Cosme Vila oyo aquello en silencio. Al pronto la sugestion le parecio absolutamente grotesca. ?Unirse al Responsable! ?Se quedaria con los viveres y, si pudiera, hasta con los camiones!

No obstante, su sentido realista se imponia. Algo quedaba claro, gustara o no gustara: el apoyo anarquista, dadas las circunstancias, podia ser verdaderamente eficaz… ?Por que no pensar en el asunto? ?Y por otra parte algo debia hacerse!

No dijo nada. Seria preciso estudiar aquello.

Vio a Morales y Gorki pendientes de la expresion de su rostro.

– Esta u otra, manana os dare una solucion -dijo. Abrio un cajon del escritorio y saco de el un bocadillo.

Cosme Vila cambio de humor. Temia que su reaccion contra Barcelona hubiera quebrantado en los delegados el sentimiento de unidad.

– ?Bien, bien! -exclamo, mordiendo el panecillo-. De modo que habeis visto al camarada Vasiliev en persona…

Gorki dijo:

– Hora y media hablando. Ni mas ni menos.

Cosme Vila anadio:

– Le doleria no poder ayudarnos…

– Estaba desolado, desde luego.

Cosme Vila asintio con la cabeza.

– Explicadme como andan las cosas en Barcelona.

Morales se sintio a sus anchas.

– Andan bien -dijo-. El POUM es duro de roer, pero el Partido conserva una disciplina de hierro. Los socialistas ceden, hasta en Izquierda Republicana tenemos militantes. En fin, lo sabes mejor que nosotros.

Cosme Vila se intereso por los dirigentes de Barcelona que habian asistido a la Asamblea en el Albeniz.

– ?Y el camarada Hernandez…?

– Ha mandado su mujer a Rusia. Quiere aprender el ruso para traducir a Gorki.

Cosme Vila asintio complacido.

– ?Y el manco…?

– El manco… de momento se queda en Barcelona. Dice que nuestra revolucion campesina es ejemplar y que debera tenerse en cuenta en su dia. En fin, nos ha rogado que te felicitaramos.

Cosme Vila formulo aun una pregunta:

– ?Y armas?

– Vasiliev te hablara de ello.

El jefe no quiso prolongar mas la entrevista. Hablaba, pero su pensamiento continuaba fijo en la negativa del dinero. ?Algo debia hacerse! Veia desfilar ante el los ironicos ojos del Responsable y la ondulada cabellera de Porvenir.

Se levanto bruscamente, como era su costumbre.

– Bueno, de acuerdo. Esta tarde tendremos reunion del Comite en pleno. Ahora hay que ir a trabajar.

– ?Que hay que hacer?

– Pues… vosotros al periodico. Resenad vuestro viaje a Barcelona. Dad impresiones sobre aquello. Que salgan en el numero de manana.

– ?Y lo de la Dehesa, que…? -preguntaron Gorki y Morales, antes de salir del despacho.

– Nada. Unos cuantos tiros sin intencion.

Ignacio llego de Barcelona contento, por las notas que llevaba en el bolsillo. ?Segundo curso! Ante la familia y Marta, reunidos en torno a la mesa, hablo de las facilidades que habia encontrado en los examenes.

– Temia que surgieran tropiezos y no ha sido asi. Los catedraticos muy correctos, todo muy bien. Conteste y me aprobaron. -Miro a su padre-. ?Ya soy medio abogado! -Matias contesto:

– Neumaticos Michelin.

Las palabras de Ignacio alegraron el corazon de todos.

– ?En la pension, que…? -pregunto Carmen Elgazu.

– Pues… todo muy bien. Cama de dos colchones y vista a un jardin. -Luego anadio-: Y una sirvienta estupenda.

Marta hizo un mohin coqueto.

– Me alegro mucho.

Carmen Elgazu estaba segura de que su hijo ocultaba todo lo malo. Se lo agradecia, pero en el fondo estaba inquieta. Le pregunto si todo lo que habia visto en Barcelona era tan agradable como la sirvienta.

Ignacio cambio de expresion.

– Pues en realidad yo iba a lo mio. -Luego anadio-: ?Bueno! Ocurren cosas inexplicables, desde luego.

– ?Por ejemplo? -intereso Marta.

– Por ejemplo… en el tren de regreso -dijo Ignacio-. Un soldado queria saltar por la ventanilla y el cristal no obedecia. Creo que era en el Empalme. Con toda tranquilidad se echo hacia atras y lo rompio de una patada. Luego, claro esta, tampoco pudo bajarse a causa de los trozos de vidrio que habian quedado. Entonces volvio a sentarse sin decir nada, y sin que ocurriera nada.

La familia guardo silencio. Ignacio tambien. Se habia colocado al lado de Marta y de vez en cuando le estrechaba la mano bajo la mesa.

El detalle habia puesto sombrio a Matias.

– ?Que consideras mas peligroso? -pregunto a su hijo-. ?Barcelona o esto?

Ignacio contesto con decision:

– Barcelona, desde luego.

Marta intervino.

– ?Por que? Mas que esto no puede ser.

Ignacio miro a todos.

– Barcelona es mas peligroso -explico- por la sencilla razon de que es mayor. Todavia hay mas mezcla de todo, de toda clase de gente. Aqui es imposible matar a alguien y pasar inadvertido. Esto es aun una ventaja.

Luego explico que tuvo que ir a llevar una carta… a un tal J. Campistol, y que le pillo en mitad de la calle un tiroteo espantoso. Tuvo que refugiarse en un cafe, detras de un mostrador.

Carmen Elgazu se santiguo. «?Jesus, hijo, con que tranquilidad hablas de tiros!»

A Matias le parecio recordar que J. Campistol era el Jefe de Falange de Barcelona y le pidio a Ignacio explicaciones sobre la carta.

– Es bastante imprudente llevar cartitas a estas alturas, ?no te parece?

Habia olvidado que Pilar estaba presente. La muchacha al oir aquello enrojecio. Todos miraron hacia ella. Se le habian humedecido los ojos y el pensamiento de todos volo hacia Mateo.

Matias dijo:

– Vamos, vamos, Pilar, no te pongas asi.

Ignacio intervino.

– Estamos hablando de los falangistas de Barcelona.

Pilar habia sacado el panuelo. Agradecio la ternura de todas las miradas.

Marta le dijo a Pilar:

– No te preocupes, mujer. Esta noche, Mateo se trasladara a casa de Pedro. Alli estara seguro, de veras. Y ademas tal vez todo esto dure poco. -Luego anadio, mirando a Ignacio-: Somos muchos los que luchamos para que esto dure poco.

Ignacio se habia puesto nervioso.

– Si lo dices por Falange… -contesto.

– ?Que ocurre?

Ignacio se vio obligado a continuar. -?Nada! He conocido unos cuantos en la Universidad.

– ?Y que…? -insistio Marta.

– Pues… ?que se yo! Vanidosos. Provocando… En fin, unos chulos de marca mayor. Marta se puso seria.

– Bueno -dijo-. ?Y como conociste que eran de Falange?

– Por la camisa azul.

– Es raro que la llevaran. Lo tenemos prohibido, excepto en ocasiones excepcionales.

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