– ?Como a la fuerza?
– Asaltaran las urnas.
En Liga Catalana el clima era tambien optimista. Su seguridad partia del mismo principio que la de la CEDA; el de que la gente estaba cansada de ensayos extremistas.
En realidad, los que creian en un aplastante triunfo derechista eran los portavoces de buena parte de la opinion. Mucha gente entendia que los nombres que los partidos derechistas presentaban en las candidaturas eran mucho mas solventes que el craneo mogolico de Cosme Vila y que las ondas brillantes de Porvenir.
«La Voz de Alerta» y Mateo eran los unicos que no compartian el general optimismo. «La Voz de Alerta», en plena luna de miel, le decia a Laura: «Es que nadie se da cuenta de la masa que representan los obreros, del numero. Salen de todas partes. Es ridiculo estar seguro de ganar. Por ejemplo, en Andalucia…»
Las dudas de Mateo obedecian a razones menos estadisticas. Mateo suponia que las derechas perderian, primero porque se lo merecian -se habian pasado dos anos sesteando- y segundo porque no se unirian, «en tanto que sus adversarios, contrariamente a lo que pudiera creer el subdirector, terminarian por agruparse». «Son menos vanidosos, mas realistas. Se uniran todos. En Gerona, los Costa se uniran incluso con los que querrian que sus negocios quebraran.»
Ignacio no lo veia claro. Ignacio creia que mas bien se unirian los derechistas, cuyas diferencias eran simplemente de detalle. Por el contrario, en el otro campo los abismos le parecian infranqueables. «?Como va a unirse Cosme Vila, que niega el derecho a la propiedad privada, con David y Olga, que esperan tener una casa propia? ?Habladle a Teo de Porvenir y vereis que cara pone!»
Por de pronto, Ignacio parecia tener razon. Las disidencias izquierdistas no habian hecho sino crecer en los ultimos tiempos.
La situacion pertenecia, pues, al orden sobre el que el profesor Civil gustaba de improvisar discursos. En este caso dijo que lanzar pronosticos era aventurado, pues con frecuencia, en el ultimo momento, acontecimientos ajenos al problema basico obligaban a la opinion a dar un viraje en un sentido insospechado.
– Eso es lo terrible de las elecciones -les decia Mateo a sus camaradas-. Se decide el porvenir de la Patria y la opinion esta a merced del resultado de un partido de futbol o del atentado contra un Ministro.
En todo caso, el profesor Civil acerto en lo de los virajes insospechados. El otono trajo efectivamente acontecimientos que influyeron de forma rotunda en el clima politico. Fueron «hechos». Hechos, que era lo que la gente pedia, para supeditar a estos sus dudas ideologicas.
El primero ocurrio en las alturas gubernamentales. Toda la prensa lo denuncio con caracteres sensacionalistas. Parte del Gobierno estaba comprometido en un negocio sucio, habia encubierto una colosal estafa: una especie de ruleta llamada Straperlo. Se decia que el hijo adoptivo de Lerroux habia cobrado millones para permitir la introduccion en Espana de aquella especie de ruleta fraudulenta. Muchos aseguraban que Gil Robles era del conclave, de acuerdo con el Ministro de la Gobernacion.
– La reoca -se oia en el Banco-. Una firma y ale, a cobrar.
El subdirector se desganitaba en vano, asegurando que Gil Robles no tenia nada que ver con todo aquello, que era un asunto exclusivamente del Partido Radical; la Torre de Babel ironizaba: «Asi cuando el Jefe dice: Por los trescientos, se refiere a trescientos millones de pesetas…» Don Emilio Santos le dijo a Matias Alvear: «En esa ruleta esa gente ha perdido el cincuenta por ciento de las posibilidades de ganar».
Matias Alvear no creia que ello pudiera ser tan definitivo. En Telegrafos, muchos empleados, vencida la colera inicial, habian comentado: «De todos modos, quien no se aprovecha, es tonto». Un cartero les dijo a los demas: «Yo ministro, no hubiera perdido la ocasion».
Sin embargo, ahi estaban los comentarios, preparando el advenimiento del segundo mazazo, evidentemente mucho mas certero. Al oir la noticia por radio, Matias Alvear se quito los auriculares y barboto:
– Eso ya… pasa de castano oscuro.
La noticia era de orden internacional, y se comentaba en todas partes; nadie podia imaginar hasta que punto tendria repercusiones en una pequena ciudad como Gerona. Repercutiria incluso en el fanatismo con que muchas mujeres continuarian comprando en tal carniceria y no en tal otra: el 4 de octubre, Mussolini habia dado orden de invadir Abisinia, a pesar de las advertencias de la Sociedad de Naciones, organismo presidido por un espanol, liberal.
La noticia conmovio la ciudad. La gente agitaba
– ?Hay que hacer algo!
– ?Esto no puede quedar asi!
El primero en sacar buen fruto de aquel espontaneo movimiento popular fue Cosme Vila. Puso en el balcon la bandera a media asta y convoco Asamblea General. Primero explico a los militantes la personalidad de Mussolini, «que alguien aqui quiere imitar». Luego describio la vida sencilla y pacifica de los etiopes, «a los que el Fascismo ha ido a cazar en su rincon, como en Espana Lerroux cazo a los mineros de Asturias cuando lo de octubre». Dijo que aquel atentado iniciaba la serie que Alemania e Italia iban a perpetrar, y que si el proletariado mundial no reaccionaba a tiempo, el pueblo quedaria aniquilado. Finalmente, aseguro que Rusia habia sido la primera potencia en protestar contra la agresion a Abisinia.
Cuando, poco despues del discurso, Victor se disponia a llevar su texto integro a la imprenta en que se tiraba
Cosme Vila no movio uno de sus musculos.
– De acuerdo -dijo-. Ahora vete.
Teo se puso la gorra, dijo «salud» y se fue. Entonces Cosme Vila volvio a llamar a Victor, y este dibujo las siluetas de Pio XI y Mussolini conduciendo un tanque y aplastando a un abisinio, el cual miraba al cielo horrorizado, en medio de un charco de sangre.
Casal fue menos espectacular. Prefirio los numeros, razonar su postura. En la clase de Economia explico que la exaltacion patriotica, llevaba al paroxismo como en Italia, ocasionaba aumento de natalidad y este la necesidad de expansion, es decir, la guerra.
En cuanto al Responsable, proyectaba no se que represalia, pero Porvenir le tomo la delantera. Porvenir cogio la calavera -de mujer-, la pinto de negro, acoplo a ella una peluca de pelo menudo y rizado, de forma que la imagen etiope era perfecta, y seguido de unos cincuenta partidarios se dirigio hacia la casa en que vivia un comerciante italiano, que ejercia las funciones de Consul. Los cristales fueron rotos, y la fachada quedo pintarrajeada con amenazas.
Pero, a la postre, lo importante fue el clima que se creo, el efecto producido sobre los tibios y la clase media. Julio dijo en el Neutral: «Mussolini nos ha prestado un gran servicio».
Don Pedro Oriol, en ausencia de «La Voz de Alerta», tomo en
Izquierda Republicana llevo las cosas con tanta habilidad, que se decidio a dar un paso delicado: invito al doctor Relken a dar una conferencia en el local.
«Abisinia, su vida y sus costumbres.» Esto rezaron los folletos anunciadores. ?Magnifico! El doctor conocia el pais al dedillo.
Mosen Alberto, que a traves del catalanismo estaba interiormente por los negritos, y a quien el tema de la conferencia interesaba en grado sumo, lamento mucho que el acto tuviera lugar en Izquierda Republicana, donde no podia asistir. Sin embargo, no se notaria su falta. Los muros casi reventaron; tanta gente se reunio. Uno de los Costa hizo la presentacion. Y luego el triunfo del doctor Relken fue total. No se refirio para nada a la guerra; solo
