pero luego pense que quiza me habias dejado algun recado, y mira por donde me lo habias dejado debajo de una piedra. ?Vaya ocurrencia!
– ?Que es eso de las joyas?
Por lo que me conto Sandra estaba hasta el cuello. Asistia a los chanchullos de Karin y Alice, inyecciones a cambio de joyas robadas a los judios. Karin todavia estaba comprando mas vida con la vida de aquellos que ayudo a matar o que mato ella misma. No hice ningun comentario. Me conto la escena entre Karin y Alice con Frida de por medio y ella misma. Le dije que seguramente continuaban considerando a Fred un nazi de segunda y que por eso no tendria acceso directo a la compra del liquido, tambien podria ser que Otto y Alice se hubiesen hecho con el monopolio. Se decia que Karin en su esplendorosa y malevola juventud le habia caido en gracia al Fuhrer, que se las habia arreglado para acceder hasta el. Primero logra que su marido le llame la atencion por ser merecedor de la cruz de oro y a traves de el parecia probado que Karin tuvo algun tipo de relacion con Hitler, a quien pudo haber dicho alguna palabra a favor de Otto en algun momento delicado de sus vidas. Karin podria tener cierto ascendiente moral sobre Alice, pero Alice lo tenia todo, tenia el elixir de la eterna juventud.
Pero ?de donde sacaban el liquido?, ?de un laboratorio de la zona o lo mandaban de fuera? En mis seguimientos a Otto nunca vi nada raro, pero seguramente era porque no sabia que buscaba algo.
7 El talisman
Sandra
Julian me dijo que si no me daba el piro por la via rapida no tendria mas remedio que meterme en la Hermandad, pero que seria algo que me marcaria de por vida como una filonazi y que el no iba a estar aqui para decirle al mundo que yo era un topo, una heroina que me habia propuesto destapar una banda criminal. Tal vez podria escribir a su organizacion donde el y su amigo habian trabajado tanto tiempo persiguiendo nazis, pero pensarian que era una chaladura, ni siquiera se acordarian de que seguia vivo, ni siquiera se habian enterado de que Salva, su amigo, habia muerto despues de toda una vida dedicada a hacer justicia. Le dije que puede que a mi si me hicieran caso y nego tozudamente con la cabeza.
– Entonces… somos solo dos -le dije-. Tu estas mayor y yo cada vez estoy menos agil. No podremos con esto.
– Somos tres: tu, yo y Salva. El me puso sobre la pista y se las habra arreglado de algun modo para ayudarnos un poco mas. La organizacion con todos sus medios no ha sido capaz de descubrir lo que hemos descubierto nosotros solos. La oportunidad y el coraje juntos pueden mas que una organizacion. A estas alturas cualquiera que venga de fuera podria meter la pata y estropear nuestra labor. O te vas o te quedas, pero estamos solos.
– En caso de que me ocurra algo me gustaria que llamases a mi familia y que le contaras lo que he hecho - cogi la servilleta azul turquesa que estaba bajo mis cubiertos y le escribi la direccion de mis padres y el telefono y tambien la direccion y el telefono de Santi-. Si a nuestro hijo le sucede algo malo no creo que Santi pudiera perdonarme, pero me gustaria que comprendiera que yo no he buscado el peligro.
Durante estas semanas habia comprendido que es imposible vivir sin peligro. Ni mi hijo ni yo por mucho que me lo propusiera podriamos estar completamente a salvo. Todo es peligro y no se puede saber cual de todos los peligros es el que nos matara. Hay peligros que saltan a la cara y otros que estan entre bambalinas al acecho y no se puede saber cual es peor.
Julian me escuchaba muy atentamente y me miraba como si fuese la primera vez que me oia hablar. Entonces metio la mano en el bolsillo del chaqueton, colgado en el respaldo de la silla, y saco una bolsita de plastico con algo dentro.
– Toma, es un talisman. Ahora te vendra mejor a ti que a mi.
Lo que habia en la bolsita era simplemente arena, arena tostada, todavia tenia algunos puntos brillantes y me la guarde en el bolsillo del pantalon. Hacia ya algun tiempo que habia dejado de pensar que Julian era un loco. Era un hombre muy cuerdo y muy practico, el que estaba loco era el mundo.
Acordamos vernos al dia siguiente en este mismo sitio a eso de las ocho, cuando presumiblemente estarian los resultados de los analisis, y si teniamos que dejar algun mensaje lo dejariamos debajo de la piedra C. Y regrese a casa relativamente contenta porque el asunto en el que estaba metida se movia, iba hacia delante, porque no estaba sola, estaba Julian, y porque por una vez en la vida queria terminar algo que habia empezado. Con lo que no contaba era con un nuevo sobresalto.
Entre alegremente en Villa Sol. Eran las cinco y media y Fred y Karin tenian cara de acabar de levantarse de la siesta, estaban estirandose, bostezando y tratando de espabilarse. Les ofreci hacer un te y les parecio una gran idea. Fred puso un partido de tenis en la television, probablemente la Copa Davis, y Karin subio a la habitacion a cambiarse porque ella solia echarse la siesta en el sofa llenando la casa de ronquidos.
Despues de poner el agua a hervir senti ganas de ir al bano y fui al que llaman en las revistas servicio de cortesia. Para llegar a ese lavabo tenia que pasar por la salita-biblioteca y vi que la puerta estaba entornada, lo que significaba que habria alguna visita, tal vez Martin trabajando en las cuentas. No me convenia tener malas relaciones con Martin, asi que asome la cabeza dispuesta a saludarle, a decirle, hola Martin ?que tal te va?, ?quieres un te? Pero me encontre con que no habia nadie. Fred estaba entusiasmado con el juego y pegaba voces y Karin no bajaba aun, estaria rizandose el pelo, imitando sus antiguos bucles de juventud. Pase dentro sin bajar la guardia, atenta a cualquier pequeno ruido, pero sabiendo que debia vencer el miedo y aprovechar aquella oportunidad. Pisaba la alfombra persa que habia visto sacudir a Frida, por lo que no hacia ruido, y no me atrevia a abrir cajones, pero si a husmear por encima. Fui al escritorio, ese escritorio prohibido para mis ojos, y el corazon me dio un vuelco.
Encima habia una fotografia de Julian. La mire y remire, no habia nada escrito en el dorso, ninguna nota, solo la foto. Llevaba su ropa actual, el chaqueton beige que compramos juntos, con los punos y el cuello de cuero marrones y el panuelo al cuello. Parecia un viejo actor de cine, nadie diria que habia sufrido tanto en la vida. La foto habia sido tomada en la calle, en una calle del pueblo. Sali del lugar prohibido con el corazon a mil por hora y deje la puerta como la habia encontrado. Fred seguia hablando solo y no se oia a Karin. Me meti en el servicio, orine, tire de la cadena y me lave las manos. Y casi pegue un grito al abrir la puerta y encontrarme con Karin frente a frente.
– ?Te encuentras bien?
– Si, muy bien -conteste extranada.
– He retirado la tetera del fuego -dijo-, no paraba de pitar.
– El tiempo pasa volando, ?verdad? -dije como explicacion.
La puerta de la salita continuaba como yo la habia dejado, Karin no parecia haber reparado en ella y no la habia cerrado.
Fred continuaba enfrascado en el partido y Karin se sento a su lado. Yo prepare la bandeja con las tazas de filo dorado, el azucarero, aunque ninguno tomabamos azucar, y las cucharillas, mientras pensaba que quiza ya no cerrasen la puerta de la salita por considerarme de la Hermandad, o bien, y esto si que me ponia los pelos de punta, porque quisieran que yo viera que ellos habian descubierto a Julian, aunque peor seria que en la foto estuviesemos los dos juntos. Asi, segun estaban las cosas, cabia la posibilidad de que no me relacionaran con el. ?Seria esto posible? Me pase la mano por el bolsillo donde llevaba el saquito de arena para que toda su magica fuerza pasara a mi, y me empece a servir el te, luego me sente en el que ya era mi sillon.
– Creo que voy a ir a la peluqueria -dije pasandome la mano por la cabeza-. Hace meses que no me corto el pelo.
Era verdad, el pelo corto se habia convertido en melena y el mechon rojizo se habia descolorido. Ahora a veces me lo recogia en una coleta. Tenia mucha razon Julian: teniendo verdades a mano para que recurrir a las mentiras. Las mentiras se olvidan y te ponen en aprietos, las verdades, no. Con lo que no contaba era con que la
