aduenarian de mi hijo. De alguna manera estar en sus retorcidas mentes, estar en sus pensamientos, era entrar un poco en el infierno. Pero al hacerse de dia y como por arte de magia, como si se hubiese corrido un velo, todo cambio, y ellos dejaron de ser tan peligrosos y yo pense que me habia dejado llevar por el panico. Tambien achaque mi tendencia a exagerar estas situaciones al hecho de que eran desconocidas, de que no las habia vivido antes, pero tambien a la revolucion hormonal que sufria y que me hacia mas inestable. Por lo menos todo el mundo decia eso de la revolucion hormonal, y puede que esa revolucion hubiese cambiado el mundo para mi.
Me levante tarde para el horario noruego. Fred ya no estaba, se habria marchado a sus quehaceres de la Hermandad, y Karin me pidio que bajara al pueblo y le trajera unas cremas y unas revistas. Era una manera de darme libertad, y vi el cielo abierto. Me consumian las ganas de saber si ya tendriamos los resultados de los analisis, y eso me animaba porque iriamos sobre seguro. En el fondo deseaba que el famoso liquido se mereciese tantas idas y venidas, los ratos de enorme nerviosismo y el miedo. Esperaba no haber hecho una montana de nada.
Como se trataba de un recado para Karin, cogi el todoterreno y en un cuarto de hora estaba leyendo una nota que Julian me habia dejado bajo la piedra, donde decia que el resultado de los analisis habia sido un exito. Yo le deje otra diciendole en pocas palabras que esta misma tarde me pasaria de nuevo por aqui a la hora acostumbrada por si estaba.
Hice los recados en un periquete. Me pase lo que quedo de manana paseando por el jardin, respirando el aire fresco y bebiendo mucha agua para rebajar las flemas. Karin estaba dentro escribiendo cartas y dandose cremas hasta que llego Fred y nos tomamos una sopa que habia dejado hecha Frida. Puse la mesa con los mantelitos bordados y los platos del filo dorado y espere a que la probaran ellos primero, lo que me produjo una sensacion extrana. ?Sospechaba que me querian envenenar? ?Me estaria volviendo tarumba? ?Como se puede tener la seguridad de estar cuerdo al cien por cien? ?Era razonable haberle hecho tanto caso a un anciano como Julian? A mi las continuas peleas de mis padres me habian perturbado mucho y a Julian una vida tan larga tambien podria haberle trastornado. Los pirados no saben que estan pirados. Vi como se llevaban un par de cucharadas a la boca y entonces probe la sopa. Estaba buena, tenia trozos de pollo y verduras. Me estaba tomando esta sopa hecha por una desconocida con unos ancianos desconocidos, pero que ya, quisiera o no, formaban parte de mi mundo. Y mientras se echaban la siesta (Fred dormitando en el sillon con la television encendida y Karin roncando en el sofa tapada con una manta) me marche al Faro en la moto.
Julian estaba alli. Se le habia ocurrido subir a mirar por si le habia dejado algun recado y tambien por si me encontraba. Habiamos pensado lo mismo. Habia habido suerte.
Estaba loco por contarme que las ampollas que a Fred y Karin les costaban una fortuna y que acabarian arruinandoles no tenian ningun misterio, se podian fabricar sin problemas. Para estos viejos nazis en el fondo no habia pasado el tiempo, sonaban que sus cientificos, de una raza superior que el resto de cientificos, habian logrado con sus experimentos dar con la clave de la eterna juventud entre otras cosas. Aun vivian de aquellas fantasias de grandeza que les hacian tragarse sus propios enganos. Habian intentado retorcer el mundo para convertir sus ideas fantasiosas en realidad. Seguramente solo uno de ellos sabia que no eran tan poderosos como creian.
No le conte a Julian que habia sorprendido a Alberto y Frida juntos porque era dificil de explicar. De haberselo dicho tambien tendria que haberle confesado que ya no sabia donde terminaban sus maldades y donde empezaban mis imaginaciones.
En lugar de esto, le dije que despues de lo que me habia contado de Elfe, de sospechar que la habian matado y de lo que sabia que eran capaces de hacer, me preocupaba la integridad fisica del inquilino de la casita. Karin le habia tomado ojeriza, le aborrecia y me habia dicho que pensaba mandar alli a Martin a darle una leccion.
Julian
Tenia un demonio dentro, no lo podia evitar. ?Por que hacia estas cosas? ?Por que tenia esta actitud con Sandra? El demonio habia estado dormido muchos anos y acababa de despertar. Lo senti cuando Salva se enamoro de Raquel en aquel infierno y lo sentia ahora, con la diferencia de que ahora no lo podia dominar, actuaba solo, era mas rapido que yo y mas listo. El demonio queria que Sandra siguiera siendo como la conoci, una chica desorientada, que no sabia lo que queria. El demonio no queria que estuviera enamorada de la Anguila y que la Anguila pudiera apartarla del viejo Julian. Hasta ahora Sandra y yo habiamos formado un equipo, compartiamos un secreto. Y de pronto todo eso podia cambiar y el demonio no queria que me quedase solo. Pero yo, cuando el demonio se distraia, no queria que a Sandra le ocurriese algo irremediable, que sufriese un tremendo desengano que la dejase tocada para el resto de su vida, preferia ir poniendole la verdad ante los ojos y esperaba que decidiese volver a su vida de siempre.
Le habia prometido a Sandra acercarme por la casita aun sabiendo que era una tonteria. Sandra tenia miedo de que el inquilino, un profesor que no podia tener la mas remota idea de quien habia posado sus ojos en el, corriera la suerte de Elfe. Ni Karin ni ninguno de ellos podian permitirse el lujo de eliminar a los que les cayesen mal, sobre todo si no suponian ningun obstaculo en su camino. Sin embargo, por nada del mundo querria enganarla otra vez y fui a la «casita» a comprobar si seguia vivo el inquilino.
Fue como regresar al pasado. Deje el coche en el entrante de tierra, que siempre parecia reservado para mi, y anduve por el camino dejandome empapar por aquel olor a flores y por el piar de los pajaros, tan concentrado que te dejaba sordo. La calle estaba levemente inclinada hacia abajo, la tranquilidad era absoluta. En este porche habia hablado con Sandra por primera vez. Me detuve ante el y me parecio que iba a salir la autentica Sandra de los piercings y los tatuajes, la chica de la playa que se dejaba llevar por la vida porque la vida era transparente y fresca como el agua de un rio. Pero ahora estabamos en otra vida y en otro rio.
A mi espalda alguien me pregunto si queria algo. Debia de ser el inquilino, con el pelo revuelto y una cartera en la mano, debia de venir del instituto.
– Me envia Sandra, la hermana de la duena. Quiere saber si todo va bien y si necesita algo.
– ?Que si necesito? Vaya pregunta, necesito mas mesas y mas estanterias. Esta casa parece de juguete.
Pase detras de el.
Abrio la puerta sin llave, solo empujandola. Tiro la cartera en el sofa y me senalo los montones de carpetas en el suelo, los libros apilados, los papeles que cubrian la mesa del comedor.
– Bueno, estas casas son de veraneo.
– ?Y que hago yo? -pregunto limpiandose las gafas con el pico de la camisa-. Digale que no he podido encontrar la carpeta.
– No se… ?Se lee todo esto?
– Nadie se lo lee todo, pero hay que tenerlo por si hace falta en algun momento.
– Me llamo Julian -dije tendiendole la mano.
– Juan -dijo el sin tendermela.
– Perdone la pregunta, ?no cierra la puerta de la calle?
Me miro con la cabeza un poco gacha como si le hubiese pillado en una falta y fuese a castigarle.
– He perdido la llave. Digaselo si quiere y que me eche de aqui para que tenga que buscar otra casa tan absurda como esta y tenga que trasladar todas mis cosas.
– No se preocupe, no dire nada. No creo que nadie entre aqui para llevarse los libros.
– En ese caso -dijo sentandose a la mesa ante un millon de folios- ha sido un placer.
– ?Que tal las clases? -dije yendome hacia la puerta.
– Un toston. Son unos mendrugos.
– ?Y tiene todos los dias?
Pude sacarle que su horario era de tres a siete de la tarde, a veces de tres a seis y algun dia de tres a ocho.
Ya no tenia que pensar que estrategia seguir, que pasos dar, el plan se iba trazando solo. Poco a poco se
