Karin retrocedio, me tiro el bolso en la cama, salio y cerro la puerta con llave.

Me quede pasmada.

– Es por tu bien, querida -dijo detras de la puerta.

Me sente en la cama y mire por la ventana. No veia la forma de llegar hasta abajo. Estaba en un segundo piso bastante alto y no habia ninguna tuberia cerca de la que agarrarme y no podia correr riesgos en mi estado. Podria tratar de abrir la puerta de una patada, aunque no estaba segura de tener tanta fuerza como para romperla. Karin me habia encerrado, me habia secuestrado.

Me tumbe en la cama. Ojala tuviera poderes sobrenaturales y pudiera comunicarme mentalmente con Julian. Ojala el notara que algo no iba bien y viniera a buscarme. Claro que como iba a venir a buscarme un hombre de ochenta anos tan delgado que hasta un nino podria romperle un hueso. Ojala Alberto presintiese que estaba metida en un lio y viniese a buscarme corriendo. Ojala me quisiera. Ojala mis padres hiciesen lo que en otras circunstancias no les perdonaria que hiciesen, presentarse aqui y buscarme recurriendo incluso a la policia si hacia falta. Ojala mi hermana se cabrease con el inquilino y viniese a hablar con el y el inquilino le dijese que yo habia ido por alli con una mujer mayor, que el pensaba que era mi abuela y que mi hermana sintiera curiosidad y me buscase. Por favor, venid a buscarme, pense con todas mis fuerzas. Ojala el espiritu del Salva ese del que hablaba Julian estuviese ahora en esta habitacion y me enviara senales para poder salir porque al ser un espiritu lo veria todo y se daria cuenta de algun punto flaco por donde poder escapar.

Salva, dije, tu que has estado en un campo de concentracion, tu que estuviste muchas veces al borde de la muerte antes de morir, mandame fuerza y sabiduria para salir de esta. Pienso en ti, Salva, en lo fuerte que fuiste y en lo astuto que fuiste para vencer al mal. Metete en mi cabeza, Salva, y dime lo que tengo que hacer. Dejame que piense con tu cerebro y que no necesite aprender todo lo que tu aprendiste para no dejarme dominar por el miedo.

Tengo ochenta y siete anos, pense, tengo ochenta y siete anos y os conozco, me habeis explotado y torturado y se como haceros frente. Uno, sois vampiros del infierno y no sois capaces de vivir sin chuparles la vida a otros. Dos, por consiguiente, no se debe confiar jamas en vosotros bajo ningun concepto porque enganareis y hareis todo lo necesario para chuparme la sangre. Tres, debere volverme como vosotros para que me dejeis en paz. Cuatro, sois seres de la noche, y la noche oculta las verdaderas intenciones, los verdaderos deseos…

Yo aun era hija del dia y veia las cosas bajo la luz del dia, pero imaginemos que esa luz se apagase, ?como serian esas mismas cosas en las tinieblas? Cerre los ojos. Cogi el saquito de arena que me habia regalado Julian y lo aprete fuerte. No, no era como cerrar los ojos porque con los ojos cerrados no se veia nada. En la oscuridad se sigue viendo pero de otra manera, no se ve todo como en el dia, sino algunas cosas que tienen mas resplandor o que sobresalen por algo. Cerre las contraventanas y eche las cortinas, me tumbe en la cama a ver que veia. Por debajo de la puerta entraba un filo de luz. Y ese filo de luz, esos granos de luz, se concentraron en mi barriga. Mi barriga.

Los ojos de los que miran en la oscuridad no verian de mi el brillo de los ojos ni el pendiente de mi nariz, verian a mi futuro hijo en mi barriga. Asi que no era una locura pensar que Karin no se habia expuesto a que yo descubriese sus secretos solo para chuparme mi tiempo y mi energia, para que la acompanase a vivir como a ella le gustaba. Karin no me habia encerrado aqui porque yo sospechase de ella y Fred y de su famoso liquido transparente, podrian haberse deshecho de mi. Lo hacian porque querian a mi hijo. Trate de no pensarlo pero me vino a la mente la pelicula La semilla del diablo y me senti realmente mal. Cinco. No te dejes sugestionar por el mal. La gran especialidad del mal es que creas que tiene mas poder que el bien.

Mi hijo me protegia, mientras estuviera en mi no me harian nada. Deberia aprender a moverme en la oscuridad del mal y ver lo que ellos veian. Deberia ser mas lista de lo que habia sido hasta ahora y no dejarme cegar por la luz.

Todo lo que ellos necesitaban era vida.

Buscaban todo lo que tuviera vida.

Paso una eternidad hasta que oi la puerta de la calle. Fred acababa de llegar. El y Karin hablarian de mi en voz baja porque no les oia. Fui hasta la puerta y me separe cuando sonaron sus pisadas en la escalera. Unas pesadas y las otras arrastrandose por el pasillo hasta mi cuarto. La llave giro y entraron. Yo estaba sentada en la cama. Me tumbe cara a la ventana y les di la espalda.

– Karin me ha dicho lo que ha ocurrido y que no lo puedes explicar, ?o puedes?

No conteste, estaba pensando como levantarme de un salto y salir corriendo escaleras abajo.

– Seamos sensatos. Karin ha echado la llave porque no sabia como reaccionar, lo ha hecho para protegerte. Si de nosotros dependiera te dejariamos marchar, pero no se trata de nosotros, sino de la Hermandad. Si la

Hermandad se entera de que pensabas sacar de nuestro circulo el farmaco se agravaria mucho la situacion para ti, ?comprendes? Tenemos que pensar juntos que hacer.

– Ni siquiera vamos a preguntarte para que querias la ampolla -dijo Karin-, ?para venderla en el mercado negro?, ?piensas que es una droga?

Seguia sin contestar y de espaldas a ellos. Tenia que morderme la lengua para no decirles lo que sabia del liquido, pero cuando se acercaron mas y los senti mas cerca, su aliento rozandome en la nuca, me volvi de golpe y me levante.

– Sabeis de sobra que yo no cogi el inyectable. No lo cogi, no lo cogi. Es una trampa.

– Seria peligroso para la gente de la calle que este medicamento circulara sin control. Esta fabricado solo para nosotros -dijo Karin-. Nosotros corremos con los riesgos de sus posibles contraindicaciones, no nos importa. No puede salir de aqui.

– El problema -continuo Fred- es que Frida se lo habra dicho a Alice y Alice se lo habra dicho a Sebastian, y a estas alturas todo el mundo estara revolucionado.

Ya no podian enganarme, veia en su oscuridad. Veia las mismas cosas que ellos.

– Habra que pensar que hacer -dijo Karin sentandose en la cama.

– Si, habra que idear algo -dijo Fred rascandose la barbilla.

– Ya lo tengo -dijo Karin mirandome sonriente-, diremos que ha sido un error mio, que la puse en la caja, en que solo quedaba una, para tener dos y que luego me olvide.

No dije nada.

– Pero -intervino Fred- se lo creeran a medias. Tendras que entrar en la Hermandad para que este incidente quede en familia. En el momento en que formes parte de la Hermandad te atendras a una jerarquia, a unas normas y todos nos sentiremos mas seguros, tu, nosotros y ellos.

La oscuridad me decia que si ponian tanto teson en que entrara en la Hermandad era porque a partir de ese momento me encontraria en una carcel sin barrotes. Los cerrojos estarian en mi mente.

– No hay otra salida -dijo uno de los dos.

Ellos estaban en la oscuridad. En la luz estaba Julian, que pronto empezaria a preocuparse por mi.

– ?Y que hay que hacer para entrar en la Hermandad?

Ambos sonrieron. Se acercaron mas a mi y me pusieron las manos sobre los hombros.

– Veras que bien -dijo Karin-. Tu vida va a dar un cambio espectacular. No tendras que preocuparte de nada. Seras nuestra protegida y todo esto -dijo dando una media vuelta por la habitacion- sera para ti cuando nosotros faltemos.

– Esta noche invitaremos a cenar a Alice y Otto para darles la buena nueva, quiza tambien llamemos a Sebastian, tal vez venga tratandose de ti, quien sabe.

En la cena se hablo de mi ingreso en la Hermandad, aunque no logre enterarme de nada porque estaba muy cansada y se me emborronaba la vista. A la mitad dije que me encontraba mal y Sebastian me retiro la silla.

10 Nadie nos ve

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