– ?Andando!
El trayecto fue lento, pues era preciso sortear continuamente montones de basura. La huelga de barrenderos y de los encargados de la recogida continuaba. La ciudad hedia, y algunos parajes iban resultando inaccesibles. Se hablaba de que la tropa se encargaria del servicio. Perros famelicos iban por aqui y por alla, parecidos al que siguio a Cesar en la calle de la Barca.
CAPITULO LXXX
No existia periodico derechista para poner al corriente a la opinion. No obstante, las noticias se filtraban por misteriosos conductos. El intento de Cosme Vila de constituir la Milicia Popular lleno aun mas de zozobra a todo el mundo. ?Que pasara ahora? ?En que parara la intervencion de las autoridades?
Todo ocurria con logica implacable. Cosme Vila argumento ante Julio y el Comisario que no pretendia sino entrenar a sus afiliados para desfilar. Dio pruebas nada triviales: casi todo eran bastones, los fusiles estaban descargados. ?Que puede intentarse con fusiles descargados?
Julio llamo al oficial de Asalto. «Ensenenos esos fusiles.» Eran viejos, inservibles. Cosme Vila sonrio.
Afuera se habia estacionado la masa gritando: «?Viva Cosme Vila!»
Julio consulto con el Comisario. Decidieron soltarle.
– Pero renuncie usted a la Milicia -dijo Julio en tono categorico-. Si intenta usted concentrar de nuevo a los milicianos, dormira usted en la carcel al lado de don Jorge y procederemos a la clausura del local.
Luego el Comisario anadio:
– Y preparese a recibir otras noticias.
Cosme Vila salio, pero habia dejado de sonreir. Estaba preocupado y cansado. Ordeno a los que le esperaban que se dispersasen. Se fue a su casa, queria dormir. «Manana hablaremos, manana hablaremos.»
A los muchos que entendian que Julio se mostro debil este les contestaba: «?Ya esta bien, ya esta bien! Esto, para Cosme, era basico. Ademas, ya veis que no avanza un paso. Se desgastara, se desgastara inutilmente».
Al dia siguiente,
Cosme Vila acudio al despacho temprano. No sabia si habia enfocado bien o mal la Milicia. Tal vez cometiera algun error. Al parecer la voz popular aseguraba que disponia incluso de morteros. Su mujer le habia dicho: «Hagas lo que hagas, en seguida te calumniaran, diciendo que pretendes esto o lo otro.»
Estaba preocupado y los que le rodeaban se dieron cuenta de ello. Sin embargo, era imposible detener la marcha de los acontecimientos. Victor se le acerco.
– Oye una cosa. Perdona que escoja este momento…pero la gente se queja.
– ?Que gente?
– La que va a la Cooperativa.
– ?Y pues…?
– Se les reparte siempre lo mismo. Querrian un poco de carne.
Cosme Vila le miro.
– Ya hablaremos de eso luego.
Victor salio y entro en el despacho el conductor del primer camion de la vispera.
– Oye. Ayer, con todo aquel jaleo, no pude decirtelo. En el campo piden las bases.
Cosme Vila acabo enfureciendose: «?Dejadme solo! ?Hasta que regresen de Barcelona Gorki y Morales no puedo tomar ninguna determinacion!»
Esta era su preocupacion principal. Segun las noticias que trajeran los dos delegados, todo estaba resuelto, y los fusiles, aunque descargados, se volverian contra Julio. ?Sobre todo, el dinero era lo que mas falta le hacia!
– Id a la estacion a esperarlos y que vengan en seguida.
Gorki y Morales llegaron en el tren de la manana, en el mismo tren que Ignacio. Nada mas verlos aparecer en el umbral de la puerta del despacho, Cosme Vila comprendio que traian noticias medianas.
– Sentaos. ?Que hay?
Los dos delegados se pusieron a hablar atropelladamente.
– Nos han recibido como si fuesemos ministros.
– Que insistamos, sobre todo, en la formacion de celulas en los cuarteles…
– Nos han dicho que…
Cosme Vila les interrumpio.
– ?Resultados practicos, resultados practicos! -clamo-. ?Que hay del dinero?
Gorki contesto:
– Dinero… algo daran, pero peco.
Los ojos de Cosme Vila perdieron el color.
– El Partido tiene poco dinero -justifico el perfumista-. Y naturalmente, todas las provincias lo necesitan.
Cosme Vila se quedo de una pieza. Visiblemente comprendia que el golpe era duro y sus consecuencias graves.
– ?Y Vasiliev? -interrogo-. ?Que ha dicho Vasiliev?
Al verle en aquel estado, Morales intento dar argumentos.
– Vasiliev… hablo con mucha logica. «Puedo pedir la suscripcion a Rusia -ha dicho-. Pero tendre que hacer el informe, mandarlo, alla tendran que preparar la opinion… y ustedes lo que necesitan es ayuda inmediata.» A mi me ha parecido…
Cosme Vila pego un punetazo en la mesa.
– ?Pero dan algo o no dan algo?
Gorki tomo asiento frente a el.
– Vasiliev vendra el sabado, el en persona, y algo traera. Pero desde luego sera poco.
El jefe no se hacia a la idea de que aquello era una realidad. ?Como luchar contra la ofensiva que se desencadenaba desde todas partes contra la huelga? Penso que debia de haber ido a Barcelona el personalmente. Imposible que no se hubieran hecho cargo de la situacion. ?La partida estaba ganada a condicion de resistir dos meses mas! En vez de esto, se perdian en excusas casi burocraticas. Cosme Vila tomo asiento pensando en el fanatismo de la masa que le seguia, en el esfuerzo de los campesinos. ?Imposible defraudarlos! El era el jefe, los llevaba por el camino de la revolucion proletaria. Si claudicaba y los obreros, sin proteccion, se veian obligados a presentarse uno por uno al patron en demanda de ser readmitidos, le maldecirian hasta la muerte.
Morales leia colera en su semblante, no desanimo.
– Si me permites, te hablare de una sugestion que nos han hecho…
Cosme Vila le miro.
– ?Que sugestion…?
– Tal vez pudiera ser una solucion…
Cosme Vila alzo los hombros.
– He de advertiros que la solucion se encontrara de todas maneras.
Morales prosiguio, mirandole con fijeza y como dudando de la acogida de sus palabras:
– Se trata de los anarquistas.
Cosme Vila arrugo el entrecejo.
– ?Como de los anarquistas?
– Dejame hablar -corto Morales-. En Barcelona opinan que podriamos sacar partido de dos cosas: del estado en que se encuentra el Responsable y del hecho de que los campesinos de Barcelona sean anarquistas. ?Por que no conseguimos que el Responsable pida ayuda a estos, les pida viveres? Vasiliev cree que probablemente los obtendria. Entonces podriamos hacer algo comun en la Cooperativa. Nosotros prestar al Responsable los camiones… ?En fin! Sin necesidad de que los afiliados se enteraran. O informandolos, lo mismo da.
