preguntarselo a la camarera y afortunadamente enseguida me arrepenti, porque solo habria servido para llamar mas la atencion sobre nosotros y encima lo unico que como mucho podria sacar en claro era que Julian se habia marchado.

8 Jabon, flor, cuchillo

Julian

Senti un enorme alivio el dia que Sandra me confirmo que Fredrik era Fredrik al encontrar la cruz de oro. Imaginaba lo mal que estaria pasandolo por no poder lucirla en el pecho ni ensenarsela a nadie fuera de sus «hermanos». Sus hermanos estarian hartos de la dichosa cruz porque Fred era un advenedizo, ario, eso si, pero en el fondo alguien que habia llegado hasta el corazon del Reich para arrebatarles la gloria a otros, para ocupar un lugar. A el lo habian despreciado un poco y a Karin la habian temido, porque cuando Karin se embarco en esto tenia muy claros sus objetivos: aproximarse al Fuhrer y seducirle, contaminarse con su poder y mandar sobre el mundo. Corria la leyenda de que habia intentado desbancar a la mismisima Eva Braun en el corazon de Hitler. ?Seria el Fuhrer capaz de enamorarse mientras cualquier ligero movimiento suyo provocaba oleadas de muerte? ?Suspiraria por Eva o por Karin mientras en Auschwitz o Mauthausen mataba a miles de personas solo con desearlo? ?Que vio Karin en sus ojos? ?Veria en ellos todo el mal del mundo humano y del universo, de las estrellas y del cielo y el infierno, del futuro y del origen de la vida?

Ni siquiera Satanas, que se suponia que encarnaba el mal, se habria atrevido a ser todo el mal a la vez.

Pero no queria que estos pensamientos me distrajesen de lo fundamental, y lo fundamental consistia en conocer los pasos de Aribert Heim o, mejor dicho, el Carnicero de Mauthausen. Pertenecia al grupo pero hacia una vida un poco aparte. Pasaba practicamente todo el tiempo en el Estrella, anclado en el puerto, haciendo crujir su bonita y agradable madera. Se pasaba las horas muertas limpiandolo y cuidandolo y cuando no estaba en el barco estaba en la lonja comprando el mejor pescado al mejor precio. Cuando habia buena langosta, gamba roja y rodaballo volvia mas deprisa al barco, loco por probarlos.

Era evidente que habia hecho del barco y de la comida el centro de su vida. Aun en invierno iba en pantalon corto. La constante vida al aire libre le habia mantenido fuerte, sobre todo las piernas, con musculos y nudos. Las mias por el contrario estaban flacas y blancas, casi azuladas. Andaba encorvado, lo que le hacia parecer un animal obcecado con un objetivo fijo. No miraba a los lados, y si miraba no se notaba. Sus destinos eran el barco, la lonja y el supermercado, no necesitaba mas. Con frecuencia salia del barco un intenso olor a pescado asado y se le veia cenar a solas esos extraordinarios manjares con una botella de vino, que se suponia bastante buena. Tras el festin permanecia repantigado mirando el firmamento, y cuando el espectaculo del firmamento se acababa, se iba abajo a ver la television, puesta a todo volumen porque debia de estar sordo de algun oido.

Estaba seguro de que Salva lo habia localizado aqui y que le habia estado observando como yo lo observaba ahora mismo y que habria pensado en mi en esos momentos. Y como yo se habria preguntado como se comportaria semejante psicopata en la intimidad con sus mujeres, con la legitima y con la amante, con los hijos. ?Se olvidaria en esos momentos de sus impulsos asesinos?

Era el mas aburrido de la Hermandad, metodico hasta dar asco. Tenia comprobado que tardaba una hora en ir y venir tanto del paseo del supermercado como de la lonja, a veces en la lonja tardaba mas, pero nunca menos. Y tardaba una hora en cenar y mirar las estrellas. Tenia un coche aparcado en un garaje de una casa de vecinos del puerto y hasta este momento solo lo vi sacarlo una vez, quiza para ir a reunirse con sus amigos. Era un coche grande, brillante, impoluto, quiza tambien lo sacase para hacer una compra grande, lo que ocurriria de tarde en tarde. Mientras le estuve observando, todo lo que necesitaba cabia en dos bolsas y las transportaba una en cada mano.

Hacia dos o tres dias, aprovechando que se habia marchado en direccion a la lonja, que era donde mas tiempo pasaba, me cole en el barco. Podia verme alguien, pero corri el riesgo, lo hice rapido y de forma natural. Lo que habia en cubierta ya lo tenia mas que visto, asi que baje las escaleras tan relucientes como todo lo que veia. Un santuario para un cerdo. Olia a cafe recien hecho, las cortinillas eran de pequenos cuadros rojos. En los cajones de la cocina, los cubiertos estaban perfectamente organizados y, en los armaritos, la vajilla y la cristaleria. Cogi un cuchillo por si venia antes de tiempo y me lo encontraba frente a frente.

En el frigorifico tenia tuppers con el nombre escrito de lo que contenian y hasta habia instalado un conservador de cristal de botellas de vino. En el bano no faltaba un detalle y olia a flores. En una jabonera de plata habia reunido pequenas pastillas de jabon de las que ponen en los hoteles. Cogi una y me la eche en el bolsillo de la chaqueta. Sali al salon dormitorio. Habia florecillas naturales en un jarron y tambien cogi una que fue a hacerle compania a la pastilla. En un miniarmario habia colocado los calzoncillos y los calcetines en primorosos montones. Unas gafas de cerca reposaban en un estante y estuve a punto de cambiarlas de sitio para desconcertarle, aunque sabia que notaria lo de la florecilla y la pastilla, y tenia la esperanza de que pensara que estaba perdiendo facultades.

?Donde guardaria los cientos de notas que habia tomado de sus experimentos? En algun sitio tendria que haber cuadernos escritos a mano, donde apuntaba absolutamente todo lo que hacia. Algunos de esos cuadernos habian servido para juzgarlo y condenarlo, pero tendria que haber mas. Con toda seguridad se las habria arreglado para llevarse con el material que le recordase sus dias de gloria cuando el era Dios y los seres humanos cobayas. Incluso ahora seguia anotando lo que hacia, porque no dejar de ser como era, aunque no pudiera hacer todo lo que le pedia el cuerpo, le permitia vivir mejor que otras personas que no habian matado nunca. Yo tambien apuntaba mis pasos, en eso nos pareciamos, asi que me pregunte donde esconderia yo aquella informacion. Por supuesto el contaba con que nadie la entenderia porque estaba en aleman y que nadie la buscaria porque nadie sabia quien era. Un viejo extranjero en un barco. ?Como se haria llamar?

Yo no guardaria los cuadernos en cajones, ni en el altillo del pequeno armario, ni entre la ropa, ni entre los pliegues de una manta doblada. Si nadie los iba a buscar, ?por que tendria que esconderlos? Los pondria a la vista entre cosas parecidas. Se me puso la carne de gallina cuando cogi uno. Estaban en la estanteria ordenados como libros. Les habia puesto las tapas de novelas de aventuras.

Volveria.

Sali como habia entrado, limpie con el panuelo la escalera, y ya en el muelle me di cuenta de que no habia devuelto el cuchillo a su sitio. Me lo habia metido en el bolsillo del chaqueton y alli seguia. Yo si que estaba perdiendo facultades. Iba a tirarlo al mar, pero me contuve. Quien me iba a decir que a este hombre, cuyo solo nombre producia terror, que este hombre que habia despojado de todo, incluida la vida, quien me iba a decir entonces que le iba a quitar de su propia casa una pastilla de jabon, una florecilla y un cuchillo. Me marche a ver a Sandra.

Sandra

Al no encontrar a Julian en el Faro no pude contarle que habia descubierto que Frida estaba enamorada de Alberto y que eso podria convertirla en una enemiga aun mas peligrosa. Me meti en la cama pensando que cada vez debia tener mas tacto con los noruegos y con Frida. Tratar con ellos era como andar por un alambre. Lo mejor era darles la sensacion de que me manipulaban mas de lo que creian, y no podian manipularme porque Julian neutralizaba el poder con que Karin intentaba dominarme constantemente, la verdad que con exito muchas veces. Estaba acostumbrada a imponer su voluntad y a tratar a los demas como juguetes. La tension me estaba machacando fisicamente. Y encima despues de lo que habia visto por la tarde no estaba nada segura de a que estaria jugando Alberto.

En cuanto apague la luz vi a los monstruos que se ocultaban dentro de los cuerpos humanos normales de los «hermanos» y vi que yo era un juguete para ellos y que cuando se aduenaran de mi completamente tambien se

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