de pequenas desamparadas. Pero desde luego basta ver el caracter de letra de las alumnas para darse cuenta de la educacion que reciben. Son letras anemicas, sin impetu. En los Hermanos de la Doctrina Cristiana hemos descubierto, de paso, un caso de homosexualismo: el sacristan. Los Maristas se parecen a las Escolapias. En fin, si la Generalidad nos da permiso, pondremos las cosas en su punto.
Julio pregunto:
– ?Que solucion sugeris?
– Primero, examen de competencia a todas las monjas y frailes que no tengan titulo; y luego, prohibicion del habito.
Esto ultimo constituyo el aspecto mas doloroso de la reforma emprendida. Las personas afectadas sintieron como un golpe en el pecho. Hubo monjas que no acertaban a vestirse, a calzarse las medias, a ponerse las ligas Las que llevaban el pelo cortado al rape daban la impresion de salir del tifus; por el contrario otras al quitarse la toca, descubrieron en si mismas hermosisimas cabelleras. Los Hermanos Maristas consiguieron un traje negro cada uno, pero rechazaron el cuello duro, pues les daria aire de pastores protestantes. Hubo jaculatorias, lagrimas, verguenza. ?Senor, cuanta humillacion! Cuando Pilar subio al Corazon de Maria y vio a sor Beethoven, que sin el habito no sabia andar, solto una carcajada.
Tocante al examen de competencia, el numero de aprobados fue escaso. Dos tercios de los profesores examinados fueron declarados ineptos.
Habia gente que consideraba todo aquello un atentado. Carmen Elgazu dijo: «Ya volvemos a las andadas. Lo primero que hacen es perseguir la religion». Don Emilio Santos temia que en definitiva toda la labor del Frente Popular se limitaria a eso: a perseguir a los curas y a los guardias civiles. «Tal vez algun tiro contra algun capitalista; pero nada positivo.»
Don Santiago Estada encontraba mil motivos de critica, lo mismo que el subdirector. Ignacio le decia a este: «Ya, ya, pero ustedes se han pasado dos anos con todos los triunfos en la mano, sin hacer nada».
Lo que mas asustaba a las personas que querian mantenerse ecuanimes eran las andanzas de Cosme Vila, por un lado, y el Responsable por otro. Del local del Partido Comunista salia una especie de rumor constante, y continuamente habia gente de aspecto hosco que subia y bajaba las escaleras. Se veia que estaban muy seguros de si y que hacian caso totalmente omiso de los demas partidos y de las autoridades. Se detenian en cualquier sitio, echaban fuera a los demas y pegaban un cartel. Subian por los pisos y clavaban banderas en los balcones. Improvisaban pequenas manifestaciones, y cuando lanzaban un «muera» se quedaban mirando a los transeuntes, conminandoles a que lo rubricaran. Jaime le aseguro a Matias Alvear que en ciertos barrios extremos algunos comunistas entraban en las panaderias y otros establecimientos, pagando la mercancia por medio de un vale que dejaban sobre el mostrador. «El dia menos pensado -anadio- se lanzaran a la calle y se armara la de San Quintin.»
Los anarquistas parecian adoptar otra tactica. El Responsable aseguraba que a la CNT lo que le interesaba era el problema social. «Menos bravuconadas y mas eficacia.» Segun le conto el Rubio a Mateo, el Responsable preparaba una serie ininterrumpida de huelgas hasta que las condiciones de los obreros cambiaran totalmente. «Casal -dijo- tambien proyecta algo en este sentido pero al parecer espera que el nuevo Inspector de Trabajo, que tiene que llegar de Madrid, este aqui; en cambio al Responsable esto le tiene sin cuidado.»
Por otra parte, los anarquistas habian manifestado su disconformidad por el nombramiento del nuevo alcalde, el arquitecto Massana. «Con el todo quedara como antes. Arbitrios municipales y demas monsergas. Hasta por montar en bicicleta hay que pagar, lo mismo que por tener un perro.»
Y, no obstante, Gerona estaba mucho mas tranquila que otras ciudades, segun los informes que recibia Julio Garcia. En Madrid habian sido incendiadas las iglesias de Santa Maria, de Nuestra Senora de la Misericordia, y algun convento de frailes. En Valencia, al parecer, hubo una verdadera batalla campal, con gran numero de muertos. En Alicante, a causa de la huida del gobernador, se habia aduenado de la ciudad un individuo llamado Botella y Perez, quien, saliendo al balcon, habia dicho a la multitud: «Companeros, os dejo entera libertad para hacer lo que querais; sois duenos de todo». Al lado del senor Botella se habia instalado el camarada Milan, Jefe local del Partido Comunista, quien organizo en el acto el asalto a todos los comercios, iglesias y aun domicilios de personas derechistas, respetando solo las vidas, lo mismo que en Yecla y en otros lugares. Julio, mientras archivaba estos informes, le decia a su fiel colaborador, el agente Antonio Sanchez: «Son las explosiones inevitables en los primeros dias. Luego todo se arreglara». Los Costa confiaban en que en Gerona se conseguiria encauzar las cosas en seguida.
La unica persona que se atrevio a protestar publicamente contra las medidas tomadas en los establecimientos de ensenanza religiosos -especialmente contra la prohibicion de llevar habito- fue mosen Alberto. Publico un articulo en
– Cierto que la obligacion de los cristianos es acatar la autoridad. Pero cuando la intencion de tal autoridad es manifiestamente la de perseguir a los representantes de la Iglesia e impedir el normal desenvolvimiento de sus actividades, la desobediencia es licita.
Estas palabras, apenas pronunciadas, fueron consideradas por todo el mundo como un tremendo error. En efecto, pronto llegaron a oidos de la ciudad, y se levantaron varias voces diciendo que practicamente constituian una invitacion al motin. Entonces volvio a asegurarse que en el Museo que regia mosen Alberto se habian encontrado, cerca de la vitrina de casullas venerables, dos escopetas de dos canones.
Julio considero que no habia motivo para una intervencion oficial. Cosme Vila, al enterarse de que el policia daba esta respuesta, dijo:
– Parece que jugamos al escondite.
Cosme Vila le tenia una inquina especial a mosen Alberto. Anos atras, en el Banco, habia tenido que mandarle una carta acompanando un estado de cuentas y le puso: «Mosen Aborto». Esta vez parecia haber perdido la calma y repetia: «Si, si, parece que jugamos al escondite».
De pronto abrio un cajon y saco una ficha. La ficha era rectangular, de color amarillo, y en el centro de ella se veia una fotografia del sacerdote, en el momento en que en el patio de la carcel les decia a los presos de octubre que el hombre puede sacar gran provecho espiritual de sus contratiempos.
Se levanto y se fue a ver a Casal. Este le recibio en seguida. Cosme Vila le mostro la fotografia y luego dijo:
– Pero no es esto lo que me interesa Es esto otro. -Y sacandose del bolsillo un papel, cuidadosamente doblado, lo deposito encima de la mesa.
Era un articulo. La fotografia no serviria mas que para ilustrarlo, pero lo importante era el articulo en si. Cosme Vila le pedia simplemente que lo insertara en
– Ya comprenderas por que te lo pido.
Casal termino de leer el papel y se paso el panuelo por la frente. Miro a Cosme Vila; este se habia levantado y le decia:
– Si quieres, pon tu firma; si no, pon la mia.
Casal parecia muy nervioso, como midiendo mentalmente la importancia de la jugada. Cuando el Jefe del Partido Comunista hubo salido, llamo a David y Olga y les mostro el articulo. Los maestros lo oyeron y reflexionaron un momento.
Por fin David comento:
– Al fin y al cabo, lo que cuenta es cierto.
Casal se hundio el algodon en la oreja. Al dia siguiente, todos los lectores de
El escandalo que la noticia produjo fue indescriptible. Santi se calzo sus puntiagudas botas, Porvenir cogio la calavera, Teo el latigo, la valenciana amiga de Gorki se abrio su vestido y exclamo: «?Cinco hijos, cinco hijos!» El doctor Relken dijo en el Neutral que en los paises nordicos aquello no tenia importancia, pero que en Espana era imperdonable.
Inmediatamente, del local del Partido Comunista descendieron unos treinta militantes con un cartel. «?Los frailes y el voto de castidad!»
En unos folletos se daban detalles. Se denunciaba el nombre del acusado: «Hermano Alfredo, sacristan». Se
