idea de ir a la peluqueria volviera loca a Karin.

– Yo tambien -dijo-. Yo tambien quiero ir. Quiero que me hagan un moldeado, estoy harta de cogerme rulos.

Karin siempre tenia en la boca la palabra quiero, como si solo por pronunciarla fuese a atraer hacia ella todo lo deseado.

Fred nos miro de reojo sin dejar de prestar atencion al partido. A pesar de todo, me agradecia que entretuviese a su mujer.

La verdad era que yo estaba intentando por todos los medios acercarme a ver a Julian. Seguramente despues de nuestro encuentro se habria ido al hotel a descansar y por mucho que me hubiese advertido que no fuese por alli esta era una causa mayor, necesitaba encontrar la manera de ponerle en guardia, de decirle que le vigilaban de cerca y que estaba en el foco de mira de la Hermandad y que sabian que cara tenia. Sin embargo no podia volverme atras en lo de Karin y la peluqueria. Karin se habia animado. Cuando estaba bajo el efecto de las inyecciones le hacia falta muy poco para animarse.

– Pues adelante -dije-. Si no tienes ninguna preferencia creo que he visto una peluqueria con muy buena pinta por el Paseo Maritimo.

– Estoy harta de ir a la de siempre. Quiero probar algo nuevo -dijo riendose y mirando a Fred.

Fred le devolvio la broma.

– Suerte, querida -dijo, y tambien se rio.

Parecia que Fred no necesitaba las inyecciones. Seguramente procuraba no necesitarlas para dejarselas todas a Karin.

El hecho de que tambien los monstruos pudiesen sentir amor era algo muy desconcertante, porque si sabian lo que era el amor tambien tendrian que saber lo que era el sufrimiento.

De nuevo al todoterreno. Estaba cansada de tanto viaje y tanta carretera, ?y si me olvidaba por un momento de lo de Julian y me relajaba en la peluqueria? Habia elegido una hipotetica peluqueria en el Paseo Maritimo porque quedaba a mano del hotel, pero no sabia si existiria alguna.

Fui recorriendolo despacio, tratando de hacer una memoria que no tenia. Karin dijo que en caso de que no encontrasemos ninguna podriamos ir a la de siempre. Entonces me pase la mano por el bolsillo donde llevaba el saquito de arena y a los pocos minutos vimos una coiffure. No era gran cosa, pero existia mas o menos donde yo la habia imaginado y eso era maravilloso. Estaba muy preocupada por Julian y preferia arriesgarme un poco antes que seguir con esta incertidumbre.

Por suerte tuve que dejar el coche medio subido en una acera, aunque sabia que dos o tres calles mas hacia el interior seguramente encontraria aparcamiento. Y por suerte habia que esperar turno y yo dije que como un moldeado llevaba mas tiempo preferia que empezaran por Karin. Mientras, yo iria a aparcar el coche en un lugar mas seguro.

Arranque en direccion al hotel. Aparque comodamente y entre corriendo, no hice caso del conserje, no volvi la cabeza, pero notaba que su mirada me seguia. Decidi subir directamente a la suite de Julian y cuando estaba dentro del ascensor vi pasar como en un espejismo, como en una pelicula, a Martin con un individuo robusto, con pinta de maton. Llame con los nudillos y como nadie abrio, escribi en un papel: «Soy Sandra», y lo eche por debajo de la puerta. Julian abrio y me hizo pasar mientras comprobaba que no habia nadie en el pasillo.

– Estas loca viniendo aqui -dijo enfadado, verdaderamente enfadado-. Esta misma tarde te he dicho que no hicieras esto nunca.

– Ya lo se, pero no tengo tiempo de discutir. Al volver del Faro he visto tu foto en Villa Sol, tienen interes en ti, alguien te sigue. Y aqui en el hotel acabo de darme de bruces con Martin y un tipo fuerte. No te preocupes, estaba en el ascensor y ellos pasaban, no me han visto.

Sin querer, sin prestar atencion porque no tenia tiempo de esas cosas, me parecio que el cuarto no estaba nada mal. No me lo habria imaginado asi de amplio y luminoso.

– ?El tipo ese lleva traje y tiene cara de burro?

– Si.

– ?Iban hacia la salida o hacia la cafeteria?

– Hacia la cafeteria.

– En cualquier caso no puedes exponerte mas, esto se complica por momentos.

Entonces sono el telefono y Julian dudo un segundo si cogerlo o no. Por fin lo cogio y colgo.

– Han colgado -dijo-. Mala senal. ?Estas segura de que no te han visto?

– Creo que si.

– Vamos -dijo Julian-. Tienes que salir de aqui, pero no por la puerta principal. Sigueme.

En lugar de bajar subimos un tramo de escaleras y nos metimos en una sala de maquinas que a su vez tenia otras escaleras de bajada. No hablabamos, Julian tenia previsto un camino de fuga y al final llegamos a la cocina y salimos por la puerta trasera del hotel.

Julian tendria que hacer el mismo recorrido de vuelta y me preocupaba que su corazon no resistiera subir tantas escaleras, aunque tambien podria subir solo hasta la primera planta y alli tomar el ascensor, el no tenia que esconderse.

Una vez en la calle, corri hacia el coche, pidiendole al talisman que siguiera en su sitio y no se lo hubiese llevado ninguna grua, ni le hubiesen puesto ninguna multa. Y el talisman funciono. Puse el coche en marcha y aparque detras de la peluqueria. Entre en el local sudando. Me quite el anorak y despues de decirle a Karin que por fin habia logrado aparcar sali a la puerta. Me ahogaba y aparecio la tos de dias atras, como si se hubiera callado, pero no curado. Una rafaga de aire frio y humedo me reconforto.

Las peluqueras estaban alrededor de Karin con un tinte preparado y pensando que mas podrian hacer para dejarle el pelo como el de la foto. Karin les habia llevado una fotografia de cuando era joven y de cuando tenia otra cara y los cabellos rubios y ondulados. Las peluqueras le decian a Karin que se notaba que habia tenido un pelo precioso y ella estaba encantada como siempre de que su persona fuera el centro de atencion. Me uni al coro de elogios y ella no parecio pensar en otra cosa. Tosi y de pronto tuve un escalofrio que me obligo a ponerme el anorak, pero al rato senti calor y tuve que quitarmelo.

Estuvimos en la peluqueria unas tres horas. Karin se habia llevado una de sus novelas, pero estuvo tan entretenida oyendo halagos que apenas la abrio. Pago tambien mi arreglo, que consistio en quitarme el mechon rojo e igualarme el color en un castano claro con mechas de color miel que decian que me realzaba el verdoso de los ojos y en cortarme las puntas. Me convenia no llamar tanto la atencion y me deje hacer, me deje llevar hacia un terreno mas neutro en cuanto a aspecto se refiere. Y ademas pagaba Karin, que dejo una sustanciosa propina. Todo el mundo contento, por ahora.

De camino a casa me dijo que le entusiasmaba el cambio y que de ahora en adelante siempre vendria aqui a arreglarse el cabello, y decia bien porque tras esta sesion nuestro pelo habia pasado a ser cabello. Durante el camino no paro de mirarse en el espejo retrovisor. Se gustaba, debia de verse mitad como era ahora y mitad como era en la foto de su juventud. Me pregunte si las inyecciones que se ponian no los estarian volviendo a todos tarumbas, si no les estarian creando en su mente enferma una imagen de si mismos completamente deformada. Menos en el caso de Fred, claro, que no parecia ponerse nada. Solamente le fastidiaba una cosa a Karin y es que yo estornudase y tosiera tanto. Se iba tapando sin ningun reparo la boca con la mano para que no le llegaran mis microbios.

Julian

En el hotel, despues del percance de Sandra, aparentemente no paso nada. Llegue por el camino de fuga o ruta alternativa al primer piso y alli tome el ascensor hasta abajo, fui a recepcion como si viniera directamente de la suite y le pregunte a Roberto quien me habia llamado puesto que al coger el telefono no habia respondido nadie. Roberto se encogio de hombros, desde la recepcion no me habia llamado nadie. Me lo crei a medias. Roberto, como era logico, estaria mas de la parte de Tony que de la mia. Al llegar a un punto, en direccion a los ascensores, desde donde ya no me veia Roberto, segui a la cafeteria y desde fuera localice a Tony con Martin, fuerte pero no tanto como Tony.

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