.
?Dios santo! Estaba fatal.
– Muy bien -intervino Karin con su acento extrano-. Manana a esta hora mandaremos a alguien a recoger la carpeta.
Y a continuacion solto una frase en aleman con una seriedad y una cadencia que no solo dejo desconcertado al profesor sino tambien a mi.
– No he entendido nada -dijo el profesor.
– He dicho -dijo Karin mirandole muy seriamente con su dificil cara- que te metas la lengua en el culo y que te duches, esto huele a estiercol.
Me senti muy avergonzada por Karin, por el loco profesor, por la humanidad entera y muy aliviada porque un percance asi era lo que necesitaba para que Karin no pensara en que yo hacia cosas extranas.
– Si mi hermana viese como esta la casa -dije al subir al todoterreno-. No tiene ningun mueble bueno en la casa, pero los cuida como si fuesen los de Alice.
– Hay cosas que no se pueden tolerar -dijo Karin enfadada-. ?Es que se cree que solo sus repugnantes carpetas son importantes? Se ha reido de tu carpeta. Mas le vale que aparezca.
De pronto, me dio miedo el odio que Karin le habia tomado al pobre profesor desquiciado.
– Karin, no se ha reido de mi carpeta, nadie se puede reir de una carpeta, esta un poco fuera de si, nada mas.
– Te ha hecho propuestas sexuales de muy mal gusto.
– Solo queria asustarnos, estoy segura de que no es capaz de matar ni a una mosca. Y gracias por dar la cara por mi, pero de verdad que es inofensivo.
– Manana vendra alguien a buscar la carpeta y a pedirle que se comporte. No es solo por ti, es por sus alumnos, ?que clase de formacion dara a los jovenes?
– No te preocupes por eso, Karin, la gente cambia mucho en el trabajo.
– Mandaremos a Martin. Martin sabe tratar a esta gentuza.
La noche acababa de dar un giro espectacular, me preocupaba la vida de este hombre sin peinar al que acababamos de abordar en su casa y que sin comerlo ni Deberlo estaba corriendo un gran peligro. ?Quien me decia que algunos de los asesinatos sin resolver que ocurrian por esta zona no eran obra de la Hermandad?
– Tendriamos que ser mas caritativas. Mi hermana me conto que le ha abandonado su mujer. Esta muy enamorado de ella y no lo puede soportar, se le ha ido la cabeza un poco.
– La demencia es una lacra terrible -dijo arrastrando las erres con mala leche.
Parecia que Karin tenia ganas de castigar a alguien y que le habia tocado al pobre hombre.
Aparque junto a un bar y, mientras Karin se tomaba un descafeinado con leche analizando a la gente, llame a mi hermana desde el telefono publico y le conte como era el inquilino y que quiza acabaria dando problemas. Mi hermana me escuchaba menos habladora que de costumbre.
– Te noto cambiada -dijo.
– Estoy bien -dije sin saber que decir ante ese comentario.
– Es la voz. Pareces mayor, sera por la presion del diafragma.
– Pues no lo habia pensado, pero yo me veo como siempre.
– Como siempre, no -dijo ella sacando a relucir su vena autoritaria. Tambien tienes la voz mas triste. No te habras metido en un lio, ?verdad?
– ?En que lio me voy a meter aqui? Tengo mis preocupaciones.
– Pues a ver si te preocupas por darle un padre a tu hijo.
Le iba a decir que a ella que le importaba, que se metiera en sus cosas y que yo le estaba haciendo un servicio encargandome de controlar al inquilino y haciendo un seguimiento de la casa, aunque por supuesto no se lo dije, queria escuchar su voz, tan antigua como yo misma. Solo nos llevabamos dos anos y no podia decir si me gustaba o no, simplemente habia crecido con ella y la echaba de menos y por eso habia llamado. Ahorp que me estaba contando que mis padres se habian peleado otra vez me daban ganas de colgar, ya no la escuchaba y lo que me pedia el cuerpo era salir corriendo.
– Eres una enredadora, ahora mama me echa en cara que no te haya dejado el chale hasta que te saliera de las narices venir. Has conseguido que se enfade conmigo.
Hacia que me acordase de como era yo antes de conocer a Fred, a Karin, a Julian, a Otto, a Alice, a Martin, a la Anguila. Me recordaba que hay una vida en que no pasa nada fuera de lo normal, por tragico que sea. Karin estaba a unos pasos, sentada en un taburete con la taza en las manos y observando a la gente, a la que afortunadamente ya no podria meter en un vagon de tren camino de un campo de concentracion.
Le habria dicho algo a mi hermana, le habria enviado una senal de que si que estaba metida en un lio, en un lio y en un caso de conciencia, pero me habria pedido todo tipo de detalles, y yo no queria que lo supiera, solo que lo intuyera, que lo adivinara. Asi que le pregunte por mi cunado y mis sobrinos con un gran sentimiento de lejania, como si de repente yo tuviera ochenta anos y tratara de no perder el pasado.
– Diles que no se preocupen por la moto, siempre le pongo la cadena.
Al llegar, Fred nos echo la bronca por nuestra tardanza de unas cuatro horas. Dijo que estaba a punto de desplegar los efectivos. ?Los efectivos? Karin me echo una sonrisa complice, yo tambien a ella. Queria jugar a que fuesemos ninas malas y Fred nuestro protector. El en el fondo estaba contento de ver a su mujer exultante. Me pidio que le acercara el bolso y lo abrio. Le enseno el pequeno paquete a Fred con una sonrisa esta vez si que diabolica de verdad. Yo iba a intervenir para decirle a Fred que Karin habia puesto a Alice en su sitio, pero un sexto sentido me contuvo. Habia cosas, detalles que ya eran solo para nosotras dos. Karin abrio el paquete torpemente por la deformidad de los dedos.
Aunque lo dijo en noruego lo entendi. Tres. Alice en su infinita racaneria o generosidad, no sabia bien, le habia regalado tres ampollas. Menos es nada. Tres chutes mas de energia. Probablemente no esperaria a sentirse mal, esa noche se inyectaria una para que le fuese haciendo efecto mientras dormia, y, ?aleluya!, tiraria la jeringa usada en la papelera del bano y tal vez Frida al verla se hiciese un poco de lio. Tendria que olvidar a Frida, no podia estar pendiente de todo, habia hecho lo que tenia que hacer y el riesgo estaba perfectamente asumido.
Julian
Me levante muy temprano para desayunar y tomarme las pastillas y poder estar a primera hora en el laboratorio. Llevaba las inyecciones tal como las habia sacado de entre los tallos de las flores, liadas en papel higienico y despues en un trozo de celofan. No queria sacarlas y que les diese el aire y que asi se alterara el poco producto que pudiera quedar. Esperaba que en el laboratorio fuesen muy expertos y capaces de realizar un analisis con tan poca cosa y tambien esperaba que quisieran hacerlo.
Habia citado a Sandra a las tres y media donde siempre. ?Habria levantado la piedra y cogido el mensaje? Ojala pudiera tener a esa hora los resultados de los analisis.
No se podia. Me recibio primero una ayudante y cuando vio de que se trataba salio a hablar conmigo el jefe
