primer estigmatizado visible fue San Pedro.» ?Que significaba todo aquello? Seria preciso pedir detalles. Era hermoso, e Ignacio parecia estar muy documentado. Don Emilio Santos, llegado despues del paso de los socialistas vallisoletanos a Falange, dio por bien empleado el gasto de la fiesta y se congratulo del buen sentido de todos. «Por ahora Mateo me da pocos disgustos, a pesar de las flechas.» Por otra parte, Pilar le gustaba mucho. Si en vez del corte hubiese estudiado mecanografia, la hubiera empleado en la Tabacalera. La mujer del delineante era la unica que sentia mal sabor. Creia que su marido se habia metido con gente «demasiado lista», de lo que no tenia ninguna necesidad, sobre todo ahora que ya trabajaba. A don Emilio Santos le hubiera dicho: «No se haga ilusiones. Los disgustos van a llegar».

CAPITULO LI

La vida iba rodando vertiginosamente. Mientras el 14 de abril, cuarto aniversario del advenimiento de la Republica, fue celebrado estruendosamente por Izquierda Republicana; mientras mosen Alberto iniciaba unas excavaciones en Rosas, en busca de la ciudad griega que tanto preocupaba al sabio doctor Relken, amigo de Julio; mientras la hermana de los Costa, Laura, tenia que acudir a la clinica dental de «La Voz de Alerta» para sacarse una muela, y el redactor jefe de El Tradicionalista le preguntaba, en tono que inquieto a la mujer: «?Y usted, Laura, no se casa…?»; mientras David y Olga recibian cada quince dias la visita del nuevo Inspector del magisterio nombrado despues de octubre, el cual les advertia: «No les aconsejaria a ustedes que hicieran politica con los alumnos…»; mientras el hijo mayor del profesor Civil, el arquitecto, recibia el encargo de construir un grupo de casas de veraneo en S›S'Agaro, playa de moda, y reclutaba para trabajar como peones a todos los murcianos de la calle de la Barca, los cuales se marchaban con sus mujeres y crios, mientras los demas obreros en paro continuaban levantandose tarde y lavandose en la cocina despues de dar un empujon a su mujer, la Semana Santa llego de nuevo a Gerona. Otra vez el silencio en casa de los Alvear, los capuchones negros sobre las imagenes. Carmen Elgazu volvio a gritar, camino del Calvario: «?Perdonadnos, Senooooor…!» Los olivos volvieron a agitarse, las piedras a cobrar significacion. En la procesion, Ignacio agito de nuevo veinte veces la antorcha, y Pilar tampoco le reconocio desde el balcon. Quien recogio los excrementos tras el caballo del comandante Martinez de Soria no fue Ernesto, que se hallaba en el Manicomio. Fue el padre de Haro, el guardia urbano, quien se ofrecio por ganar un jornal.

Y vino el Sabado de Gloria con el volteo de campanas, y nadie tiro petardos en el Palacio Episcopal. Y llego la primavera, y los pintores volvieron al valle de San Daniel, bebiendo agua en la fuente de hierro milagrosa, y Jaime, el de Telegrafos, se estrujo de nuevo los dedos en los Juegos Florales, esperando inutilmente que citaran su nombre por su nuevo poema «Mujer». Y mientras Raimundo en la barberia proponia para solucionar los males de Espana que en cada pueblo hubiera un orfeon y una compania teatral de aficionados, don Pedro Oriol aseguraba que nunca se lograria progresar si los gobernantes, cualesquiera que fuesen, no se decidian a realizar a fondo una repoblacion forestal.

Y entretanto dona Amparo Campo le decia a Julio: «Julio, va pasando el tiempo y ya ves, todavia no me has llevado a La Molina, y este verano supongo que tampoco me llevaras a ninguna parte…»

Y, no obstante, para quien mas vertiginosamente rodaba la vida, aunque el con sus hombros templados y su andar lento procuraba no perder pie, era para Cosme Vila.

La apertura del flamante local habia significado su emancipacion. Dejo el Banco. Su mujer se puso a fabricar cestos en el piso. Los padres de esta, en el paso a nivel, le preparaban el trabajo, de un tren a otro. Con ello y con una subvencion prometida por Barcelona, el jefe dispuso de un despacho y la ciudad conto con un local para el Partido Comunista.

Cosme Vila pudo ya contemplar la procesion de Corpus desde el balcon del Partido. Y al ver las inmensas alfombras de flores que cubrian la plaza, penso que la primavera era hermosa. Y en homenaje a la primavera, procedio a nombrar el Comite.

No le gustaba Victor, le consideraba peso muerto; pero, era una vieja gloria y debia respetarle. Tesorero, se encargaria del archivo fotografico y de ilustrar el pequeno semanario -algun dia diario- que se iba a editar.

Gorki seria su brazo derecho, como Octavio lo era de Mateo. Gorki era aragones, bajo y cuadrado, ojos de lince, pequena barriga; sabia muchas cosas. Era extremadamente fanatico. Nadie comprendia por que fabricaba perfumes. El decia: «Recorriendo la provincia con un muestrario en la mano, se entera uno de muchas cosas». Seria el redactor jefe del semanario, que bautizaron con el nombre de «El Proletario».

El cuarto miembro del Comite fue Murillo. Por unanimidad. Cosme Vila se daba cuenta de que un hombre sin escrupulos podia prestar servicios en caso necesario… Naturalmente, habria que vigilarle. Pero si algun dia se lavaba la gabardina, se rescindiria el contrato y se acabo.

El quinto miembro, tal vez el mas fanatico, Teo. El carretero gigante, Teo Arias. El mejor carretero de la ciudad. Trabajaba por su cuenta. Disponia de un carro de plataforma inmensa, desde cuyo centro, de pie y sosteniendo las riendas, levantaba en vilo las crines de dos caballos pardos, soberbios, tambien de su propiedad. Hacia veinte viajes diarios a la estacion. Al pasar al trote delante del laboratorio de Gorki, todas las garrafas y botellas de este temblaban en las estanterias. Al pasar delante del local del Partido Comunista, temblaban los cristales. Victor decia, levantando la cabeza: «Ahi pasa Teo». La importancia de Teo radicaba en su humanidad… y en que de pronto informo a todo el mundo de que era hermano del taxista que murio en Comisaria el 6 de Octubre. Nadie lo sabia, solo los intimos. Los dos hermanos no se hablaban desde hacia anos. Pero el dia del entierro Teo, ante la fosa, juro que vengaria a su hermano Jaime Arias. Y ahora, desde el Comite del Partido Comunista, creia llegada la ocasion.

Cosme Vila entendio que, de momento, con aquellos cuatro colaboradores inmediatos, le bastaria. Seria preciso celebrar otra Asamblea General, continuar el Cursillo de iniciacion marxista. Pero lo importante era, antes que otra cosa, indicar a cada miembro del Comite su sitio exacto, y poner, respecto a la labor por realizar, los puntos sobre las ies.

Sentado en el escritorio del despacho de jefe, pensaba en el Banco y en la maquina de escribir. Al oir dar las horas se decia: «Ahora el director tose, enciende la pipa y pide la firma. Ahora el subdirector saca su caja de rape y despliega El Democrata. Ahora Padrosa se come un emparedado de jamon. Ahora Ignacio lia un cigarrillo, sonriendo por lo bajo».

?Que hermoso era poder dedicar la jornada entera al ideal! Cosme Vila recordo la carta que dejo su padre sobre la mesa del comedor, antes de ahorcarse, dirigida a un hermano suyo: «No puedo soportar ver pasar hambre a mi mujer y a mi hijo. Ayudalos cuanto puedas. Y que Dios te lo pague».

?Que duro era aquello, que lejano y que proximo! Bajo la hoz y el martillo, los retratos de Marx, Lenin y Stalin, con un mapa de la provincia de Gerona pegado a la pared, Cosme Vila, en mangas de camisa, con un cinturon anchisimo, de cuero, que le habia regalado su suegro, reunio al Comite, dispuesto a puntualizar. En las dos salas contiguas del piso la masa de afiliados lavaba los cristales, barria, colocaba bombillas, trasladaba otros trastos de la barberia, en la que solo quedarian los espejos y la escupidera.

Su primer trabajo consistio en frenar el entusiasmo que mostraban los del Comite, y sus ganas de actuar y de conseguir resultados inmediatos. Se saco una pequena navaja del bolsillo y en tanto se quitaba el negro de las unas les dijo que si algo podia echar a perder la marcha del Partido y la revolucion eran la prisa y el sentimentalismo. Cito textos, especialmente de Lenin. «Antes decidir, despues votar.» «Los dirigentes de una revolucion deben ser profesionales.»

– Asi que seamos practicos. En el Comite somos cinco, contra trescientos afiliados y luego toda una masa de simpatizantes. En lo posible, contentaremos a estos afiliados y procuraremos su bienestar; pero si las circunstancias lo exigen y hay que utilizarlos, se hace… En Rusia, en el ano 1920, fueron sacrificados millones de rusos.

»La finalidad ya la sabeis: destruccion de todo el tinglado burgues de la ciudad y la provincia. En cuanto a los medios, en cada caso elegiremos el mas conveniente, de modo que no hay que asustarse si un dia gritamos «viva» esto y al dia siguiente «muera». Nosotros creemos que lo que cuenta es el porvenir. ?Por que poneis esa cara? Es curioso que cueste tanto convencer a la gente de que lo que murio, murio, y de que las lagrimas son agua. ?Tu, Gorki, viste por Zaragoza alguna lagrima que no fuera agua? Yo aqui, no.

Otra idea:

– Hablar mas de politica que de economia: es mas eficaz introducir una idea en una cabeza que un duro en

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