ahora iba con frecuencia a casa de los Alvear, aun cuando Matias le recibiera con menos efusion que antes, y aun cuando notara que Ignacio se habia distanciado de el. No se inmutaba por ello. Respecto de Ignacio pensaba: «Ya volvera. Por de pronto, ya ha vuelto a la UGT». Respecto de Matias, sabia que en cualquier caso podia contar con el. De modo que el unico hueso de la familia era Pilar.
Y era que Pilar le habia gustado siempre enormemente. Ya cuando era nina. Pilar habia significado siempre para el policia lo femenino intacto, el mas imperioso e imposible deseo de la madurez. Dona Amparo Campo le gustaba por vicio, Olga le hubiera gustado por fuerte; pero aquellas mejillas sonrosadas de Pilar valian lo que no valia el triangulo de la Logia.
De modo que el unico que imponia seriedad a la chica y en la casa era mosen Alberto. Tal vez porque el sacerdote suscitaba siempre temas tremebundos, que a Pilar la desazonaban y la obligaban a comerse las unas, como, por ejemplo, el de la lepra, o ahora el de los incendios.
Si Mateo estaba ausente, mosen Alberto hablaba de Falange, «inspirada en las doctrinas paganas de Centroeuropa», lo cual dejaba en suspenso a Carmen Elgazu. A veces hablaba incluso de la muerte.
Si, este era el tema habitual en el sacerdote desde que habia iniciado aquellas excavaciones en Rosas, subvencionadas en parte por el notario Noguer. Porque, por lo visto, ocurria en ellas algo singular: la ciudad griega no aparecia, pero, en cambio, aparecian centenares de calaveras. Una necropolis. Tantas calaveras, al parecer, que no solo el comedor de los Alvear estaba lleno de ellas en abstracto, sino que amenazaba con serlo en concreto; pues a mosen Alberto se le habia presentado el problema de colocarlas.
Era inutil que Pilar le interrumpiera: «Pero, mosen Alberto, ?no podria hablar de alguna cosa mas divertida? ?Por que no cuenta aquello de Jonas y la ballena?» Imposible. A mosen Alberto le sobraban calaveras.
Y por lo demas, le surgio inesperadamente un aliado: Mateo. A Mateo le intereso en seguida aquel asunto y de repente le pidio al sacerdote: «Mosen, le agradeceria mucho que me trajera un ejemplar».
?Santo Dios! Matias Alvear enarco las cejas y de buena gana le hubiera roto a su futuro yerno la cana de pescar en la cabeza. Carmen Elgazu creyo que debia de ser cierto lo de las doctrinas de Centro-Europa; en cambio, mosen Alberto respiro: ?Por fin empezaba a colocarlas!
– La tendras, Mateo, la tendras. -Pero de subito, pasandose la mano por la mejilla, le pregunto-: De todos modos… ?como la quieres? ?De hombre o de mujer?
Todo el mundo perdio la respiracion, especialmente el propio Mateo. Jamas se les habia ocurrido establecer tal distincion; tan acostumbrados estaban todos a suponer que la muerte iguala de una manera total a los seres humanos.
Finalmente, Mateo la pidio de hombre, lo cual a Pilar le devolvio, en cierto sentido, la tranquilidad.
El asunto de las calaveras a disposicion de quien las quisiera desbordo el comedor de aquella casa y llego a ser de dominio publico, gracias a las periodicas informaciones que
– No comprendo -dijo el doctor en casa de Julio-. Yo creia que los espanoles estaban familiarizados con la muerte.
El doctor Rossello aseguro que esto no era cierto, que era propaganda religiosa.
En realidad Mateo no tuvo sino dos imitadores: David y Porvenir. David pidio un ejemplar -de hombre- para colocarlo en un pedestal en la clase cerca del acuario; Porvenir pidio otro, de mujer.
Y como siempre, el joven anarquista convirtio aquello en un juego de manos. Llevo la calavera al Gimnasio, la coloco en el suelo, en el centro. Los anarquistas parecieron ser los unicos seres de la ciudad familiarizados con aquello, lo cual hubiera dado que pensar al doctor Rossello. Se acercaron a la calavera como si tal cosa. Le formulaban preguntas e introducian los dedos en sus agujeros. Blasco saco el cepillo y cepillo su calvicie absoluta. Todo el mundo se preguntaba que era aquella linea de puntos que se veia en el craneo. Ideal sugirio: «Le habrian hecho alguna operacion a la gachi». El Cojo ratifico: «Son puntos de sutura». Luego discutieron si la mujer seria casada o soltera. Bromearon obscenamente y desde aquel dia la calavera fue la mascota de la FAI, como Joaquin Santalo -el esqueleto entero de Joaquin Santalo- era la de Izquierda Republicana.
CAPITULO LV
Luego se inicio la quincena del amor. Los primeros beneficiarios fueron Laura y «La Voz de Alerta». Desde el dia en que el dentista le habia preguntado a la hermana de los Costa: «?Y usted, Laura, no se casa…?», la mujer no vivia. Le habia notado al dentista un tono especial. Y puesto que varias piezas de su boca exigian atencion, sus visitas a la clinica dental se repitieron. En la ultima de estas visitas las insinuaciones de «La Voz de Alerta» habian sido tan evidentes que Laura acababa de decirles a sus hermanos: «Si, me parece que hice una tonteria no aceptando el primer piso de vuestro inmueble».
Luego, Octavio y Rosario. Octavio y la hija del fondista vivian una suerte de luna de miel. En presencia de la chica el empleado de Hacienda olvidaba el concepto de Patria y se dedicaba a quemar, en la medida de lo posible, las distancias que separan los cuerpos. Por fortuna el patron de la fonda vigilaba, cuchillas en alto. «Tavio, no me metas a mi hija en jaleos… de ninguna especie.»
Luego, Mateo y Pilar. Y la companera de Cosme Vila y su hijo, que era una preciosidad. ?Y el de Impagados y su novia, que hablaban de casarse! Y el subdirector y sus archivos. Y el notario Noguer y su Mercado cubierto, cuyas obras avanzaban. Y David y Olga y la UGT.
Se hubiera dicho que Gerona, antes del asalto definitivo a las elecciones de que se hablaba, se concedia a si misma otra tregua, parecida a la de Navidad.
El doctor Relken era tambien uno de los beneficiarios. Le estaba tomando afecto a Gerona, segun decia. Le interesaban las excavaciones, y por ello fue a visitar a mosen Alberto. Le interesaban la Catedral, las imagenes antiguas. Encontraba a los espanoles muy hospitalarios. En Barcelona habia sido huesped de un diputado socialista que le colmo de atenciones. En Gerona no sabia como contentar a tanta gente: Julio, el Comisario, el doctor Rossello, los arquitectos Massana y Ribas. ?Valgame Dios, por suerte el doctor no bebia mas que agua! Se bebia grandes cantidades de agua, por lo que dona Amparo Campo le tenia por un santo.
Quincena de amor. Ramon, en el Neutral, realiza increibles viajes gracias al doctor Relken. El doctor -pelo rubio erizado, cortado a cepillo, cuello aleman y gatas de doble cristal- le contaba toda suerte de aventuras. El Cairo, Praga… Habia estado en todas partes. ?Incluso en Vladivostok! Ramon, mojandose los labios y mirando al techo de vez en cuando, vivia la quincena mas intensa de su existencia.
– ?Y en Tanger…? ?Ha estado usted en Tanger, doctor…?
– ?Como! El invierno de 1928 lo pase alli.
– ?Y que…? Muchos contrabandistas, ?no?
El doctor se bebia un vaso de agua y le decia bajando la voz:
– Mas de lo que te figuras.
Los obreros de los Costa disfrutaron tambien de su quincena. Autobuses a su disposicion, que los llevaron hasta Valencia. Los dulces naranjos les atraian. En cambio, a Paco, el hijo adoptivo del cajero, continuaban atrayendole los temas tragicos. Hasta el extremo que se presento en el Hospital a pedirle permiso al portero para sacar apuntes en el deposito de los muertos. Lo obtuvo, a condicion de sacarle un retrato a el, con la gorra azul.
Por el contrario, Matias Alvear continuaba siendo mas y mas apacible, y arrastraba en sus costumbres a don Emilio Santos. El amor de Matias Alvear por la pesca obligo a don Emilio Santos a seguirle todas las tardes Ter arriba, donde los peces picaban o no picaban, pero donde no faltaban nunca un par de cigarrillos liados a gusto, aire sano respirado con fruicion y felices alusiones a la «pareja de tortolitos», Mateo y Pilar, para cuya insospechada aventura el director de la Tabacalera buscaba inutilmente un refran.
En todas partes se registraban manifestaciones entranables, y mosen Alberto estaba seguro de que la mismisima tierra de Rosas se mostraria prodiga y que bajo las calaveras apareceria la colonia griega. El coronel Munoz, alto y elegante, concedio permiso a un tercio de la guarnicion, y los soldados bendijeron su memoria una vez mas. Para la poblacion en general organizo espectaculos al aire libre, en la Piscina: natacion y concursos acuaticos, en uno de los cuales -la cucana- Teo el gigante se llevo el primer premio. La vispera de San Juan se
